/ miércoles 24 de marzo de 2021

Vacunas y política en Cuernavaca

El desorden en la vacunación contra el Covid-19 está en la organización y en la comunicación. La determinación no explicada de modificar el esquema para la aplicación de la vacuna en Cuernavaca, llamando primero a maestros y militares en retiro y a adultos mayores que fueron a cobrar sus pensiones a la delegación de la Secretaría de Bienestar, generó una enorme confusión entre quienes, buscando ser vacunados en la fase que se supone les correspondía, fueron devueltos a sus casas.

La idea de la representación del gobierno federal era evitar aglomeraciones convocando a grupos pequeños lo que parecería una estrategia profundamente ambiciosa que requería un orden y sincronía digna de sinfónica. Considerar atomizar el programa de vacunación en el municipio más grande del estado parecía prudente por dos indicadores, el índice de contagios y de muertes por coronavirus en el municipio, el más alto en el estado (particularmente porque es el municipio que concentra mayor población). El problema es que a muy pocos se informó del detalle, lo que provocó dos interpretaciones incorrectas de la información: primero que cualquier adulto mayor podría acudir a vacunarse a las casas del maestro jubilado o cuarteles militares donde se instalaron puestos de inmunización, lo que provocó serias e inútiles aglomeraciones; y segundo, que los puestos de vacunación anunciados, en Amatitlán y la Unidad Deportiva Fidel Velázquez, presentaran también grandes concentraciones de gente que tampoco fue vacunada. El efecto fue justo el que la Secretaría de Bienestar dijo querer evitar.

Si la autoridad hubiera mantenido la logística de vacunación que usó en otros municipios, el problema de la concentración podría haberse solucionado estableciendo más puestos de vacunación. El Ayuntamiento de Cuernavaca había ofrecido ya, al inicio de esta semana, apoyo logístico a la operación vacunas, para la aplicación del biológico en sedes múltiples, pero eso no ocurrió. Hasta donde se sabe, el ayuntamiento no fue requerido para la estrategia que finalmente se quedó con tres puestos de vacunación y una segmentación poblacional no por iniciales del apellido paterno, como se ha aplicado en la Ciudad de México, por ejemplo, sino por rangos de edad. En la primera fase le tocará a la población de 75 años o más. No se indica el número de días que durará la jornada de vacunación en la ciudad, tampoco el número exacto de dosis, ni si la segunda fase seguirá inmediatamente a la primera o habrá que esperar más. La comunicación institucional deja más dudas que respuestas, contra la naturaleza del ejercicio informativo que debería hacer el sector salud. El problema podría no estar en el diseño de la logística para la vacunación, sino la incapacidad evidente de los gobiernos federal y estatal para informar con claridad lo que los ciudadanos tendrían que hacer para acceder a la vacunación para sí o para los suyos. Tan mala es la comunicación del programa que algunos alcaldes han tenido que entrar a traducir lo que los representantes de los gobiernos federal y estatal han querido decir en términos de las vacunas. Queda la duda ¿se está politizando la vacunación en Cuernavaca? Habrá que preguntar al alcalde.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

El desorden en la vacunación contra el Covid-19 está en la organización y en la comunicación. La determinación no explicada de modificar el esquema para la aplicación de la vacuna en Cuernavaca, llamando primero a maestros y militares en retiro y a adultos mayores que fueron a cobrar sus pensiones a la delegación de la Secretaría de Bienestar, generó una enorme confusión entre quienes, buscando ser vacunados en la fase que se supone les correspondía, fueron devueltos a sus casas.

La idea de la representación del gobierno federal era evitar aglomeraciones convocando a grupos pequeños lo que parecería una estrategia profundamente ambiciosa que requería un orden y sincronía digna de sinfónica. Considerar atomizar el programa de vacunación en el municipio más grande del estado parecía prudente por dos indicadores, el índice de contagios y de muertes por coronavirus en el municipio, el más alto en el estado (particularmente porque es el municipio que concentra mayor población). El problema es que a muy pocos se informó del detalle, lo que provocó dos interpretaciones incorrectas de la información: primero que cualquier adulto mayor podría acudir a vacunarse a las casas del maestro jubilado o cuarteles militares donde se instalaron puestos de inmunización, lo que provocó serias e inútiles aglomeraciones; y segundo, que los puestos de vacunación anunciados, en Amatitlán y la Unidad Deportiva Fidel Velázquez, presentaran también grandes concentraciones de gente que tampoco fue vacunada. El efecto fue justo el que la Secretaría de Bienestar dijo querer evitar.

Si la autoridad hubiera mantenido la logística de vacunación que usó en otros municipios, el problema de la concentración podría haberse solucionado estableciendo más puestos de vacunación. El Ayuntamiento de Cuernavaca había ofrecido ya, al inicio de esta semana, apoyo logístico a la operación vacunas, para la aplicación del biológico en sedes múltiples, pero eso no ocurrió. Hasta donde se sabe, el ayuntamiento no fue requerido para la estrategia que finalmente se quedó con tres puestos de vacunación y una segmentación poblacional no por iniciales del apellido paterno, como se ha aplicado en la Ciudad de México, por ejemplo, sino por rangos de edad. En la primera fase le tocará a la población de 75 años o más. No se indica el número de días que durará la jornada de vacunación en la ciudad, tampoco el número exacto de dosis, ni si la segunda fase seguirá inmediatamente a la primera o habrá que esperar más. La comunicación institucional deja más dudas que respuestas, contra la naturaleza del ejercicio informativo que debería hacer el sector salud. El problema podría no estar en el diseño de la logística para la vacunación, sino la incapacidad evidente de los gobiernos federal y estatal para informar con claridad lo que los ciudadanos tendrían que hacer para acceder a la vacunación para sí o para los suyos. Tan mala es la comunicación del programa que algunos alcaldes han tenido que entrar a traducir lo que los representantes de los gobiernos federal y estatal han querido decir en términos de las vacunas. Queda la duda ¿se está politizando la vacunación en Cuernavaca? Habrá que preguntar al alcalde.

@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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