Juan Carlos Valencia Vargas

  / sábado 15 de junio de 2019

¿Ya se acabó la corrupción?

“Ya tengo ganas de decir ‘ya se acabó’, pero todavía no puedo, desgraciadamente, pero se va a acabar la corrupción. ¡Me canso, ganso!

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México

Presentación del programa Crédito Ganadero a la Palabra en Candelaria, Campeche.

De acuerdo con Transparencia Internacional, la corrupción se define como “el abuso de poder para beneficio propio”.

Un ex presidente de nuestro país aseguró que se trata de una cuestión cultural, otros afirmamos que es un problema de incumplimiento de las leyes, de impunidad, de falta de Estado de Derecho. Lo cierto es que la corrupción es uno de los males que mas le duelen a nuestra sociedad, en cada elección los votantes tienen la esperanza de que ahora si les cumplan esa eterna promesa de campaña.

Ante la imposibilidad de conocer exactamente el número de actos de corrupción en México se han desarrollado metodologías alternativas, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) realiza periódicamente encuestas que le permiten construir un panorama sobre la percepción de la corrupción en nuestro país.

¿Usted que piensa respetable lector? Con el cambio en el Gobierno Federal, Estatal y Municipal ¿se acabó la corrupción?

Poco puedo opinar en temas que no son de mi área de experiencia, pero si puedo decir que representantes de varias empresas se han acercado a mi para quejarse de haber sido descalificados sin razón en diversas licitaciones publicas, de manera burda y muy mal fundamentada, todo aparentemente para asignar los concursos a empresas previamente seleccionadas. De hecho, me dicen, varios contratos fueron asignados a una misma empresa. O dos.

La ley establece mecanismos de inconformidad ante este tipo de situaciones, una empresa puede inconformarse y reclamar ante una situación como esta, aunque los responsables de juzgar si tienen o no razón son también funcionarios del gobierno en turno. Por ello la gran mayoría no lo hace. Sin embargo, recién me entero de que algunas han comenzado a desempolvar ese derecho que les da la ley, presentaron un recurso de inconformidad ante algunos de los fallos que se dieron en las recientes licitaciones.

Mal inicio para algunos funcionarios de la nueva administración.

Aunque también debo confesar que no creo que prosperen esos recursos, como ya dije, los responsables de juzgar tales acciones son también funcionarios de la administración en turno, y estos están mas bien empeñados en buscar cualquier cosa que les permita señalar, aunque sea injustamente, a los funcionarios de las administraciones anteriores.

Si realmente se quisiera eliminar esta sospecha en la adjudicación de contratos, la evaluación debería hacerse por un órgano ajeno a la institución y de forma totalmente transparente, incluso anónima de ser posible, es decir, la evaluación de las propuestas y la definición del ganador debería hacerse sin conocer los nombres de la empresas, y esa evaluación deberían hacerla personas ajenas a la institución (pero especialistas desde luego), académicos, investigadores, representantes de cámaras, de manera aleatoria y combinando diferentes grupos cada vez. ¿Qué podría pasar? ¿Que ganen los más capaces en vez de los recomendados?

Por el bien de México #aguaparatodos

“Ya tengo ganas de decir ‘ya se acabó’, pero todavía no puedo, desgraciadamente, pero se va a acabar la corrupción. ¡Me canso, ganso!

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México

Presentación del programa Crédito Ganadero a la Palabra en Candelaria, Campeche.

De acuerdo con Transparencia Internacional, la corrupción se define como “el abuso de poder para beneficio propio”.

Un ex presidente de nuestro país aseguró que se trata de una cuestión cultural, otros afirmamos que es un problema de incumplimiento de las leyes, de impunidad, de falta de Estado de Derecho. Lo cierto es que la corrupción es uno de los males que mas le duelen a nuestra sociedad, en cada elección los votantes tienen la esperanza de que ahora si les cumplan esa eterna promesa de campaña.

Ante la imposibilidad de conocer exactamente el número de actos de corrupción en México se han desarrollado metodologías alternativas, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) realiza periódicamente encuestas que le permiten construir un panorama sobre la percepción de la corrupción en nuestro país.

¿Usted que piensa respetable lector? Con el cambio en el Gobierno Federal, Estatal y Municipal ¿se acabó la corrupción?

Poco puedo opinar en temas que no son de mi área de experiencia, pero si puedo decir que representantes de varias empresas se han acercado a mi para quejarse de haber sido descalificados sin razón en diversas licitaciones publicas, de manera burda y muy mal fundamentada, todo aparentemente para asignar los concursos a empresas previamente seleccionadas. De hecho, me dicen, varios contratos fueron asignados a una misma empresa. O dos.

La ley establece mecanismos de inconformidad ante este tipo de situaciones, una empresa puede inconformarse y reclamar ante una situación como esta, aunque los responsables de juzgar si tienen o no razón son también funcionarios del gobierno en turno. Por ello la gran mayoría no lo hace. Sin embargo, recién me entero de que algunas han comenzado a desempolvar ese derecho que les da la ley, presentaron un recurso de inconformidad ante algunos de los fallos que se dieron en las recientes licitaciones.

Mal inicio para algunos funcionarios de la nueva administración.

Aunque también debo confesar que no creo que prosperen esos recursos, como ya dije, los responsables de juzgar tales acciones son también funcionarios de la administración en turno, y estos están mas bien empeñados en buscar cualquier cosa que les permita señalar, aunque sea injustamente, a los funcionarios de las administraciones anteriores.

Si realmente se quisiera eliminar esta sospecha en la adjudicación de contratos, la evaluación debería hacerse por un órgano ajeno a la institución y de forma totalmente transparente, incluso anónima de ser posible, es decir, la evaluación de las propuestas y la definición del ganador debería hacerse sin conocer los nombres de la empresas, y esa evaluación deberían hacerla personas ajenas a la institución (pero especialistas desde luego), académicos, investigadores, representantes de cámaras, de manera aleatoria y combinando diferentes grupos cada vez. ¿Qué podría pasar? ¿Que ganen los más capaces en vez de los recomendados?

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