/ martes 24 de septiembre de 2019

Hilando vidas

Mirar hacia adentro

En la mayoría de las culturas antiguas, entre ellas las mesoamericanas, las deidades de lo femenino están relacionadas al tejido. A los cuatro días de nacidas, a las mujeres mexicas se les presentaba un malacate y un telar en miniatura, o se ataba a sus cunas. Dueñas del tiempo y los ciclos, las mujeres tejen la vida y la fertilidad.

El Pueblo nahua de Hueyapan, Morelos, a las faldas del Volcán Popocatépetl, fue uno de los lugares donde se introdujeron y aclimataron los primeros borregos traídos de Europa. Las mujeres de allí, reunidas en colectivos de “gabaneras”, mantienen viva la tradición del trabajo en telar de cintura, desde el hilado de la lana, hasta el tejido, pasando por el teñido con tintes naturales. Uno de estos colectivos es Cozamalotl, del nahua arcoíris, que lidera Doña Cirila Aragón Cortés, considerada Tesoro Vivo de Morelos. El oficio ha hilado las vidas de por lo menos cinco generaciones en su familia, pues ella enseñó a su hija Margarita Cortés Aragón y fue enseñada por su madre Doña Fortina Cortés, quien aprendió de la suya. Margarita, quien transmite el oficio a sus hijas Paloma y Valentina es quien, junto con sus compañeras, realiza actualmente la mayor parte de las piezas. Es una delicia presenciar sus reuniones de trabajo, donde atados los telares al tronco de los árboles del solar de su casa, con lo niños dando vueltas por allí y los bebés gateando sobre petates en el centro, entre risas tejen los hilos, saberes, historias y anécdotas de su universo femenino.

Elaboran prendas tradicionales como rebozos, gabanes, quexquemetl (mañanitas) y bufandas, que por su alta factura, al adquirirlos, con seguridad podremos heredar a nuestros hijos y estos a los suyos; pero en su faceta de diseñadoras, han desarrollado una línea de productos que responden a necesidades contemporáneas: fundas para celulares, tabletas y laptops, bolsas de mano, portafolios, -con aplicaciones en piel para que sustenten el peso necesario- y artículos de diseño de interiores como tapetes y cortinas. Pueden ver y comprar parte de su producción en el perfil “Artesanas de Hueyapan Morelos”, en Facebook.

La tradición tiene un carácter de preservación y mantenimiento, pero a la vez, como estas mujeres creadoras lo demuestran, se transforma para seguir vigente al responder a las cambiantes necesidades de quienes poblamos esta tierra. Más sobre ellas en la próxima columna.

En la mayoría de las culturas antiguas, entre ellas las mesoamericanas, las deidades de lo femenino están relacionadas al tejido. A los cuatro días de nacidas, a las mujeres mexicas se les presentaba un malacate y un telar en miniatura, o se ataba a sus cunas. Dueñas del tiempo y los ciclos, las mujeres tejen la vida y la fertilidad.

El Pueblo nahua de Hueyapan, Morelos, a las faldas del Volcán Popocatépetl, fue uno de los lugares donde se introdujeron y aclimataron los primeros borregos traídos de Europa. Las mujeres de allí, reunidas en colectivos de “gabaneras”, mantienen viva la tradición del trabajo en telar de cintura, desde el hilado de la lana, hasta el tejido, pasando por el teñido con tintes naturales. Uno de estos colectivos es Cozamalotl, del nahua arcoíris, que lidera Doña Cirila Aragón Cortés, considerada Tesoro Vivo de Morelos. El oficio ha hilado las vidas de por lo menos cinco generaciones en su familia, pues ella enseñó a su hija Margarita Cortés Aragón y fue enseñada por su madre Doña Fortina Cortés, quien aprendió de la suya. Margarita, quien transmite el oficio a sus hijas Paloma y Valentina es quien, junto con sus compañeras, realiza actualmente la mayor parte de las piezas. Es una delicia presenciar sus reuniones de trabajo, donde atados los telares al tronco de los árboles del solar de su casa, con lo niños dando vueltas por allí y los bebés gateando sobre petates en el centro, entre risas tejen los hilos, saberes, historias y anécdotas de su universo femenino.

Elaboran prendas tradicionales como rebozos, gabanes, quexquemetl (mañanitas) y bufandas, que por su alta factura, al adquirirlos, con seguridad podremos heredar a nuestros hijos y estos a los suyos; pero en su faceta de diseñadoras, han desarrollado una línea de productos que responden a necesidades contemporáneas: fundas para celulares, tabletas y laptops, bolsas de mano, portafolios, -con aplicaciones en piel para que sustenten el peso necesario- y artículos de diseño de interiores como tapetes y cortinas. Pueden ver y comprar parte de su producción en el perfil “Artesanas de Hueyapan Morelos”, en Facebook.

La tradición tiene un carácter de preservación y mantenimiento, pero a la vez, como estas mujeres creadoras lo demuestran, se transforma para seguir vigente al responder a las cambiantes necesidades de quienes poblamos esta tierra. Más sobre ellas en la próxima columna.

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