/ miércoles 1 de diciembre de 2021

No men left behind...

Como si se tratase de rescatar al soldado Ryan, los dos relevos recientes en el gabinete de Cuauhtémoc Blanco recuperan a dos elementos que, sin ser especialmente brillantes, mostraron durante la anterior legislatura una enorme lealtad al gobernador y una facción de su equipo. No se trata de gente especialmente preparada para ocupar las secretarías de Desarrollo Social (que ya quedó en manos de Jesús Alfonso Sotelo Martínez) y de Desarrollo Sustentable (ahora a cargo de José Luis Galindo); pero pocos pueden cuestionar su lealtad al equipo que forman Ulises Bravo, Pablo Ojeda y el gobernador.

Tampoco es que sus antecesores, Osiris Pasos Herrera en Desarrollo Social y Constantino Maldonado Krinis en Desarrollo Sustentable, hayan sido especialmente brillantes; en el caso del primero había acompañado al gobernador desde los tiempos en que ambos eran deportistas, y el segundo también había tenido muestras de lealtad, aunque cada vez más ocasional, hacia el proyecto del gobernador Blanco. Los resultados en ambos sectores, sin embargo, resultaban por lo menos bastante mediocres.

De los ex diputados hoy metidos a funcionarios de primer nivel en el gabinete no se puede decir mucho, fueron legisladores del PES en la pasada edición del Congreso local, y aunque ambos ocuparon la mesa directiva del Congreso sucesivamente durante los tres años del encargo, se les conoció más por los escándalos que envolvieron a una bastante mediocre diputación que por propuestas o resultados legislativos. Los dos buscaron el voto popular en las elecciones de junio pasado con resultados cercanos a catastróficos.

Pero con la aventura electoral vendría también el premio de consolación, retrasado pero seguro. De hecho, dentro del PES se sabía que las candidaturas de Sotelo y Galindo ya tenían la promesa de no quedar desprotegidos, suerte que no corrieron otros fieles al gobernador, pero no a su grupo compacto, como Jorge Argüelles Victorero. La ubicación de los dos nuevos funcionarios no parece obedecer a una estrategia de gobierno. La falta de apoyos sociales en la actual administración, reconocida reiteradamente por el ex secretario del ramo, y la degradación ecológica por una política orientada básicamente a presionar por la verificación vehicular, son innegables; pero no parece que los perfiles de los nuevos funcionarios puedan mejorar las políticas públicas en ninguno de ambos sectores, mucho menos con las condiciones presupuestales que se esperan en ambas dependencias.

Mucho más que entre los analistas políticos, en la mente de Osiris Pasos debe quedar la duda de si la decisión de removerlo vino directamente del gobernador o se impulsó desde otras oficinas, incluso fuera del gabinete. No que vayan a cambiar mucho las cosas a partir de esa especulación, pero los jiribillosos que nunca faltan seguro lo encontrarán interesante mucho más porque el menos sonriente en la entrega de los nombramientos, por cierto, era el propio gobernador que los estaba firmando. Y siguiendo la jiribilla, no eran pocos los que ubicaban a José Luis Galindo como sucesor, pero de la secretaria de Desarrollo Agropecuario, Katia Herrera, pero la intención de remover a la titular de ésa área nunca existió.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Como si se tratase de rescatar al soldado Ryan, los dos relevos recientes en el gabinete de Cuauhtémoc Blanco recuperan a dos elementos que, sin ser especialmente brillantes, mostraron durante la anterior legislatura una enorme lealtad al gobernador y una facción de su equipo. No se trata de gente especialmente preparada para ocupar las secretarías de Desarrollo Social (que ya quedó en manos de Jesús Alfonso Sotelo Martínez) y de Desarrollo Sustentable (ahora a cargo de José Luis Galindo); pero pocos pueden cuestionar su lealtad al equipo que forman Ulises Bravo, Pablo Ojeda y el gobernador.

Tampoco es que sus antecesores, Osiris Pasos Herrera en Desarrollo Social y Constantino Maldonado Krinis en Desarrollo Sustentable, hayan sido especialmente brillantes; en el caso del primero había acompañado al gobernador desde los tiempos en que ambos eran deportistas, y el segundo también había tenido muestras de lealtad, aunque cada vez más ocasional, hacia el proyecto del gobernador Blanco. Los resultados en ambos sectores, sin embargo, resultaban por lo menos bastante mediocres.

De los ex diputados hoy metidos a funcionarios de primer nivel en el gabinete no se puede decir mucho, fueron legisladores del PES en la pasada edición del Congreso local, y aunque ambos ocuparon la mesa directiva del Congreso sucesivamente durante los tres años del encargo, se les conoció más por los escándalos que envolvieron a una bastante mediocre diputación que por propuestas o resultados legislativos. Los dos buscaron el voto popular en las elecciones de junio pasado con resultados cercanos a catastróficos.

Pero con la aventura electoral vendría también el premio de consolación, retrasado pero seguro. De hecho, dentro del PES se sabía que las candidaturas de Sotelo y Galindo ya tenían la promesa de no quedar desprotegidos, suerte que no corrieron otros fieles al gobernador, pero no a su grupo compacto, como Jorge Argüelles Victorero. La ubicación de los dos nuevos funcionarios no parece obedecer a una estrategia de gobierno. La falta de apoyos sociales en la actual administración, reconocida reiteradamente por el ex secretario del ramo, y la degradación ecológica por una política orientada básicamente a presionar por la verificación vehicular, son innegables; pero no parece que los perfiles de los nuevos funcionarios puedan mejorar las políticas públicas en ninguno de ambos sectores, mucho menos con las condiciones presupuestales que se esperan en ambas dependencias.

Mucho más que entre los analistas políticos, en la mente de Osiris Pasos debe quedar la duda de si la decisión de removerlo vino directamente del gobernador o se impulsó desde otras oficinas, incluso fuera del gabinete. No que vayan a cambiar mucho las cosas a partir de esa especulación, pero los jiribillosos que nunca faltan seguro lo encontrarán interesante mucho más porque el menos sonriente en la entrega de los nombramientos, por cierto, era el propio gobernador que los estaba firmando. Y siguiendo la jiribilla, no eran pocos los que ubicaban a José Luis Galindo como sucesor, pero de la secretaria de Desarrollo Agropecuario, Katia Herrera, pero la intención de remover a la titular de ésa área nunca existió.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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