imagotipo

Mal leyendo al INE…

  • Nuevas Reglas

La aparente mala lectura que algunos grupos y personajes vinculados a partidos políticos suelen dar a las resoluciones y normativas emitidas por un siempre presionado Instituto Nacional Electoral, parece mucho más una secuencia de actos intencionados que la lamentable expresión de resultados de nuestro depauperado sistema educativo.

Es decir, no es que sean brutos los intérpretes, pero bastante les conviene parecerlo como un medio para debilitar a la autoridad electoral y alegar, desde el principio, que se juega con dados cargados, que habrá fraude electoral y que no hay piso parejo.

Porque si nos preocupamos por el piso parejo, tendríamos que preocuparnos por la repartición equitativa del dinero para campaña y de los espacios promocionales en radio y televisión, que actualmente se entregan ofreciendo ventaja a los partidos que más votos obtuvieron en su elección anterior.

No en este caso, la preocupación de algunos desde la izquierda recalcitrante y la derecha pragmática, es que las normativas del Instituto Nacional Electoral (INE), emitidas en forma de lineamientos, parecen eliminar las ventajas adicionales de que disponen muchos agentes partidistas gracias a lagunas en las leyes restrictivas que los propios partidos, a través de sus fracciones en los congresos, han creado.

Por ejemplo, la restricción a que los dirigentes partidistas aparezcan en los spots publicitarios de los partidos (si es que aspiran a ser candidatos), trata de descontar la ventaja injusta que tenían los líderes partidistas sobre otros aspirantes. Por cierto, el asunto trató de resolverse por las últimas quejas en contra de Ricardo Anaya, dirigente del PAN, pero resultó que quien más aparece en spots de su partido es Andrés Manuel López Obrador.

Pero la mala lectura ha hecho que el ordenamiento, que advierte el inicio de la fiscalización del INE sobre la publicidad adquirida en redes sociales por los partidos, aspirantes o grupos de apoyo, ha sido mal leída por algunos (leer sólo lo que aparece en Facebook no es nada sano), hasta escandalizar con el chisme de que el INE quiere prohibir las redes sociales o limitar la libertad de expresión.

Eso no es mala lectura, es mala leche. Y viene de muchos morenos, pero también de algunos azules.

La lógica es simple, si se escandaliza en torno al asunto de redes sociales, podría ganarse una presión social importante –creen ellos- para que los lineamientos se rechacen por entero. En caso de caer los mismos, no sólo se podría comprar espacio en redes sociales según se les antoje a los partidos políticos que saturarían Facebook, Twitter, YouTube e Instagram, por lo menos, con sus anuncios. Además se permitiría que los dirigentes partidistas siguieran apareciendo en spots por mucho más tiempo que cualquier otro aspirante y mantendrían su ventaja, especialmente, Andrés Manuel López Obrador.

La pregunta sigue siendo, ¿vale tanto el proyecto lopezobradorista como para traicionar los más elementales principios de equidad, indispensables para la democracia?

Twitter: @martinellito

Correo electróinco: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx