Carlos Félix

  / miércoles 20 de febrero de 2019

El inquisidor

El término Inquisición o Santa Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía mayoritariamente en el seno de la Iglesia católica. La herejía en la era medieval europea muchas veces se castigaba con la pena de muerte y de esta se derivan todas las demás. Para llegar a la confesión, se recurría a la tortura mediante sofisticados instrumentos para infligir dolor, práctica donde destacó el más cruel de todos los inquisidores, Tomás de Torquemada. Galileo Galilei, Kepler y Juana de Arco fueron víctimas de ella.

Hoy, el presidente de la república se ha convertido en uno. Y no es necesario que coloque a alguien en el potro del tormento, del agua, o le aplique el aplasta pulgares, la pera, la sierra, la garrucha, la “cuna de Judas” o “la doncella de hierro”. Basta que en sus homilías matutinas despotrique a diestra y siniestra contra cualquier “fifí”, radical de izquierda o quien no piense igual que él. Lo mismo tacha de traidores a quien según él destruyeron PEMEX, la CFE o al agro mexicano, que a quien dirige el INE, el INEGI o la COFECE. Lamentablemente la conferencia mañanera se ha convertido en un paredón, en un foro para la fobia, en un ataque público a personas/instituciones que el Presidente identifica como enemigos o traidores o contrapesos. Así no gobiernan los demócratas; así linchan los autócratas.

No exhibe pruebas, no promueve denuncias o acciones penales. Solo fustiga, descalifica, estigmatiza, con todo el poder de la presidencia contra quienes hicieron la peor ofensa: apartarse del decálogo del líder, no cumplir con la cartilla moral. ¿Contra quién va? ¡Contra todos! Los que crean cosas. Los que proponen. Los que leen. Los que critican. Los que quieren molestar. Los de la “Mafia de la Ciencia”. Esos que desenmascaró y que tienen su propio lenguaje; oscuro, cerrado, críptico. Hablan de: Aminoácido, Oligosacáridos, Campana de Gauss, Parsecs, Neurotransmisor, Magnitud vectorial, Teorema de Pappus, Monoclonal. Por ello merecen la inquina personal del López Obrador. Y su odio se trasluce en su cara y expresiones. No es casualidad que inquisidor tenga la misma raíz que inquina: antipatía o aversión que se experimenta contra una persona o una cosa y que impulsa a tratarla de forma negativa o injusta, o a apartarse de ella.

Como también reniega de los que cuestionen a gente sin perfil en áreas especializadas como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), ignorantes a los que defendió “por no saber, pero ser honestos”. ¿Ustedes se atenderían alguna enfermedad con un médico muy honesto pero que no sepa nada de medicina? No ¿verdad?, lo mismo sucede con todo lo demás, la supuesta honestidad no perdona la ignorancia e incompetencia de muchos miembros de la 4T. Vean: una diseñadora de modas en Biotecnología, un agrónomo en PEMEX, un stripper en Comisión de Cultura, un poeta desnudista en CONACYT, y solo falta que un asesino sea candidato en Puebla.

Incluso va contra los medios. Y se está sentando un peligroso precedente que limita la libertad de expresión. Toda crítica a su gestión, al margen de donde provenga –dijo el propio presidente- será rebatida por él mismo. Eso no es derecho de réplica, eso se llama represalia y es un abuso de poder. Como lo es la impunidad de no castigar a quienes siguen matando periodistas. La semana pasada fueron dos: uno en Sonora (el comunicador Reynaldo López) y otro en Tabasco (Jesús Ramos). Van cinco ya con el Sr. López.

Y si se trata de enjuiciar, en un estudio publicado por Arias Consultores sobre la aceptación de gobernantes a nivel nacional, el gobernador de Morelos aparece con apenas el 22.8% de aprobación. La caída en su popularidad es brutal, de más del 50% pues llegó a estar por arriba del 70% hace apenas unos meses. El desgaste propio del poder, las pocas apariciones en público y la calidad de éstas, la percepción de impreparación y el alud de frentes abiertos ha ido mermando el blindaje que como ídolo ha tenido, para dar paso al desencanto de su papel como titular del poder ejecutivo.

Por si fuera proco, el imaginario colectivo no deja de señalar que quien desgobierna Morelos es un triunvirato (José Manuel Sanz-Hugo Erick Flores-Blanco) y que la operación política ha fallado a tal extremo que ahí está atorado el paquete económico 2019, existe una inseguridad desbordada, los feminicidios van al alza y la Fiscalía General está en paro, como lo ha hecho aún más notorio el ver las banderas rojas y negras en el exterior de la antigua procuraduría.

A esto habrá que sumar el desafortunado comentario de José Antonio Ortiz Guarneros, titular de la Comisión Estatal de Seguridad Pública de Morelos (CES) mismo que causó polémica al decir que algunos de los feminicidios registrados en la entidad se debieron a que las víctimas se dedicaban a “actividades no muy propias de una dama”. Ya luego pidió disculpas, pero nada bien cayó esa postura del responsable de la seguridad en el estado; esta fue censurada incluso por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) pues vía Twitter el organismo hizo público un oficio de colaboración para instarlo a evitar el uso de expresiones que menoscaben los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia y de toda forma de discriminación.

Recurro, para cerrar, a Norberto Bobbio, quien inquirió: "En una democracia, ¿qué hacemos con quienes disienten? ¿Los aniquilamos o dejamos que vivan? Y si viven, ¿los detenemos y amordazamos o los dejamos hablar? La prueba de fuego de un régimen democrático está en el tipo de respuestas a estas preguntas":

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


Comentarios: cfelix7@hotmail.com

Twitter: @CarlosFelix1

El término Inquisición o Santa Inquisición hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía mayoritariamente en el seno de la Iglesia católica. La herejía en la era medieval europea muchas veces se castigaba con la pena de muerte y de esta se derivan todas las demás. Para llegar a la confesión, se recurría a la tortura mediante sofisticados instrumentos para infligir dolor, práctica donde destacó el más cruel de todos los inquisidores, Tomás de Torquemada. Galileo Galilei, Kepler y Juana de Arco fueron víctimas de ella.

Hoy, el presidente de la república se ha convertido en uno. Y no es necesario que coloque a alguien en el potro del tormento, del agua, o le aplique el aplasta pulgares, la pera, la sierra, la garrucha, la “cuna de Judas” o “la doncella de hierro”. Basta que en sus homilías matutinas despotrique a diestra y siniestra contra cualquier “fifí”, radical de izquierda o quien no piense igual que él. Lo mismo tacha de traidores a quien según él destruyeron PEMEX, la CFE o al agro mexicano, que a quien dirige el INE, el INEGI o la COFECE. Lamentablemente la conferencia mañanera se ha convertido en un paredón, en un foro para la fobia, en un ataque público a personas/instituciones que el Presidente identifica como enemigos o traidores o contrapesos. Así no gobiernan los demócratas; así linchan los autócratas.

No exhibe pruebas, no promueve denuncias o acciones penales. Solo fustiga, descalifica, estigmatiza, con todo el poder de la presidencia contra quienes hicieron la peor ofensa: apartarse del decálogo del líder, no cumplir con la cartilla moral. ¿Contra quién va? ¡Contra todos! Los que crean cosas. Los que proponen. Los que leen. Los que critican. Los que quieren molestar. Los de la “Mafia de la Ciencia”. Esos que desenmascaró y que tienen su propio lenguaje; oscuro, cerrado, críptico. Hablan de: Aminoácido, Oligosacáridos, Campana de Gauss, Parsecs, Neurotransmisor, Magnitud vectorial, Teorema de Pappus, Monoclonal. Por ello merecen la inquina personal del López Obrador. Y su odio se trasluce en su cara y expresiones. No es casualidad que inquisidor tenga la misma raíz que inquina: antipatía o aversión que se experimenta contra una persona o una cosa y que impulsa a tratarla de forma negativa o injusta, o a apartarse de ella.

Como también reniega de los que cuestionen a gente sin perfil en áreas especializadas como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), ignorantes a los que defendió “por no saber, pero ser honestos”. ¿Ustedes se atenderían alguna enfermedad con un médico muy honesto pero que no sepa nada de medicina? No ¿verdad?, lo mismo sucede con todo lo demás, la supuesta honestidad no perdona la ignorancia e incompetencia de muchos miembros de la 4T. Vean: una diseñadora de modas en Biotecnología, un agrónomo en PEMEX, un stripper en Comisión de Cultura, un poeta desnudista en CONACYT, y solo falta que un asesino sea candidato en Puebla.

Incluso va contra los medios. Y se está sentando un peligroso precedente que limita la libertad de expresión. Toda crítica a su gestión, al margen de donde provenga –dijo el propio presidente- será rebatida por él mismo. Eso no es derecho de réplica, eso se llama represalia y es un abuso de poder. Como lo es la impunidad de no castigar a quienes siguen matando periodistas. La semana pasada fueron dos: uno en Sonora (el comunicador Reynaldo López) y otro en Tabasco (Jesús Ramos). Van cinco ya con el Sr. López.

Y si se trata de enjuiciar, en un estudio publicado por Arias Consultores sobre la aceptación de gobernantes a nivel nacional, el gobernador de Morelos aparece con apenas el 22.8% de aprobación. La caída en su popularidad es brutal, de más del 50% pues llegó a estar por arriba del 70% hace apenas unos meses. El desgaste propio del poder, las pocas apariciones en público y la calidad de éstas, la percepción de impreparación y el alud de frentes abiertos ha ido mermando el blindaje que como ídolo ha tenido, para dar paso al desencanto de su papel como titular del poder ejecutivo.

Por si fuera proco, el imaginario colectivo no deja de señalar que quien desgobierna Morelos es un triunvirato (José Manuel Sanz-Hugo Erick Flores-Blanco) y que la operación política ha fallado a tal extremo que ahí está atorado el paquete económico 2019, existe una inseguridad desbordada, los feminicidios van al alza y la Fiscalía General está en paro, como lo ha hecho aún más notorio el ver las banderas rojas y negras en el exterior de la antigua procuraduría.

A esto habrá que sumar el desafortunado comentario de José Antonio Ortiz Guarneros, titular de la Comisión Estatal de Seguridad Pública de Morelos (CES) mismo que causó polémica al decir que algunos de los feminicidios registrados en la entidad se debieron a que las víctimas se dedicaban a “actividades no muy propias de una dama”. Ya luego pidió disculpas, pero nada bien cayó esa postura del responsable de la seguridad en el estado; esta fue censurada incluso por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) pues vía Twitter el organismo hizo público un oficio de colaboración para instarlo a evitar el uso de expresiones que menoscaben los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia y de toda forma de discriminación.

Recurro, para cerrar, a Norberto Bobbio, quien inquirió: "En una democracia, ¿qué hacemos con quienes disienten? ¿Los aniquilamos o dejamos que vivan? Y si viven, ¿los detenemos y amordazamos o los dejamos hablar? La prueba de fuego de un régimen democrático está en el tipo de respuestas a estas preguntas":

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


Comentarios: cfelix7@hotmail.com

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