Juan Carlos Valencia Vargas

  / sábado 19 de mayo de 2018

El agua y las campañas políticas (última parte)

En las últimas semanas hemos estado comentando acerca de la importancia que tiene el tema del agua en las campañas políticas, cómo a lo largo de este periodo todos los políticos van recibiendo peticiones para poder satisfacer una de las necesidades más importantes de la población, como lo es el acceso al agua potable o saneamiento básico.

De igual forma hemos compartido en esta columna lo que ocurre cuando los políticos ganan una elección y lo difícil que es responder a las promesas que hicieron durante su campaña. Quizá la promesa más absurda que he escuchado durante las campañas, es comprometer que el servicio de agua será gratuito, no hay mejor forma de lograr un deterioro mayor que prometiendo gratuidad en el servicio de agua. El agua es un recurso escaso, requiere mecanismos para desincentivar su desperdicio, requiere tener un precio para que la sociedad entienda y aprenda el valor y la importancia que tiene este recurso, un recurso que no cuesta difícilmente será valorado y cuidado.

Quizá podría ser posible que no se cobrara nada por el servicio de agua, pero en ese caso el presupuesto que se requiere para poder llevar el agua a la población, tendría que ser cubierto directamente por los presupuestos municipales. Y eso ningún candidato lo dice. Prometen cosas que cuestan sin decir de donde van a obtener los recursos para cumplir sus promesas.

Al político le es más rentable prometer que va a regalar dinero a los adultos mayores, a las madres solteras, a los huérfanos o a los estudiantes. Les es más rentable regalar el dinero del presupuesto, de nuestros impuestos, aunque su obligación debería ser atender la prestación adecuada de los servicios públicos ¡para eso son electos! Para poder proveer los servicios públicos que la población necesita, para convivir y vivir en una sociedad desarrollada.

Regalar el dinero de otros (de nuestros impuestos) a la población para obtener su voto, tarde o temprano le cobra la factura a la misma población. A estas alturas seguramente Usted ha estado escuchando las promesas de campaña de diferentes partidos políticos y diferentes candidatos con propuestas como destinar más y más y más dinero a programas asistenciales, programas en los cuales no se requiere hacer ningún esfuerzo para poder obtener un ingreso ¿será que realmente esto incentiva a esa población a mejorar? ¿A esforzarse? ¿A crecer? ¿A trabajar? ¿A intentar desarrollarse? O será que ocurre exactamente lo contrario, que le enseñamos a no trabajar, a no crecer, a no desarrollarse, a no estudiar… para qué debería de hacerlo si entre menos capacidad y menos esfuerzo realicen pueden recibir mayores beneficios.

Sin duda coincido en que es necesario ayudar a los grupos vulnerables, pero siempre recuerdo aquel proverbio que me leyó mi madre cuando era muy pequeño “al pobre no le regales un pescado, al pobre enséñale a pescar; si le regalas un pescado le resuelves el hambre por un día, si le enseñas a pescar le resuelves su hambre para toda la vida”.

Creo que los políticos están empeñados en regalar un pescado para obtener un voto, lo que los políticos deberían hacer es enseñar a pescar para poder resolver el hambre que tiene esta sociedad, un hambre de buenos gobernantes, un hambre de hombres justos, un hambre de hombres sabios que dirijan nuestro destino como sociedad. Por qué el agua es un derecho #aguaparatodos

En las últimas semanas hemos estado comentando acerca de la importancia que tiene el tema del agua en las campañas políticas, cómo a lo largo de este periodo todos los políticos van recibiendo peticiones para poder satisfacer una de las necesidades más importantes de la población, como lo es el acceso al agua potable o saneamiento básico.

De igual forma hemos compartido en esta columna lo que ocurre cuando los políticos ganan una elección y lo difícil que es responder a las promesas que hicieron durante su campaña. Quizá la promesa más absurda que he escuchado durante las campañas, es comprometer que el servicio de agua será gratuito, no hay mejor forma de lograr un deterioro mayor que prometiendo gratuidad en el servicio de agua. El agua es un recurso escaso, requiere mecanismos para desincentivar su desperdicio, requiere tener un precio para que la sociedad entienda y aprenda el valor y la importancia que tiene este recurso, un recurso que no cuesta difícilmente será valorado y cuidado.

Quizá podría ser posible que no se cobrara nada por el servicio de agua, pero en ese caso el presupuesto que se requiere para poder llevar el agua a la población, tendría que ser cubierto directamente por los presupuestos municipales. Y eso ningún candidato lo dice. Prometen cosas que cuestan sin decir de donde van a obtener los recursos para cumplir sus promesas.

Al político le es más rentable prometer que va a regalar dinero a los adultos mayores, a las madres solteras, a los huérfanos o a los estudiantes. Les es más rentable regalar el dinero del presupuesto, de nuestros impuestos, aunque su obligación debería ser atender la prestación adecuada de los servicios públicos ¡para eso son electos! Para poder proveer los servicios públicos que la población necesita, para convivir y vivir en una sociedad desarrollada.

Regalar el dinero de otros (de nuestros impuestos) a la población para obtener su voto, tarde o temprano le cobra la factura a la misma población. A estas alturas seguramente Usted ha estado escuchando las promesas de campaña de diferentes partidos políticos y diferentes candidatos con propuestas como destinar más y más y más dinero a programas asistenciales, programas en los cuales no se requiere hacer ningún esfuerzo para poder obtener un ingreso ¿será que realmente esto incentiva a esa población a mejorar? ¿A esforzarse? ¿A crecer? ¿A trabajar? ¿A intentar desarrollarse? O será que ocurre exactamente lo contrario, que le enseñamos a no trabajar, a no crecer, a no desarrollarse, a no estudiar… para qué debería de hacerlo si entre menos capacidad y menos esfuerzo realicen pueden recibir mayores beneficios.

Sin duda coincido en que es necesario ayudar a los grupos vulnerables, pero siempre recuerdo aquel proverbio que me leyó mi madre cuando era muy pequeño “al pobre no le regales un pescado, al pobre enséñale a pescar; si le regalas un pescado le resuelves el hambre por un día, si le enseñas a pescar le resuelves su hambre para toda la vida”.

Creo que los políticos están empeñados en regalar un pescado para obtener un voto, lo que los políticos deberían hacer es enseñar a pescar para poder resolver el hambre que tiene esta sociedad, un hambre de buenos gobernantes, un hambre de hombres justos, un hambre de hombres sabios que dirijan nuestro destino como sociedad. Por qué el agua es un derecho #aguaparatodos

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