/ sábado 21 de noviembre de 2020

La birria como base de todo

La flaca se pidió un Birriamen, pero -aunque soy millennial- yo decidí irme por la tradicional y repetí con una birria bien calientita y con tortillas a mano, en un plato bien pero bien hondo, con el que tuve que irme a extra innings para no perder la serie.

De reojo fui viendo como esta fusión entre el tradicional ramen japonés y el caldo de centro-norte de nuestro país, humeaba y conquistaba a varios que, intrigados, preguntaban qué era ese extraño guiso que conquistaba el olfato de los presentes.

Mientras yo taqueaba mi caldito, vi como pasaba una pizza no llena, sino atascada de carne y queso, que ya no tuve la panza para probar, pero que me hice la promesa de pedir la próxima vez por su nombre: quiero una pizza birria.

Eso si, nomás pa acompañar, me aventé una quesabirria con tortilla morada al comal, que se desbordaba de queso y que fui chopeando en la olla que -como debe ser- tuve que ir venciendo entrada a entrada porque así de golpe, no creo que pueda ni el mas tragón.

Obvio acompañé aquel asunto con una serpentina bien elástica, en un tarro congelado, mientras veía los mejores momentos de la serie mundial, que concluyó hace unas semanas.

Y cuando me di cuenta de todo, solo pude pensar y decir en voz alta: que buen tiro se aventó mi amigo Manuel al apostarle a modernizar su carta en Birriería Las Hamacas.

Por eso creo que no solo es justo, sino necesario, repetir la visita y para quienes aún no han ido, aplicarla urgentemente porque además a la hora de pagar no se siente el golpe.

Birriería Las Hamacas está en San Antón, en la avenida Jesús H. Preciado, a unos metros del Puente Ayuntamiento 2000 y además es súper fácil ubicar su dirección exacta y su variedad de platillos en su cuenta de Face y en sus otras redes sociales. Abur.

La flaca se pidió un Birriamen, pero -aunque soy millennial- yo decidí irme por la tradicional y repetí con una birria bien calientita y con tortillas a mano, en un plato bien pero bien hondo, con el que tuve que irme a extra innings para no perder la serie.

De reojo fui viendo como esta fusión entre el tradicional ramen japonés y el caldo de centro-norte de nuestro país, humeaba y conquistaba a varios que, intrigados, preguntaban qué era ese extraño guiso que conquistaba el olfato de los presentes.

Mientras yo taqueaba mi caldito, vi como pasaba una pizza no llena, sino atascada de carne y queso, que ya no tuve la panza para probar, pero que me hice la promesa de pedir la próxima vez por su nombre: quiero una pizza birria.

Eso si, nomás pa acompañar, me aventé una quesabirria con tortilla morada al comal, que se desbordaba de queso y que fui chopeando en la olla que -como debe ser- tuve que ir venciendo entrada a entrada porque así de golpe, no creo que pueda ni el mas tragón.

Obvio acompañé aquel asunto con una serpentina bien elástica, en un tarro congelado, mientras veía los mejores momentos de la serie mundial, que concluyó hace unas semanas.

Y cuando me di cuenta de todo, solo pude pensar y decir en voz alta: que buen tiro se aventó mi amigo Manuel al apostarle a modernizar su carta en Birriería Las Hamacas.

Por eso creo que no solo es justo, sino necesario, repetir la visita y para quienes aún no han ido, aplicarla urgentemente porque además a la hora de pagar no se siente el golpe.

Birriería Las Hamacas está en San Antón, en la avenida Jesús H. Preciado, a unos metros del Puente Ayuntamiento 2000 y además es súper fácil ubicar su dirección exacta y su variedad de platillos en su cuenta de Face y en sus otras redes sociales. Abur.

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