/ jueves 23 de septiembre de 2021

El PAN y el aborto

Mucho más desde una esfera de dogma político-moral, que en el pragmatismo al que había apostado durante las campañas, el Partido Acción Nacional trata, junto con algunos grupos religiosos, de revivir la discusión del aborto en Morelos con la propuesta, imposible, de una consulta popular en que se determine si la despenalización del aborto va o si se vuelve a empacar la reforma que permite la interrupción voluntaria del embarazo de forma indefinida.

Se equivoca el PAN puesto que las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia que consideran inconstitucional el castigar a quienes aborten o colaboren con abortos y que advierten del exceso que cometen legislaciones locales que pretenden interpretaciones sobre el inicio de la vida y con ello del derecho a la vida, son ya una decisión final que deben acatar todos los estados del país. Es decir, no se trata de temas que puedan discutirse sino de "instrucciones" para acatarse desde las legislaturas estatales.

Y aunque desde cualquier perspectiva el debate sobre el tema ha sido superado, la idea de llevarlo a una consulta popular, figura novedosa en el espacio democrático de México, pudiera parecer atractiva pero, y esto es un candado fundamental, los derechos humanos no son sujetos a consulta y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo está, indiscutiblemente, entre los fundamentales. Es decir, el tema de la despenalización del aborto no puede, por su esencia, ser sujeto de consulta popular.

Uno pensaría que en Acción Nacional hacen falta asesores jurídicos (lo que parece increíble con tanto buen abogado sin chamba) o que, sabiendo todo lo que hay que conocer decidieron tomar la bandera de un grupo importante que censura el aborto y la idea del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, aún sabiendo que no puede prosperar la resistencia a un asunto que ya ha sido juzgado. En términos electorales Acción Nacional estaría haciendo su tarea, detectar un grupo que pudiera representar su voto duro, abanderar sus causas, llevarlas a la discusión pública y mantenerlas durante varios meses hasta que llegue el día de la elección y se intercambie ese apoyo por votos, lo que no siempre ocurre. Pero la determinación del voto por la posición de los partidos sobre el aborto no es necesariamente determinante en la elección, sobre todo cuando hay temas mucho más relevantes en la esfera pública como seguridad, empleo, economía. Además, el nicho antiaborto ha sido mucho mejor comunicado por los representantes de Encuentro Social, que mantuvieron una campaña centrada en esos temas.

Al postular candidatos no doctrinarios de Acción Nacional, el PAN dificulta la defensa que pudiera hacer de la causa antiaborto desde el Congreso y los ayuntamientos, pero algo puede aprender sobre pos electores. La simpatía social hacia las propuestas económicas y políticas del PAN en gran parte del electorado parece suficiente para volverlos la fuerza que se percibe podría ganar la gubernatura a Morena. Pero muchos de quienes apoyan esas propuestas también defienden el derecho de las mujeres a decidir, por lo que una bandera contraria podría costar muchos de los votos que lograron con una plataforma que evitó discutir el tema públicamente.

Claro, también cabe el que alguna parte del PAN esté abanderado posiciones personales que son respetabilísimas, pero que pierden de vista el hecho de que ningún legislador o político tiene permitido representarse sólo a sí mismo, y que pueden significar la reducción de simpatías de su Partido, especialmente entre los jóvenes.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Mucho más desde una esfera de dogma político-moral, que en el pragmatismo al que había apostado durante las campañas, el Partido Acción Nacional trata, junto con algunos grupos religiosos, de revivir la discusión del aborto en Morelos con la propuesta, imposible, de una consulta popular en que se determine si la despenalización del aborto va o si se vuelve a empacar la reforma que permite la interrupción voluntaria del embarazo de forma indefinida.

Se equivoca el PAN puesto que las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia que consideran inconstitucional el castigar a quienes aborten o colaboren con abortos y que advierten del exceso que cometen legislaciones locales que pretenden interpretaciones sobre el inicio de la vida y con ello del derecho a la vida, son ya una decisión final que deben acatar todos los estados del país. Es decir, no se trata de temas que puedan discutirse sino de "instrucciones" para acatarse desde las legislaturas estatales.

Y aunque desde cualquier perspectiva el debate sobre el tema ha sido superado, la idea de llevarlo a una consulta popular, figura novedosa en el espacio democrático de México, pudiera parecer atractiva pero, y esto es un candado fundamental, los derechos humanos no son sujetos a consulta y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo está, indiscutiblemente, entre los fundamentales. Es decir, el tema de la despenalización del aborto no puede, por su esencia, ser sujeto de consulta popular.

Uno pensaría que en Acción Nacional hacen falta asesores jurídicos (lo que parece increíble con tanto buen abogado sin chamba) o que, sabiendo todo lo que hay que conocer decidieron tomar la bandera de un grupo importante que censura el aborto y la idea del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, aún sabiendo que no puede prosperar la resistencia a un asunto que ya ha sido juzgado. En términos electorales Acción Nacional estaría haciendo su tarea, detectar un grupo que pudiera representar su voto duro, abanderar sus causas, llevarlas a la discusión pública y mantenerlas durante varios meses hasta que llegue el día de la elección y se intercambie ese apoyo por votos, lo que no siempre ocurre. Pero la determinación del voto por la posición de los partidos sobre el aborto no es necesariamente determinante en la elección, sobre todo cuando hay temas mucho más relevantes en la esfera pública como seguridad, empleo, economía. Además, el nicho antiaborto ha sido mucho mejor comunicado por los representantes de Encuentro Social, que mantuvieron una campaña centrada en esos temas.

Al postular candidatos no doctrinarios de Acción Nacional, el PAN dificulta la defensa que pudiera hacer de la causa antiaborto desde el Congreso y los ayuntamientos, pero algo puede aprender sobre pos electores. La simpatía social hacia las propuestas económicas y políticas del PAN en gran parte del electorado parece suficiente para volverlos la fuerza que se percibe podría ganar la gubernatura a Morena. Pero muchos de quienes apoyan esas propuestas también defienden el derecho de las mujeres a decidir, por lo que una bandera contraria podría costar muchos de los votos que lograron con una plataforma que evitó discutir el tema públicamente.

Claro, también cabe el que alguna parte del PAN esté abanderado posiciones personales que son respetabilísimas, pero que pierden de vista el hecho de que ningún legislador o político tiene permitido representarse sólo a sí mismo, y que pueden significar la reducción de simpatías de su Partido, especialmente entre los jóvenes.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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