/ miércoles 18 de mayo de 2022

Reforma electoral, qué viene

La siguiente parada política significativa, después de las elecciones en seis estados, es la relativa a la eventual reforma electoral. El presidente envió al congreso su propuesta misma que será tema del siguiente periodo de sesiones, probablemente. Lo que es un hecho es que el debate sobre el tema ya comenzó. Como siempre, la reforma electoral da para cualquier cantidad de comentarios y opiniones, fundamentadas o no, debido a la gran suspicacia que reviste. No es desconocido que la política no goza de las mejores credenciales de presentación.

En un primer comentario es importante destacar la importancia de continuar avanzando en el mejoramiento de los procesos electorales ya que persisten lagunas o imprecisiones para observar ciertas normas, recuerde el lector, por ejemplo, que la apertura de los espacios legislativos a actores indígenas llevo a muchos políticos a “aparecer” como indígenas y, aun cuando finalmente a muchos de ellos les fueron cancelados sus triunfos, fue debido a “pelea” en tribunales que, de no haberse realizado, habrían quedado firmes. Este y muchos otros casos mas nos muestran la enorme necesidad que existe de ahondar en mejores instrumentos jurídicos. Todos estaríamos de acuerdo en que la norma precisara lo mejor posible su aplicación para evitar su transgresión, con la advertencia de que no existe la norma ideal que responda a todas las casuísticas que se presentaren. No obstante, como sucede en todo asunto político, la presencia de diversos intereses (muchos de ellos legítimos) dejan temas substanciales sin resolver, debiendo atenderse mediante “acciones afirmativas” que dilatan la aplicación justa de determinadas normas.

A lo anterior se suma la opinión que grosso modo ofrece parte de la sociedad obtenida mediante mediciones diversas desde múltiples espacios, refiero en esta ocasión la opinión ciudadana que registró El Financiero (publicada el 12 de los corrientes). El 66% de los encuestados considera necesaria una reforma electoral principalmente para “fortalecer los derechos y libertades de los ciudadanos” (75%), “reducir costos y ahorrar recursos” (48%) y “mejorar la calidad de la democracia” (50%). El debate próximo se inscribirá en la disputa por la narrativa frente a la ciudadanía, por lo que a Morelos toca, habré de tomar en cuenta las inquietudes ciudadanas en torno al tema. Tengan buena semana.

La siguiente parada política significativa, después de las elecciones en seis estados, es la relativa a la eventual reforma electoral. El presidente envió al congreso su propuesta misma que será tema del siguiente periodo de sesiones, probablemente. Lo que es un hecho es que el debate sobre el tema ya comenzó. Como siempre, la reforma electoral da para cualquier cantidad de comentarios y opiniones, fundamentadas o no, debido a la gran suspicacia que reviste. No es desconocido que la política no goza de las mejores credenciales de presentación.

En un primer comentario es importante destacar la importancia de continuar avanzando en el mejoramiento de los procesos electorales ya que persisten lagunas o imprecisiones para observar ciertas normas, recuerde el lector, por ejemplo, que la apertura de los espacios legislativos a actores indígenas llevo a muchos políticos a “aparecer” como indígenas y, aun cuando finalmente a muchos de ellos les fueron cancelados sus triunfos, fue debido a “pelea” en tribunales que, de no haberse realizado, habrían quedado firmes. Este y muchos otros casos mas nos muestran la enorme necesidad que existe de ahondar en mejores instrumentos jurídicos. Todos estaríamos de acuerdo en que la norma precisara lo mejor posible su aplicación para evitar su transgresión, con la advertencia de que no existe la norma ideal que responda a todas las casuísticas que se presentaren. No obstante, como sucede en todo asunto político, la presencia de diversos intereses (muchos de ellos legítimos) dejan temas substanciales sin resolver, debiendo atenderse mediante “acciones afirmativas” que dilatan la aplicación justa de determinadas normas.

A lo anterior se suma la opinión que grosso modo ofrece parte de la sociedad obtenida mediante mediciones diversas desde múltiples espacios, refiero en esta ocasión la opinión ciudadana que registró El Financiero (publicada el 12 de los corrientes). El 66% de los encuestados considera necesaria una reforma electoral principalmente para “fortalecer los derechos y libertades de los ciudadanos” (75%), “reducir costos y ahorrar recursos” (48%) y “mejorar la calidad de la democracia” (50%). El debate próximo se inscribirá en la disputa por la narrativa frente a la ciudadanía, por lo que a Morelos toca, habré de tomar en cuenta las inquietudes ciudadanas en torno al tema. Tengan buena semana.

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