Juan Carlos Valencia Vargas

  / sábado 4 de mayo de 2019

El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024

En la semana que recién termina, se publicó el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2014. Este documento es el más corto que me ha tocado ver en los 30 años que llevo en el servicio público. Este es un texto sumamente breve, y está organizado en cuatro capítulos más una presentación donde se describen los principios que guiarán particularmente a este Gobierno.

Después de ese apartado de principios, el primer capítulo se refiere a Política y Gobierno, donde se mencionan entre otros temas como el de Seguridad y Combate a la Corrupción. Luego, el segundo capítulo se refiere a la política social donde se enlistan los programas sociales de la presente administración y los temas relacionados con educación, salud, y cultura entre otros. El tercer capítulo se refiere a la economía, es donde se habla de los programas para el crecimiento económico, así como la intención de mantener las finanzas sanas, cuestiones impositivas, y también los proyectos relacionados con lo sectores de energía y de comunicaciones como el Aeropuerto de Santa Lucía, el campo, etcétera.

El último de los capítulos, particularmente me llama muchísimo la atención, ya que es una visión al 2024 de la presente administración. Desde luego es un documento que refleja con puntos y comas la política que ha venido manifestando el Presidente de la República desde su época de campaña, (de hecho retoma gran parte de su discurso y de sus compromisos, mismos que venía haciendo durante los últimos años), y también se resalta que para el sector de medio ambiente aparece una breve referencia que se resume a continuación:

DESARROLLO SOSTENIBLE

“El gobierno de México está comprometido a impulsar el desarrollo sostenible, que en la época presente se ha evidenciado como un factor indispensable del bienestar. Se le define como la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Esta fórmula resume insoslayables mandatos éticos, sociales, ambientales y económicos que deben ser aplicados en el presente para garantizar un futuro mínimamente habitable y armónico. El hacer caso omiso de este paradigma no sólo conduce a la gestación de desequilibrios de toda suerte en el corto plazo, sino que conlleva una severa violación a los derechos de quienes no han nacido. Por ello, el Ejecutivo Federal considerará en toda circunstancia los impactos que tendrán sus políticas y programas en el tejido social, en la ecología y en los horizontes políticos y económicos del país. Además, se guiará por una idea de desarrollo que subsane las injusticias sociales e impulse el crecimiento económico sin provocar afectaciones a la convivencia pacífica, a los lazos de solidaridad, a la diversidad cultural ni al entorno”.

El sector agua se menciona en varias partes del Plan Nacional de Desarrollo. Es un tema transversal; no puede haber una política social exitosa sin garantizar el acceso a agua potable y saneamiento básico para la población; no puede haber crecimiento económico si no hay agua suficiente para garantizar las actividades productivas, para la generación de energía, para el funcionamiento de la infraestructura de comunicaciones y transportes; no hay visión ni futuro, sin la presencia del agua.

Llama la atención que poco se mencione específicamente alguna política o algún principio o programa que tenga relación con el sector agua en particular. Nuevamente, el sector se ve limitado en su prioridad, se restringe a mantener algunos de los programas que han venido ocurriendo durante los últimos años, ya que no se observa algún cambio en la política gubernamental en relación con este tema, al contrario, ni siquiera se menciona como una de las mayores prioridades para la presente administración. La crisis del agua, es una crisis que ya está aquí. Año con año presenta un mayor número de manifestaciones de inconformidad por parte de la población por estar recibiendo un servicio cada vez menos constante, cada vez de menor calidad, cada vez de menor eficiencia, y esto no debe continuar así, algo tiene que ocurrir para que el sector del agua levante la mano otra vez.

Primero los pobres, #aguaparatodos

En la semana que recién termina, se publicó el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2014. Este documento es el más corto que me ha tocado ver en los 30 años que llevo en el servicio público. Este es un texto sumamente breve, y está organizado en cuatro capítulos más una presentación donde se describen los principios que guiarán particularmente a este Gobierno.

Después de ese apartado de principios, el primer capítulo se refiere a Política y Gobierno, donde se mencionan entre otros temas como el de Seguridad y Combate a la Corrupción. Luego, el segundo capítulo se refiere a la política social donde se enlistan los programas sociales de la presente administración y los temas relacionados con educación, salud, y cultura entre otros. El tercer capítulo se refiere a la economía, es donde se habla de los programas para el crecimiento económico, así como la intención de mantener las finanzas sanas, cuestiones impositivas, y también los proyectos relacionados con lo sectores de energía y de comunicaciones como el Aeropuerto de Santa Lucía, el campo, etcétera.

El último de los capítulos, particularmente me llama muchísimo la atención, ya que es una visión al 2024 de la presente administración. Desde luego es un documento que refleja con puntos y comas la política que ha venido manifestando el Presidente de la República desde su época de campaña, (de hecho retoma gran parte de su discurso y de sus compromisos, mismos que venía haciendo durante los últimos años), y también se resalta que para el sector de medio ambiente aparece una breve referencia que se resume a continuación:

DESARROLLO SOSTENIBLE

“El gobierno de México está comprometido a impulsar el desarrollo sostenible, que en la época presente se ha evidenciado como un factor indispensable del bienestar. Se le define como la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Esta fórmula resume insoslayables mandatos éticos, sociales, ambientales y económicos que deben ser aplicados en el presente para garantizar un futuro mínimamente habitable y armónico. El hacer caso omiso de este paradigma no sólo conduce a la gestación de desequilibrios de toda suerte en el corto plazo, sino que conlleva una severa violación a los derechos de quienes no han nacido. Por ello, el Ejecutivo Federal considerará en toda circunstancia los impactos que tendrán sus políticas y programas en el tejido social, en la ecología y en los horizontes políticos y económicos del país. Además, se guiará por una idea de desarrollo que subsane las injusticias sociales e impulse el crecimiento económico sin provocar afectaciones a la convivencia pacífica, a los lazos de solidaridad, a la diversidad cultural ni al entorno”.

El sector agua se menciona en varias partes del Plan Nacional de Desarrollo. Es un tema transversal; no puede haber una política social exitosa sin garantizar el acceso a agua potable y saneamiento básico para la población; no puede haber crecimiento económico si no hay agua suficiente para garantizar las actividades productivas, para la generación de energía, para el funcionamiento de la infraestructura de comunicaciones y transportes; no hay visión ni futuro, sin la presencia del agua.

Llama la atención que poco se mencione específicamente alguna política o algún principio o programa que tenga relación con el sector agua en particular. Nuevamente, el sector se ve limitado en su prioridad, se restringe a mantener algunos de los programas que han venido ocurriendo durante los últimos años, ya que no se observa algún cambio en la política gubernamental en relación con este tema, al contrario, ni siquiera se menciona como una de las mayores prioridades para la presente administración. La crisis del agua, es una crisis que ya está aquí. Año con año presenta un mayor número de manifestaciones de inconformidad por parte de la población por estar recibiendo un servicio cada vez menos constante, cada vez de menor calidad, cada vez de menor eficiencia, y esto no debe continuar así, algo tiene que ocurrir para que el sector del agua levante la mano otra vez.

Primero los pobres, #aguaparatodos

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