/ miércoles 24 de febrero de 2021

Las pensiones impagables...

El problema que el Estado mexicano enfrenta para fondear las jubilaciones y pensiones de los trabajadores es mucho mayor que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que obliga a mantener el cálculo en UMAs de las percepciones de los retirados ocasionando una reducción de entre el 36.7 y el 50% en los ingresos que corresponderían al cálculo en salarios mínimos.

No se trata de menospreciar la inconformidad de los burócratas, particularmente los maestros, pero podría decirse que el conflicto político que se viene por esa desavenencia es un síntoma del profundo problema para fondear las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado en todo el país. En el Presupuesto de Egresos de la Federación, se contemplan partidas por más de 965 mil millones de pesos para cubrir pensiones y jubilaciones, lo que representa un alza de 6.2% con respecto del 2019. El incremento se debió en parte a la inflación, que impactó en los montos de cálculo de las pensiones, y por supuesto, al aumento en el número de jubilados y pensionados.

El problema es mayúsculo no sólo porque muchos estados, como Morelos, carecen de entidades creadas para manejar fondos de retiro, sino también cuestiones demográficas relacionadas con la edad de retiro y la esperanza de vida, que presionan enormemente las bolsas para jubilaciones. Si a eso sumamos la caída en el ritmo de crecimiento económico del país, la muy alta participación de la economía informal, y un ejercicio del gasto público orientado más a la subsidiariedad que al impulso económico, tenemos un cóctel explosivo.

Cuando la corte determinó que los montos de jubilación siguieran calculándose en UMAs, usó razonamientos jurídicos y también evitó una muy probable quiebra del Estado mexicano. De los 935 mil millones de pesos programados para pensiones y jubilaciones, el monto habría pasado a 1 billón 303 mil millones de pesos, un 8.4% del presupuesto de egresos para el 2020; ello sin contar los montos retroactivos que habría debido pagar el gobierno a los jubilados previamente a la sentencia.

No estamos evaluando la justicia del fallo de la corte, porque consideramos que hay algo de razón en el argumento de los maestros que se han quejado por la determinación: “si nuestro salario estaba calculado en salarios mínimos y no en UMAs, la pensión deberá calcularse sobre la misma unidad de medida”; en todo caso, el problema es que cumplir con los montos deseables de las pensiones para trabajadores retirados por cesantía o edad avanzada se vuelve imposible dadas las finanzas por las que atraviesa el país y la colección de políticas públicas que difícilmente estimulan el crecimiento de la economía formal y con ello el aumento de la recaudación, el fortalecimiento de las finanzas públicas y todo lo que ambos conllevan.

La mala noticia para los maestros es que lo peor no ha llegado todavía, aún calculadas en UMAs, las pensiones constituyen una carga económica enorme para el Estado, y es probable que muy pronto haya quien proponga una reforma profunda al sistema de jubilaciones que en las actuales condiciones, resultaría lesiva para los trabajadores. Sin crecimiento económico, se vuelve imposible mantener ingresos dignos.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

El problema que el Estado mexicano enfrenta para fondear las jubilaciones y pensiones de los trabajadores es mucho mayor que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que obliga a mantener el cálculo en UMAs de las percepciones de los retirados ocasionando una reducción de entre el 36.7 y el 50% en los ingresos que corresponderían al cálculo en salarios mínimos.

No se trata de menospreciar la inconformidad de los burócratas, particularmente los maestros, pero podría decirse que el conflicto político que se viene por esa desavenencia es un síntoma del profundo problema para fondear las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado en todo el país. En el Presupuesto de Egresos de la Federación, se contemplan partidas por más de 965 mil millones de pesos para cubrir pensiones y jubilaciones, lo que representa un alza de 6.2% con respecto del 2019. El incremento se debió en parte a la inflación, que impactó en los montos de cálculo de las pensiones, y por supuesto, al aumento en el número de jubilados y pensionados.

El problema es mayúsculo no sólo porque muchos estados, como Morelos, carecen de entidades creadas para manejar fondos de retiro, sino también cuestiones demográficas relacionadas con la edad de retiro y la esperanza de vida, que presionan enormemente las bolsas para jubilaciones. Si a eso sumamos la caída en el ritmo de crecimiento económico del país, la muy alta participación de la economía informal, y un ejercicio del gasto público orientado más a la subsidiariedad que al impulso económico, tenemos un cóctel explosivo.

Cuando la corte determinó que los montos de jubilación siguieran calculándose en UMAs, usó razonamientos jurídicos y también evitó una muy probable quiebra del Estado mexicano. De los 935 mil millones de pesos programados para pensiones y jubilaciones, el monto habría pasado a 1 billón 303 mil millones de pesos, un 8.4% del presupuesto de egresos para el 2020; ello sin contar los montos retroactivos que habría debido pagar el gobierno a los jubilados previamente a la sentencia.

No estamos evaluando la justicia del fallo de la corte, porque consideramos que hay algo de razón en el argumento de los maestros que se han quejado por la determinación: “si nuestro salario estaba calculado en salarios mínimos y no en UMAs, la pensión deberá calcularse sobre la misma unidad de medida”; en todo caso, el problema es que cumplir con los montos deseables de las pensiones para trabajadores retirados por cesantía o edad avanzada se vuelve imposible dadas las finanzas por las que atraviesa el país y la colección de políticas públicas que difícilmente estimulan el crecimiento de la economía formal y con ello el aumento de la recaudación, el fortalecimiento de las finanzas públicas y todo lo que ambos conllevan.

La mala noticia para los maestros es que lo peor no ha llegado todavía, aún calculadas en UMAs, las pensiones constituyen una carga económica enorme para el Estado, y es probable que muy pronto haya quien proponga una reforma profunda al sistema de jubilaciones que en las actuales condiciones, resultaría lesiva para los trabajadores. Sin crecimiento económico, se vuelve imposible mantener ingresos dignos.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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