/ jueves 25 de junio de 2020

Cuernavaca y sus crisis

Cuernavaca está en quiebra desde hace años y las administraciones municipales han ido tratando de sortear el problema, aplazar los efectos terribles de la insolvencia; “pateando el bote”, como imaginó el alcalde Villalobos frente a su cabildo, apostando que el asunto les reviente a los próximos. Probablemente lo mismo habría hecho esta administración, pero les cayó el Covid-19 con todos sus efectos, sanitarios, sociales, económicos. La recaudación cayó a menos de la mitad de la programación más conservadora y la deuda de mil 400 millones de pesos con que inició la administración, se volvió impagable.

El de las finanzas del ayuntamiento de Cuernavaca es un problema estructural que se reproduce en muchos ayuntamientos, escasa recaudación, una tendencia a la baja en participaciones federales, una plantilla laboral excedida y cara que se renueva en casi un 30 por ciento cada trienio con costos excesivos por juicios laborales que desembocan en laudos condenatorios, factores que se suman a la inflación, procedimientos anticuados, problemas de mantenimiento a la infraestructura, que no han sido resueltos, a menudo ni tratados, por cabildos que prefieren ir sorteando la crisis antes de enfrentar alguno de los retos que se les plantean.

El mismo enredo estructural viven el resto de los ayuntamientos de Morelos (incluso los recién creados), pero sus problemas, en razón de su extensión y densidad poblacional podrían parecer menores. Sin embargo, cerca de la quiebra están también Cuautla, Jiutepec, Jojutla, Yautepec, Temixco, Emiliano Zapata, demarcaciones en que la pandemia también ha frenado los pagos de impuestos y tarifas municipales y que claman por el rescate. Ya provenga de fondos federales o estatales, lo que urge ahora es el dinero para hacer frente una crisis que amenaza incluso el pago de gasto corriente, incluidas las nóminas.

Pero todo apunta a que los apoyos no llegarán, la apuesta del gobierno estatal de ofrecer despensas a los grupos vulnerables y pequeños apoyos monetarios limitados a poquísimos empresarios locales; la tendencia del gobierno federal a mantener los recortes al presupuesto para ofrecer futuras salidas a la crisis que ya existe; la caída superior al 10 por ciento en el producto interno bruto nacional, y la previsible de 14 por ciento o más para Morelos; el cierre de empresas y empleos locales formales que seguirán presionando la baja en recaudación estatal y federal; y la excesiva dependencia de las finanzas estatales del auxilio federal, hacen ver que por lo menos el resto del año el gobierno del estado, los ayuntamientos y las comunidades de Morelos, tendrán que solucionar sus problemas con sus propios recursos y creatividad.

La pandemia obligó a los municipios a enfrentar su realidad, habrá que ver si están ahora dispuestos a cambiar el paradigma de desarrollo regional por uno que potencie las alianzas entre la sociedad y sus gobiernos, que favorezca realmente el desarrollo comunitario. La apuesta a la dependencia de la federación ha resultado en un fracaso total y la crisis es una oportunidad de que los municipios se reinventen.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Cuernavaca está en quiebra desde hace años y las administraciones municipales han ido tratando de sortear el problema, aplazar los efectos terribles de la insolvencia; “pateando el bote”, como imaginó el alcalde Villalobos frente a su cabildo, apostando que el asunto les reviente a los próximos. Probablemente lo mismo habría hecho esta administración, pero les cayó el Covid-19 con todos sus efectos, sanitarios, sociales, económicos. La recaudación cayó a menos de la mitad de la programación más conservadora y la deuda de mil 400 millones de pesos con que inició la administración, se volvió impagable.

El de las finanzas del ayuntamiento de Cuernavaca es un problema estructural que se reproduce en muchos ayuntamientos, escasa recaudación, una tendencia a la baja en participaciones federales, una plantilla laboral excedida y cara que se renueva en casi un 30 por ciento cada trienio con costos excesivos por juicios laborales que desembocan en laudos condenatorios, factores que se suman a la inflación, procedimientos anticuados, problemas de mantenimiento a la infraestructura, que no han sido resueltos, a menudo ni tratados, por cabildos que prefieren ir sorteando la crisis antes de enfrentar alguno de los retos que se les plantean.

El mismo enredo estructural viven el resto de los ayuntamientos de Morelos (incluso los recién creados), pero sus problemas, en razón de su extensión y densidad poblacional podrían parecer menores. Sin embargo, cerca de la quiebra están también Cuautla, Jiutepec, Jojutla, Yautepec, Temixco, Emiliano Zapata, demarcaciones en que la pandemia también ha frenado los pagos de impuestos y tarifas municipales y que claman por el rescate. Ya provenga de fondos federales o estatales, lo que urge ahora es el dinero para hacer frente una crisis que amenaza incluso el pago de gasto corriente, incluidas las nóminas.

Pero todo apunta a que los apoyos no llegarán, la apuesta del gobierno estatal de ofrecer despensas a los grupos vulnerables y pequeños apoyos monetarios limitados a poquísimos empresarios locales; la tendencia del gobierno federal a mantener los recortes al presupuesto para ofrecer futuras salidas a la crisis que ya existe; la caída superior al 10 por ciento en el producto interno bruto nacional, y la previsible de 14 por ciento o más para Morelos; el cierre de empresas y empleos locales formales que seguirán presionando la baja en recaudación estatal y federal; y la excesiva dependencia de las finanzas estatales del auxilio federal, hacen ver que por lo menos el resto del año el gobierno del estado, los ayuntamientos y las comunidades de Morelos, tendrán que solucionar sus problemas con sus propios recursos y creatividad.

La pandemia obligó a los municipios a enfrentar su realidad, habrá que ver si están ahora dispuestos a cambiar el paradigma de desarrollo regional por uno que potencie las alianzas entre la sociedad y sus gobiernos, que favorezca realmente el desarrollo comunitario. La apuesta a la dependencia de la federación ha resultado en un fracaso total y la crisis es una oportunidad de que los municipios se reinventen.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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