/ jueves 12 de diciembre de 2019

Adiós al FAIS en el 2020

Mas allá de las peripecias que vimos en los medios de comunicación durante el proceso de discusión y aprobación del presupuesto de egresos de la federación (PEF) en la Cámara de Diputados, lo relevante es conocer el texto de lo que se aprobó para el 2020.

Y en materia social lo que podemos advertir es el avance de una idea sobre la cuestión social que no logrará reducir la pobreza ni la desigualdad de forma estructural y acelerada.

El FAIS, siendo uno de los principales instrumentos de política social, desafortunadamente sigue avanzando en una ruta hacia su desmantelamiento o desnaturalización la cual vimos iniciar con la aprobación del PEF 2019. Como lo comenté en su momento en este espacio, se permitió utilizar hasta el 60 porciento de los recursos del FAIS en proyectos de incidencia complementaria en la reducción de la pobreza, situación contraria a la priorización original para impulsar proyectos de incidencia directa.

Ahora, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo transitorio décimo quinto del PEF 2020, la Secretaría de Bienestar deberá publicar los Lineamientos del Fondo a más tardar el último día del mes de febrero de 2020, los cuales permitirán usar no el 60 por ciento como en 2019, ni tampoco un 65 sino ¡hasta un 70 por ciento de los recursos!

En efecto, leyó bien “hasta un 70 por ciento” de los recursos para ser destinados a obras de urbanización, pavimentación, caminos rurales, puentes, obras de reconstrucción y carreteras. Con este cambio, es más que evidente que el FAIS ha dejado de tener un carácter social para convertirse en uno preponderantemente de obras y en este sentido, no veo ya ningún motivo para considerarlo como instrumento de política social.

Desafortunadamente, si lo anterior no fuera suficientemente para desnaturalizar la esencia del fondo, en el PEF para el 2020 también se permitió que los recursos del FAIS puedan “destinarse para cubrir los compromisos adquiridos con cargo al Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social 2019”. Es decir, ¡ya no importa tampoco la correcta planeación, programación ni la aplicación adecuada de los recursos!

No deja de llamar la atención que se estén saltando el principio de anualidad del presupuesto y por lo tanto, que la excepción se haya vuelto una regla sin importar la normatividad asociada a las obras, la responsabilidad financiera y administrativa para cumplir con el ciclo de los recursos dentro ejercicio fiscal.

Mientras el FAIS se cae a pedazos, en el PEF 2020 vemos también cuales son las prioridades de la 4T con la autorización de una ampliación presupuestal al ramo 20 Bienestar por 8.3 miles de millones de pesos en la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (2,700,000,000); Pensión para el bienestar de las personas con Discapacidad Permanente (2,291,370,668); y Sembrando Vida (3,374,000,000).

Estos programas están considerados dentro del PEF 2020 como “Principales programas” junto con el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras. Por lo tanto, estos instrumentos los veremos en la 4T hasta el final de la administración.

No queda más que decir adiós al FAIS para el 2020 y mencionar que en otra oportunidad trataremos de descubrir quienes fueron los principales promotores de estos cambios y qué tipos de resultados previsibles se tendrán en los próximos años.


Facebook / Twitter: @CzarArenas

Mas allá de las peripecias que vimos en los medios de comunicación durante el proceso de discusión y aprobación del presupuesto de egresos de la federación (PEF) en la Cámara de Diputados, lo relevante es conocer el texto de lo que se aprobó para el 2020.

Y en materia social lo que podemos advertir es el avance de una idea sobre la cuestión social que no logrará reducir la pobreza ni la desigualdad de forma estructural y acelerada.

El FAIS, siendo uno de los principales instrumentos de política social, desafortunadamente sigue avanzando en una ruta hacia su desmantelamiento o desnaturalización la cual vimos iniciar con la aprobación del PEF 2019. Como lo comenté en su momento en este espacio, se permitió utilizar hasta el 60 porciento de los recursos del FAIS en proyectos de incidencia complementaria en la reducción de la pobreza, situación contraria a la priorización original para impulsar proyectos de incidencia directa.

Ahora, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo transitorio décimo quinto del PEF 2020, la Secretaría de Bienestar deberá publicar los Lineamientos del Fondo a más tardar el último día del mes de febrero de 2020, los cuales permitirán usar no el 60 por ciento como en 2019, ni tampoco un 65 sino ¡hasta un 70 por ciento de los recursos!

En efecto, leyó bien “hasta un 70 por ciento” de los recursos para ser destinados a obras de urbanización, pavimentación, caminos rurales, puentes, obras de reconstrucción y carreteras. Con este cambio, es más que evidente que el FAIS ha dejado de tener un carácter social para convertirse en uno preponderantemente de obras y en este sentido, no veo ya ningún motivo para considerarlo como instrumento de política social.

Desafortunadamente, si lo anterior no fuera suficientemente para desnaturalizar la esencia del fondo, en el PEF para el 2020 también se permitió que los recursos del FAIS puedan “destinarse para cubrir los compromisos adquiridos con cargo al Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social 2019”. Es decir, ¡ya no importa tampoco la correcta planeación, programación ni la aplicación adecuada de los recursos!

No deja de llamar la atención que se estén saltando el principio de anualidad del presupuesto y por lo tanto, que la excepción se haya vuelto una regla sin importar la normatividad asociada a las obras, la responsabilidad financiera y administrativa para cumplir con el ciclo de los recursos dentro ejercicio fiscal.

Mientras el FAIS se cae a pedazos, en el PEF 2020 vemos también cuales son las prioridades de la 4T con la autorización de una ampliación presupuestal al ramo 20 Bienestar por 8.3 miles de millones de pesos en la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (2,700,000,000); Pensión para el bienestar de las personas con Discapacidad Permanente (2,291,370,668); y Sembrando Vida (3,374,000,000).

Estos programas están considerados dentro del PEF 2020 como “Principales programas” junto con el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras. Por lo tanto, estos instrumentos los veremos en la 4T hasta el final de la administración.

No queda más que decir adiós al FAIS para el 2020 y mencionar que en otra oportunidad trataremos de descubrir quienes fueron los principales promotores de estos cambios y qué tipos de resultados previsibles se tendrán en los próximos años.


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