imagotipo

De la profesionalización al reconocimiento docente

  • Punto Crítico

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida,” Pitágoras.

Más que un empleo, se trata de una inmensa vocación con la misión de formar nuevas generaciones; transmitir el conocimiento y habilidades para sortear la vida, pero también valores que contribuyan a una sana convivencia; esa es la importante labor de los maestros y maestras.

Ayer conmemoramos su día, el 15 de mayo, pero como ha sucedido en los últimos años, marcharon por las principales calles para defender sus derechos y gritar consignas contra las reformas que consideran los han vulnerado.

Aquella reforma mal llamada educativa trajo un cambio en las condiciones laborales de los profesores; es plausible el aumento de capacitación, también un concurso más abierto de plazas, sin embargo los privilegios deben aniquilarse para las clases políticas y no sólo para los trabajadores de la educación.

¡Qué pena! Escuchar al Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, hablar de que ha conocido la labor de las escuelas en el año y medio al frente de la institución. Entonces ¿no la conocía antes? ¿También llego a aprender?

La educación debe ser la primera apuesta de un Estado en búsqueda del verdadero desarrollo; es necesario ampliar el reconocimiento a la noble labor de enseñar; ser profesor requiere una alta especialización y por lo tanto debe significar el máximo reconocimiento de la sociedad.

México se encuentra muy lejos de aquellos países analizados por Andrés Oppenheimer en su libro “Basta de historias”; ejemplos de desarrollo como Finlandia, cuyo poderío económico se comprende con el grado de preparación académica; ahí los maestros son admirados, reconocidos con altos salarios y los alumnos reciben una instrucción de calidad sustentada con hasta tres profesores por aula.

O qué decir de Singapur, donde también reconocen la profesión docente y se mantienen ocupados en mejorar sus niveles educativos.

En España, ser profesor universitario es un alto honor que deriva en una adecuada remuneración económica.

Para el caso de México, tenemos un gremio maltratado, exhibido en sus deficiencias, sin reconocer la existencia de miles de buenos profesores, quienes dejan sus vidas en la escuela; las bajas percepciones económicas no hacen justicia al desempeño académico; la sociedad descalifica la profesión sin reconocer la importancia de la formación de niños y jóvenes.

Enseñar es la mejor manera de trascender. Además, representa una labor solidaria, noble, en aras de preparar al alumno profesional y personalmente para hacer frente a las competencias y dificultades de la vida. Cabe recordar al escritor Domingo Faustino Sarmiento: “Los discípulos son la biografía del maestro”.