Carlos Félix

  / martes 6 de noviembre de 2018

El Fantasma del Fracaso

En las redes sociales circula un creativo mensaje que pregunta “si ya se va a acabar el sexenio de López Obrador, porque se nos ha hecho eterno”. La ironía va acompañada con otro que afirma que, a este paso, el 1 de diciembre en lugar de toma de posesión, será, su primer informe. Y es que el ritmo de acontecimientos y la figura de AMLO lo absorben todo: desde lo muy bueno hasta lo muy malo. Baste ver la máscara con su cara que circuló en días de muertos (“Amloween”) y el perturbador video donde diferentes personas aparecen con ella puesta, repitiendo que no está solo.

Sus huestes, adeptos y acólitos apuntan que ya ofreció obras a los contratistas del NAIM y que serían equivalentes a 15 mil millones de dólares por cada año de su administración. Pero la agenda de cambios incluye también la reducción del salario presidencial en un 60%, y con ello las percepciones de los servidores públicos federales, así como la suspensión de las pensiones a expresidentes. De la mano de la eliminación de la inmunidad presidencial que abre la posibilidad de que sea juzgado, así como otras ofertas de campaña que revindicó, tales como no vivir en Los Pinos y convertir ese espacio en un centro cultural, amén de dejar de ser cuidado por el Estado Mayor Presidencial y eliminar partidas de protocolo.

Los detractores señalan que ya tuvo lujos (y sus hijos más) rescató dinosaurios, hizo fraude (la consulta, dicen, tiene la misma validez que casarse en una kermés), afectó la economía, benefició empresarios compadres y se empinó ante Trump. Que él y los suyos, en su afán de hacer y pasar a la historia, usaron al pueblo sabio, vía la oclocracia, para tumbar el aeropuerto de Texcoco; que Claudia Sheinbaum le quitará las siglas a la CDMX; que diputados modificarán la banda presidencial, o los legisladores de Morena pedirán que mascotas hereden bienes de sus dueños, modificando el Código Civil local y creando un registro de los animales de compañía.

Volviendo a Obrador, aunque medio reculó, censuró y atacó a la prensa fifí, a la que ha llamado “golpista”, para más tarde reconocer y reivindicar la libertad de expresión. No así el portal El Sendero del Peje (SDP Noticias) que lanzó un editorial que provocó toda clase de reacciones, las más, adversas. Esto dijo: “Lo que rebasa todos los límites es inventar una portada sensacionalista por excesivamente golpeadora. Nada hay en la edición impresa de Proceso esta semana que justifique el encabezado de su portada: “AMLO se aísla. El fantasma del fracaso”. Eso no es periodístico ni se justifica en función de lo que puede leerse en sus páginas interiores. Esa es una chingadera, una inmoralidad: mierda y solo mierda porque lastima a un político honesto y eficaz como ningún otro.”

La portada de la revista Proceso detonó, pues, una vez más, la polarización entre los defensores a ultranza y los acérrimos críticos del presidente electo. Cierto. La tapa de la icónica publicación no coincide con la entrevista y los dichos de Diego Valadés, pero sí menciona la posibilidad de que López Obrador no tenga el éxito que se auto augura y desea. Don Andrés lamentó que Proceso hubiera publicado dos imágenes en que aparece "decrépito" y "chocheando". Pero es que desde Echeverría la revista publica imágenes poco favorecedoras de los mandatarios. ¿Apenas lo notaron? Los que no se midieron, fueron los que dijeron que Proceso ¡es de Felipe Calderón!

López Obrador calificó el texto como “amarillista y sensacionalista” pero rectificó para asegurar que no aspira a ser un dictador, sino representar una república democrática. Bien por él, pero vaya polémica generó la defensa, por ejemplo, de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller (quien no será “primera dama” y se dedicará a sus actividades de investigación académica como hasta ahora). Tan grave fue, que hubo quien se aventuró a compararla con Martita Sahagún, controversial cónyuge de Vicente Fox.

Las voces más respetadas del periodismo han coincidido con respecto a Proceso y su portada, que podemos aplaudirla, criticarla, ignorarla, compartirla, burlarnos y lo que se nos ocurra. Pero lo que no podemos es censurarla. Yo coincido con Vicente Leñero, quien dijo que “no está llamado el periodismo a resolver las crisis; está llamado a decirlas, a registrar su peso, a gritar qué se esconde, qué se oculta o se simula, cómo duele la llaga”

Mientras tanto, atentos a las elecciones intermedias en Estados Unidos; a que fracasó la reparación del sistema Cutzamala, por lo que no hay agua en la CDMX, pero si en Marte; a la Caravana Migrante que avanza, pero no el tránsito por el caos vehicular de ayer en Cuernavaca, lo que no detuvo a Cuauhtémoc Blanco para arrancar su gira de agradecimiento por el triunfo electoral del pasado 1 de julio Total que como dice el jardinero, seamos felices mientras podamos. Porque nadie es infalible, y soporten ser criticados ni con el pétalo de una nota (aunque sea rosa, como la de la revista Hola!).

Piensen en lo que dijo el físico e inventor estadounidense Tomás Alva Edison: “No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.”

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


Comentarios: cfelix7@hotmail.com

Twitter: @CarlosFelix1

En las redes sociales circula un creativo mensaje que pregunta “si ya se va a acabar el sexenio de López Obrador, porque se nos ha hecho eterno”. La ironía va acompañada con otro que afirma que, a este paso, el 1 de diciembre en lugar de toma de posesión, será, su primer informe. Y es que el ritmo de acontecimientos y la figura de AMLO lo absorben todo: desde lo muy bueno hasta lo muy malo. Baste ver la máscara con su cara que circuló en días de muertos (“Amloween”) y el perturbador video donde diferentes personas aparecen con ella puesta, repitiendo que no está solo.

Sus huestes, adeptos y acólitos apuntan que ya ofreció obras a los contratistas del NAIM y que serían equivalentes a 15 mil millones de dólares por cada año de su administración. Pero la agenda de cambios incluye también la reducción del salario presidencial en un 60%, y con ello las percepciones de los servidores públicos federales, así como la suspensión de las pensiones a expresidentes. De la mano de la eliminación de la inmunidad presidencial que abre la posibilidad de que sea juzgado, así como otras ofertas de campaña que revindicó, tales como no vivir en Los Pinos y convertir ese espacio en un centro cultural, amén de dejar de ser cuidado por el Estado Mayor Presidencial y eliminar partidas de protocolo.

Los detractores señalan que ya tuvo lujos (y sus hijos más) rescató dinosaurios, hizo fraude (la consulta, dicen, tiene la misma validez que casarse en una kermés), afectó la economía, benefició empresarios compadres y se empinó ante Trump. Que él y los suyos, en su afán de hacer y pasar a la historia, usaron al pueblo sabio, vía la oclocracia, para tumbar el aeropuerto de Texcoco; que Claudia Sheinbaum le quitará las siglas a la CDMX; que diputados modificarán la banda presidencial, o los legisladores de Morena pedirán que mascotas hereden bienes de sus dueños, modificando el Código Civil local y creando un registro de los animales de compañía.

Volviendo a Obrador, aunque medio reculó, censuró y atacó a la prensa fifí, a la que ha llamado “golpista”, para más tarde reconocer y reivindicar la libertad de expresión. No así el portal El Sendero del Peje (SDP Noticias) que lanzó un editorial que provocó toda clase de reacciones, las más, adversas. Esto dijo: “Lo que rebasa todos los límites es inventar una portada sensacionalista por excesivamente golpeadora. Nada hay en la edición impresa de Proceso esta semana que justifique el encabezado de su portada: “AMLO se aísla. El fantasma del fracaso”. Eso no es periodístico ni se justifica en función de lo que puede leerse en sus páginas interiores. Esa es una chingadera, una inmoralidad: mierda y solo mierda porque lastima a un político honesto y eficaz como ningún otro.”

La portada de la revista Proceso detonó, pues, una vez más, la polarización entre los defensores a ultranza y los acérrimos críticos del presidente electo. Cierto. La tapa de la icónica publicación no coincide con la entrevista y los dichos de Diego Valadés, pero sí menciona la posibilidad de que López Obrador no tenga el éxito que se auto augura y desea. Don Andrés lamentó que Proceso hubiera publicado dos imágenes en que aparece "decrépito" y "chocheando". Pero es que desde Echeverría la revista publica imágenes poco favorecedoras de los mandatarios. ¿Apenas lo notaron? Los que no se midieron, fueron los que dijeron que Proceso ¡es de Felipe Calderón!

López Obrador calificó el texto como “amarillista y sensacionalista” pero rectificó para asegurar que no aspira a ser un dictador, sino representar una república democrática. Bien por él, pero vaya polémica generó la defensa, por ejemplo, de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller (quien no será “primera dama” y se dedicará a sus actividades de investigación académica como hasta ahora). Tan grave fue, que hubo quien se aventuró a compararla con Martita Sahagún, controversial cónyuge de Vicente Fox.

Las voces más respetadas del periodismo han coincidido con respecto a Proceso y su portada, que podemos aplaudirla, criticarla, ignorarla, compartirla, burlarnos y lo que se nos ocurra. Pero lo que no podemos es censurarla. Yo coincido con Vicente Leñero, quien dijo que “no está llamado el periodismo a resolver las crisis; está llamado a decirlas, a registrar su peso, a gritar qué se esconde, qué se oculta o se simula, cómo duele la llaga”

Mientras tanto, atentos a las elecciones intermedias en Estados Unidos; a que fracasó la reparación del sistema Cutzamala, por lo que no hay agua en la CDMX, pero si en Marte; a la Caravana Migrante que avanza, pero no el tránsito por el caos vehicular de ayer en Cuernavaca, lo que no detuvo a Cuauhtémoc Blanco para arrancar su gira de agradecimiento por el triunfo electoral del pasado 1 de julio Total que como dice el jardinero, seamos felices mientras podamos. Porque nadie es infalible, y soporten ser criticados ni con el pétalo de una nota (aunque sea rosa, como la de la revista Hola!).

Piensen en lo que dijo el físico e inventor estadounidense Tomás Alva Edison: “No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.”

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


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