César Arenas

  / jueves 18 de julio de 2019

Fuera de enfoque, nulos resultados

En días pasados se informó en este diario que el Gobernador de Morelos había presentado una iniciativa de ley de asociaciones público privadas. Mejor informados que las oficinas del gobierno, el diario señala en su nota que ¡ya existía una ley a nivel federal!

La Ley de Asociaciones Público Privadas se publicó en el DOF en enero del 2012 y desde hace siete años se estableció en el artículo 4, fracción IV, que esta normatividad es aplicable a las entidades federativas, municipios y los entes públicos. Si por algún motivo ese artículo no era suficientemente claro, también estaban ahí los artículos 5 y 26.

No conozco la iniciativa ni su contenido, pero una ley con 11 títulos (como dice la nota) ya es suficiente como imaginar que será una lamentable copia de la normatividad federal; nada específico ni concurrente. De hecho, formará parte de nuestro marco jurídico que en mucho es una mala adaptación del federal.

En este espacio hemos señalado algunos procesos económicos de impacto regional y nacional que se han impulsado desde lo local, pero en Morelos los funcionarios sólo están matando el tiempo con este tipo de propuestas. Ojalá los diputados se den cuenta que esta ley es innecesaria.

Para generar impactos acelerados en las tasas de crecimiento y empleo, lo que se requiere es elevar los niveles de inversión. Muchos economistas han propuesto distintas formas de impulsar la inversión de un país, según su enfoque de desarrollo.

Por mucho tiempo, la teoría para aumentar la inversión más connotada ha sido la del “Big Push” de Rosentein-Rodan, la cual parte de una economía que requiere un programa inicial de inversión masiva lo suficientemente grande para poder romper con la condición inercial de bajo crecimiento.

La teoría del “Big Push” está basada en desarrollar fundamentalmente la economía real, impulsando la industrialización y la infraestructura. Ha-Joon Chang, otro reconocido economista, sostiene que los países que han decidido tener una postura activa en la promoción del desarrollo, es fundamental el papel del Estado porque se involucra en la promoción de negocios, invirtiendo en investigación y desarrollo, facilitando el encadenamiento o establecimiento de condiciones para potenciar su desarrollo, proporcionando inputs, dotando de los elementos necesarios y construyendo una agenda de mediano y largo plazo.

En la 4T o desde Morelos pueden decir que ya se ha renunciado al neoliberalismo, pero no es creíble si no cambian los elementos que le dan sustento. No es real la renuncia al neoliberalismo mientras el gobierno no se convierta en un verdadero promotor de una estrategia de desarrollo a largo plazo del sector productivo para promover el crecimiento y el empleo. Una estrategia que no ha funcionado en 25 o 30 años ya no debería continuar, pero tampoco debe sustituirse con algo similar o peor.

Contrario a lo que pasa en Morelos, la Oficina de la Presidencia anunció en días pasados una idea de “Plan Marshall” o inversión masiva para atraer inversiones extranjeras, aumentar el contenido nacional y norteamericano, reducir el déficit comercial con determinados países y balancear el crecimiento de las regiones del país. De acuerdo con su Titular, lo que se busca es que la inversión privada pase del 20.2 al 25 % del PIB.

Aunque no existe un marco normativo acabado, existen distintas normas federales que pueden aplicarse para detonar crecimiento económico impulsando la inversión y la productividad de la capacidad instalada en Morelos.

Desafortunadamente, cuando se está fuera de enfoque se obtienen nulos resultados.

Twitter / Facebook: @CzarArenas

En días pasados se informó en este diario que el Gobernador de Morelos había presentado una iniciativa de ley de asociaciones público privadas. Mejor informados que las oficinas del gobierno, el diario señala en su nota que ¡ya existía una ley a nivel federal!

La Ley de Asociaciones Público Privadas se publicó en el DOF en enero del 2012 y desde hace siete años se estableció en el artículo 4, fracción IV, que esta normatividad es aplicable a las entidades federativas, municipios y los entes públicos. Si por algún motivo ese artículo no era suficientemente claro, también estaban ahí los artículos 5 y 26.

No conozco la iniciativa ni su contenido, pero una ley con 11 títulos (como dice la nota) ya es suficiente como imaginar que será una lamentable copia de la normatividad federal; nada específico ni concurrente. De hecho, formará parte de nuestro marco jurídico que en mucho es una mala adaptación del federal.

En este espacio hemos señalado algunos procesos económicos de impacto regional y nacional que se han impulsado desde lo local, pero en Morelos los funcionarios sólo están matando el tiempo con este tipo de propuestas. Ojalá los diputados se den cuenta que esta ley es innecesaria.

Para generar impactos acelerados en las tasas de crecimiento y empleo, lo que se requiere es elevar los niveles de inversión. Muchos economistas han propuesto distintas formas de impulsar la inversión de un país, según su enfoque de desarrollo.

Por mucho tiempo, la teoría para aumentar la inversión más connotada ha sido la del “Big Push” de Rosentein-Rodan, la cual parte de una economía que requiere un programa inicial de inversión masiva lo suficientemente grande para poder romper con la condición inercial de bajo crecimiento.

La teoría del “Big Push” está basada en desarrollar fundamentalmente la economía real, impulsando la industrialización y la infraestructura. Ha-Joon Chang, otro reconocido economista, sostiene que los países que han decidido tener una postura activa en la promoción del desarrollo, es fundamental el papel del Estado porque se involucra en la promoción de negocios, invirtiendo en investigación y desarrollo, facilitando el encadenamiento o establecimiento de condiciones para potenciar su desarrollo, proporcionando inputs, dotando de los elementos necesarios y construyendo una agenda de mediano y largo plazo.

En la 4T o desde Morelos pueden decir que ya se ha renunciado al neoliberalismo, pero no es creíble si no cambian los elementos que le dan sustento. No es real la renuncia al neoliberalismo mientras el gobierno no se convierta en un verdadero promotor de una estrategia de desarrollo a largo plazo del sector productivo para promover el crecimiento y el empleo. Una estrategia que no ha funcionado en 25 o 30 años ya no debería continuar, pero tampoco debe sustituirse con algo similar o peor.

Contrario a lo que pasa en Morelos, la Oficina de la Presidencia anunció en días pasados una idea de “Plan Marshall” o inversión masiva para atraer inversiones extranjeras, aumentar el contenido nacional y norteamericano, reducir el déficit comercial con determinados países y balancear el crecimiento de las regiones del país. De acuerdo con su Titular, lo que se busca es que la inversión privada pase del 20.2 al 25 % del PIB.

Aunque no existe un marco normativo acabado, existen distintas normas federales que pueden aplicarse para detonar crecimiento económico impulsando la inversión y la productividad de la capacidad instalada en Morelos.

Desafortunadamente, cuando se está fuera de enfoque se obtienen nulos resultados.

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