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Make america great again ¿Desde México ó vía D. Trump?

  • Entre dos tierras

Ayer inició la cuarta mesa de negociación y como ya se hizo costumbre, D. Trump irrumpió días previos en los medios para anunciar su inminente salida del TLCAN. En esta ocasión, lo que realmente es distintivo es la posición del gobierno al señalar que también podría abandonarlo si los beneficios no son equitativos, dejando atrás la ambigua postura del “plan B”.

Ya había dicho el titular de la SHCP que únicamente alrededor del 40% de las exportaciones se hacían bajo el marco del TLCAN. Si bien, esta postura comienza a formar opinión, este cambio en la posición mexicana no ha dejado entrever muchas otras de las razones técnicas inmersas.

No transparentar el avance ni los resultados de las mesas puede convertirse en un futuro lastre que reduciría sin lugar a duda la credibilidad ante un escenario de abandono del TLCAN. El propio sector privado ha señalado que, nunca han sabido realmente lo que ocurre en las mesas.

En la tercera ronda, los EE.UU. asestaron un fuerte golpe al sector agrícola exportador mexicano. Pero una parte importante de la renegociación se encuentra en las reglas de origen, donde los EE.UU. han expresado su solicitud de aumentar el contenido nacional. El otro tema relevante es el laboral, donde Canadá exigió homologar un piso salarial.

Ante este acorralamiento agrícola, manufacturero y salarial se vuelve natural que el gobierno de México vea conveniente salir del TLCAN, porque la renegociación está destruyendo la certidumbre comercial. El tratado es importante para el sector exportador y las ganancias que este obtiene desde México, pero no debemos perder de vista que la mayoría de las empresas agropecuarias e industriales altamente exportadoras son americanas, europeas y asiáticas.

Defender las exportaciones de empresas extranjeras basadas en capital intensivo en mano de obra y con bajos salarios, hace parecer que la estrategia mexicana es: “hagamos grande a américa de nuevo”.

Los efectos del TLCAN han sido desde el inicio muy limitados, nunca ha podido integrar a la economía interna sino por el contrario la ha fragmentado. Por otro lado, el gobierno no ha expresado una estrategia de desarrollo industrial ni de progreso tecnológico acelerado usando como instrumento el tratado. Ni tampoco ha dicho como podría cambiar la relación de dependencia y bajo crecimiento.

En la historia económica existe un episodio poco conocido en la década de los 40 y que concluyó en 1950 cuando México prefirió renunciar al acuerdo bilateral con las EE.UU., por considerar que estaba en juego toda la política económica mexicana. En aquel entonces el gobierno señaló que no era tema de discusión o negociación su soberanía y decidió concluirlo.

La historia económica de México nos muestra que los objetivos y la visión de país hacen que las decisiones sean completamente distintas, aún en situaciones o contextos similares.

De frente al actual proceso de renegociación ya puede vislumbrarse una salida aceptada por México. Pero no perdamos de vista que esto sería así por objetivos muy distintos al desarrollo y crecimiento nacional, ni qué decir de la soberanía nacional.

Twitter/Facebook: @CzarArenas