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Los tiempos

  • De Puño y Letra

“Sabia virtud de conocer el tiempo…” reza el poema musicalizado de Renato Leduc. Y qué razón tiene. Porque “time is money” aseguran los gringos y el que dedicamos a lo verdaderamente importante no tiene precio. Y hoy, el estado del tiempo es noticia con el calentamiento global y el cambio climático que solo los necios como Trump no quieren ver. Y eso es que es un genio muy estable, dice él. Pero, al mal tiempo, buena cara.

No es lo mismo hablar de los tiempos modernos de la película de Charlie Chaplin que los actuales, cuando los retos que vivimos parecieran provenir de los mismísimos jinetes del Apocalipsis. Recién se cumplieron los primeros 100 días del sismo de 19 de septiembre y poco a poco vamos adecuándonos a la nueva normalidad que nos toca vivir. Ha habido tiempo de llorar y vendrá el de reír. En tanto esto pasa, estamos inmersos en la reconstrucción de lo que sea posible levantar con ladrillo y voluntad, y recomponer lo que hace medio año teníamos como prioridades.

Solo que hoy, estamos ya inmersos en los tiempos de este año electoral, con sus plazos y movimientos con alianzas, coaliciones y frentes impensables hace un lustro y donde el pragmatismo político ha sido la constante por encima de dogmas, plataformas, ideologías. Es el tiempo también de los independientes y la oferta, unas veces fresca y otras, meramente recicladas de los que han pasado de ser vacas sagradas a chapulines y hoy, presentados con envoltura de seminuevos.

Muchos ha habido que salieron en la foto porque se movieron y otros ya no van porque en la foto salieron movidos, como Miguel Ángel Osorio Chong, quien dejará la Secretaría de Gobernación no para ser el abanderado presidencial de su partido, sino para ocupar una posición de privilegio para llegar por la vía plurinominal al Senado de la República. Desde ahí, dicen, seguirá pastoreando al PES, el instituto político que está a la espera, junto con su delantero estelar, de una dizque encuesta para definir al titular del equipo rumbo al 1 de julio. La quiniela dice que será como con la Sheinbaum.

Pero mientras más ilusos, más desilusionados. Los que saben dicen: no se hagan bolas, el candidato es Rabín. La cosa es que el cronómetro está corriendo y el tic tac puede resultar en una bomba de tiempo, por los más de mil amparos que a la fecha, el Ayuntamiento de Cuernavaca acumula, como lo publicó El Sol de Cuernavaca. Se trata de más de un millar de juicios de amparo; 514 de ellos todavía en proceso. Y entre estos, destacan los que se han tramitado contra los intentos de destitución e inhabilitación de Cuauhtémoc Blanco y su cabildo, que suman por lo menos un centenar, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Asuntos Jurídicos.

En el recuento anterior, no se anotan los amparos que el alcalde ha tenido que buscar a título personal por procesos de defensa directamente en su contra “esos se llevan de forma privada”, afirmó Guízar Nájera, haciendo hincapié en que se han tramitado “muchísimos juicios de amparo por fallas procedimentales o sentencias injustas”. Así que es cuestión de tiempo para de una forma y u otra, el asunto estalle.

En la cancha de enfrente, todo indica que por el PRD-PSD será el diputado Julio Yáñez, quien irá por la presidencia municipal capitalina. Es de los expertos en colocar alcaldes, pero esta vez no hay riesgo como en la última, de que la cosa le salga de la patada. Total, que ojalá que los resultados de los comicios hagan bueno el noble principio de lo que lo que importa no es llegar primero, sino todos juntos y a tiempo.

Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


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