/ miércoles 17 de junio de 2020

No me ayudes, compadre...

Hace décadas Morelos tiene una gran concentración de investigadores científicos por habitante. En el estado se alojan más de 40 centros que dan trabajo a más de mil expertos en la creación del conocimiento y han generado cientos de patentes que podrían potenciar el desarrollo económico del estado. Así lo reconoce la comunidad científica y también el Instituto Mexicano para la Competitividad, el IMCO, al considerar la posibilidad de innovación como una de las oportunidades para el desarrollo de Morelos; así también lo han reconocido administraciones estatales tan aparentemente disímbolas como las de Jorge Carrillo y Graco Ramírez.

Ninguno de los dos gobernantes han tenido la mejor de las suertes en Morelos y tampoco son los más simpáticos, pero habría que reconocerles a ambos que buscaron aprovechar la alta concentración de científicos en Morelos para el diseño de políticas públicas y apuntalar el desarrollo del estado.

Carrillo construyó un gabinete de científicos y buscó vincular a su gobierno con la universidad del estado. No todo fue extraordinario, pero la caída de Jorge Carrillo Olea tuvo poco que ver con el desempeño de los indicadores económicos o sociales, y se debió más a la vinculación de las instituciones de seguridad y procuración de justicia con la delincuencia. El propio Carrillo lo atribuye a un conflicto de poder con el gobierno federal que encabezaba Ernesto Zedillo. En cambio los referentes de la participación de científicos y académicos en su gobierno son positivos y acaso rescataríamos un par de anécdotas chuscas para otra ocasión.

Con Graco el respaldo a la ciencia fue también importante al grado de fundar la secretaría de innovación, fomentar el desarrollo de patentes, vincular a la ciencia con el sector productivo, y otros éxitos que, en medio de los escándalos políticos y de corrupción de otros sectores del régimen, fueron apenas conocidos. Nuevamente, el problema de Graco no estuvo en la vinculación con el mundo científico, sino en otra serie de factores relacionados con el ejercicio político y de gobierno en otros despachos, pero la evidencia de las contribuciones científicas al desarrollo de Morelos es evidente.

Dato interesante es que, cuando Jorge Carrillo y Graco Ramírez fueron gobernadores, el apoyo del gobierno federal a la ciencia existía (probablemente no era suficiente, pero lo hubo).

Por cuestiones de ahorro dijo entonces, Cuauhtémoc Blanco extinguió la secretaría de innovación y anunció que fortalecería el Consejo de Ciencia y Tecnología; para ello nombró a Alejandro Vera (desde entonces bajo investigación por presuntos delitos de servidores públicos y hoy vinculado a procesos) como titular del área. Fue el primer funcionario removido de su cargo en el gabinete de Cuauhtémoc Blanco, pero la víctima desde su nombramiento, fue la ciencia. Si a ello se suman los recortes que el gobierno federal hizo a los recursos para Conacyt y fideicomisos de apoyo a la ciencia, y la idea de ideologizar la actividad científica, Morelos está a punto de perder otra de sus pocas ventajas competitivas. El apoyo federal al estado es extraño.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Hace décadas Morelos tiene una gran concentración de investigadores científicos por habitante. En el estado se alojan más de 40 centros que dan trabajo a más de mil expertos en la creación del conocimiento y han generado cientos de patentes que podrían potenciar el desarrollo económico del estado. Así lo reconoce la comunidad científica y también el Instituto Mexicano para la Competitividad, el IMCO, al considerar la posibilidad de innovación como una de las oportunidades para el desarrollo de Morelos; así también lo han reconocido administraciones estatales tan aparentemente disímbolas como las de Jorge Carrillo y Graco Ramírez.

Ninguno de los dos gobernantes han tenido la mejor de las suertes en Morelos y tampoco son los más simpáticos, pero habría que reconocerles a ambos que buscaron aprovechar la alta concentración de científicos en Morelos para el diseño de políticas públicas y apuntalar el desarrollo del estado.

Carrillo construyó un gabinete de científicos y buscó vincular a su gobierno con la universidad del estado. No todo fue extraordinario, pero la caída de Jorge Carrillo Olea tuvo poco que ver con el desempeño de los indicadores económicos o sociales, y se debió más a la vinculación de las instituciones de seguridad y procuración de justicia con la delincuencia. El propio Carrillo lo atribuye a un conflicto de poder con el gobierno federal que encabezaba Ernesto Zedillo. En cambio los referentes de la participación de científicos y académicos en su gobierno son positivos y acaso rescataríamos un par de anécdotas chuscas para otra ocasión.

Con Graco el respaldo a la ciencia fue también importante al grado de fundar la secretaría de innovación, fomentar el desarrollo de patentes, vincular a la ciencia con el sector productivo, y otros éxitos que, en medio de los escándalos políticos y de corrupción de otros sectores del régimen, fueron apenas conocidos. Nuevamente, el problema de Graco no estuvo en la vinculación con el mundo científico, sino en otra serie de factores relacionados con el ejercicio político y de gobierno en otros despachos, pero la evidencia de las contribuciones científicas al desarrollo de Morelos es evidente.

Dato interesante es que, cuando Jorge Carrillo y Graco Ramírez fueron gobernadores, el apoyo del gobierno federal a la ciencia existía (probablemente no era suficiente, pero lo hubo).

Por cuestiones de ahorro dijo entonces, Cuauhtémoc Blanco extinguió la secretaría de innovación y anunció que fortalecería el Consejo de Ciencia y Tecnología; para ello nombró a Alejandro Vera (desde entonces bajo investigación por presuntos delitos de servidores públicos y hoy vinculado a procesos) como titular del área. Fue el primer funcionario removido de su cargo en el gabinete de Cuauhtémoc Blanco, pero la víctima desde su nombramiento, fue la ciencia. Si a ello se suman los recortes que el gobierno federal hizo a los recursos para Conacyt y fideicomisos de apoyo a la ciencia, y la idea de ideologizar la actividad científica, Morelos está a punto de perder otra de sus pocas ventajas competitivas. El apoyo federal al estado es extraño.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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