Julián Güitrón Fuentevill

  / sábado 24 de agosto de 2019

Clases de violencia en México

Al margen de la reiteración de feminicidios, conclusión o etapa final de la violencia, es muy importante que quienes me honran leyendo este espacio sepan que en principio hay violencia psicológica; física; patrimonial; sexual y económica, entre otras. La primera como es del conocimiento del dominio público, es la realización de un acto o dejar de hacerlo; es decir una omisión, cuyo resultado sea dañar la estabilidad mental, psicológica, y esto se puede manifestar a través de conductas negligentes, exceso en los celos, la llamada celotipia, los insultos degradantes, las humillaciones, la devaluación de la persona, las comparaciones odiosas y destructivas, así como restringir de manera autodeterminada los frenos para evitar la violencia; también forman parte de la psicológica las amenazas, que van aparejadas para llevar a la víctima a la depresión, aislarla a reducir su autoestima, inducir al suicidio, o en un momento dado a ser víctima de un feminicidio.

La violencia física o material consiste en dañar con intención y deliberadamente usando la fuerza bruta, la fuerza física, objetos punzocortantes, armas de fuego o cualquier instrumento que pueda provocar lesiones; en este caso, los agresores suman a la psicológica la física.

La violencia sexual se da cuando o el sujeto activo de la misma, realiza actos, cuyo propósito sea degradar, dañar o vituperar físicamente el cuerpo de una persona, o atacar su sexualidad para impedir que manifieste su libertad sexual, concretada en tener relaciones con quien la persona desee, o que llegue al menoscabo de su dignidad y su integridad física, siempre con el propósito de dañarla sexualmente; también surge como expresión de abusar del poder que puede tener la superioridad de un hombre, la fuerza masculina sobre la debilidad de una mujer para denigrarla y ubicarla, no como un sujeto de derecho sino como un objeto sexual.

La violencia patrimonial surge cuando el hombre, y en su momento podría ser la mujer, tienen el control de los medios económicos, de los recursos materiales, en la que se doblega a la otra parte a realizar determinadas conductas ante la amenaza de privarla de los medios económicos; igualmente se puede dar ante la amenaza de destruir o retener objetos personales, y que se puedan causar daños irreparables a bienes de la víctima o comunes, pero que den como consecuencia el menoscabo de ese patrimonio.

Más específicamente está violencia económica se da cuando se establecen limitaciones para controlar las conductas de los miembros de una familia ante la amenaza de no dar recursos materiales; no pagar la gasolina del vehículo, no abonar lo necesario para acudir a un salón de belleza o algo tan elemental como sobrevivir, para ir al supermercado, al mercado y comprar lo elemental para comer; todas estas manifestaciones de violencia se reiteran y repiten constantemente en contra de las mujeres; frente a esto la autoridad ha sido rebasada; los jueces no emiten las sentencias adecuadas, ejemplares que castiguen a los violentos y por eso se padece en este momento a nivel nacional, a lo largo y lo ancho del país una violencia sin límites que debe pagarse a cualquier precio.


Profesor de Carrera, con 52 años de Cátedra ininterrumpida en Derecho Civil y Derecho Familiar, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Al margen de la reiteración de feminicidios, conclusión o etapa final de la violencia, es muy importante que quienes me honran leyendo este espacio sepan que en principio hay violencia psicológica; física; patrimonial; sexual y económica, entre otras. La primera como es del conocimiento del dominio público, es la realización de un acto o dejar de hacerlo; es decir una omisión, cuyo resultado sea dañar la estabilidad mental, psicológica, y esto se puede manifestar a través de conductas negligentes, exceso en los celos, la llamada celotipia, los insultos degradantes, las humillaciones, la devaluación de la persona, las comparaciones odiosas y destructivas, así como restringir de manera autodeterminada los frenos para evitar la violencia; también forman parte de la psicológica las amenazas, que van aparejadas para llevar a la víctima a la depresión, aislarla a reducir su autoestima, inducir al suicidio, o en un momento dado a ser víctima de un feminicidio.

La violencia física o material consiste en dañar con intención y deliberadamente usando la fuerza bruta, la fuerza física, objetos punzocortantes, armas de fuego o cualquier instrumento que pueda provocar lesiones; en este caso, los agresores suman a la psicológica la física.

La violencia sexual se da cuando o el sujeto activo de la misma, realiza actos, cuyo propósito sea degradar, dañar o vituperar físicamente el cuerpo de una persona, o atacar su sexualidad para impedir que manifieste su libertad sexual, concretada en tener relaciones con quien la persona desee, o que llegue al menoscabo de su dignidad y su integridad física, siempre con el propósito de dañarla sexualmente; también surge como expresión de abusar del poder que puede tener la superioridad de un hombre, la fuerza masculina sobre la debilidad de una mujer para denigrarla y ubicarla, no como un sujeto de derecho sino como un objeto sexual.

La violencia patrimonial surge cuando el hombre, y en su momento podría ser la mujer, tienen el control de los medios económicos, de los recursos materiales, en la que se doblega a la otra parte a realizar determinadas conductas ante la amenaza de privarla de los medios económicos; igualmente se puede dar ante la amenaza de destruir o retener objetos personales, y que se puedan causar daños irreparables a bienes de la víctima o comunes, pero que den como consecuencia el menoscabo de ese patrimonio.

Más específicamente está violencia económica se da cuando se establecen limitaciones para controlar las conductas de los miembros de una familia ante la amenaza de no dar recursos materiales; no pagar la gasolina del vehículo, no abonar lo necesario para acudir a un salón de belleza o algo tan elemental como sobrevivir, para ir al supermercado, al mercado y comprar lo elemental para comer; todas estas manifestaciones de violencia se reiteran y repiten constantemente en contra de las mujeres; frente a esto la autoridad ha sido rebasada; los jueces no emiten las sentencias adecuadas, ejemplares que castiguen a los violentos y por eso se padece en este momento a nivel nacional, a lo largo y lo ancho del país una violencia sin límites que debe pagarse a cualquier precio.


Profesor de Carrera, con 52 años de Cátedra ininterrumpida en Derecho Civil y Derecho Familiar, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.