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Garibaldi en Morelos

  • Los Miserables

La política en Morelos se practica desde todos los poderes y todos los ángulos, en un ambiente similar al que se puede disfrutar durante un sábado por la madrugada en la Plaza de Garibaldi en la capital del país.

La similitud puede percibirse si se ubica uno en la renovada Plaza de Armas, cierra los ojos y permite que todas las expresiones lleguen a los oídos.

En el centro nacional de los músicos populares se puede percibir bajo el escándalo la intención de cantar de algún trío, un grupo huasteco, una marimba chiapaneca o un grupo de mariachis, todos se mezclan y cada quién disfruta la interpretación que mejor se ajuste a su estado de ánimo.

La conmemoración del día del maestro es un ejemplo. El Ejecutivo tuvo una ceremonia a la que acudieron los institucionales de la Sección 19 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

En otro espacio celebraron los simpatizantes del diputado federal plurinominal del PRI-PanaL-SNTE, Matías Nazario Morales.

En otro foro se reunieron los integrantes del Poder Legislativo para realizar una sesión solemne en la que entregaron un reconocimiento a una maestra egresada de la “incómoda” Escuela Normal Rural Emiliano Zapata, de Amilcingo, en el lejano municipio de Temoac.

Las escuelas privadas realizaron su reunión en diversos restaurantes de la entidad, y las “inexistentes” escuelas “católicas” celebran el próximo fin de semana una misa con el obispo Ramón Castro Castro en la Catedral de Cuernavaca.

El martes, el rector de la Universidad Autónoma de Estado de Morelos, Alejandro Vera Jiménez, presentó su informe de actividades en una ceremonia “faraónica” que, según los enterados, convocó a un número de simpatizantes superior al que acudieron al último y “desangelado” informe del gobernador.

Fue del agrado de los presentes el relato de la situación que guarda el enfrentamiento del grupo de Rectoría contra el Gobierno del estado.

Ahí estaba el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo, mientras grupos de vecinos de diferentes colonias exigían, bloqueando calles, les abastecieran de agua en sus domicilios; los vecinos del histórico edificio “Latinoamericana” bloquearon por varias horas la avenida Morelos Centro y así lograron una entrega de agua.

Bajo este escándalo de descalificaciones y acusaciones avanza, para quien lo quiera observar, el trabajo que realiza la Secretaría de Obras Públicas en la mejora de los planteles educativos de nivel básico y en todas las instituciones de educación superior, incluida la UAEM.

Durante el sexenio de Jorge Carrillo Olea no se construyó ninguna escuela secundaria; Sergio Estrada inició la edificación digna de la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata; Marco Adame no hizo nada; la actual administración acerca obras grandes y pequeñas a todas las instituciones educativas de todos los niveles.

En Garibaldi el silencio surge por dos razones: el amanecer o cuando le roban un instrumento a algún músico y todos acuden a su recuperación.

En Morelos el silencio se oculta porque los grupos no quieren que trasciendan los resultados de las auditorías que se les practican -por los desvíos de recursos que cometieron- a Alejandro Vera, Cuauhtémoc Blanco.

A quienes los apoyan -y pretenden apoyarlos y protegerse bajo su generosa sombra-, los une el temor a que les apliquen la ley, pretenden partidizar sus fechorías en busca de la impunidad que el escándalo puede ocultar.