/ viernes 21 de junio de 2019

El Carnaval de Oaxtepec

El Tlacuache

Especialmente se resalta el “brinco” del chinelo para atraer a los turistas. Asimismo, para muchos habitantes del estado es un elemento de identidad que marca la especificidad del territorio al que se siente un apego o pertenencia. Cuando hemos acudido a los carnavales, especialmente al de Oaxtepec, algunos amigos nos comentan que “se ve cuando alguien es de aquí porque si sabe brincar” o bien “los chilangos brincan bien chistoso, ni saben”. Un señor nos comentó “cómo no nos va a gustar el brinco, si somos de Morelos”.

Es muy significativo, por ejemplo, que en la terminal de Oaxtepec (donde llegan autobuses provenientes de la ciudad de México, Cuernavaca y Puebla) se coloca una gran lona cercana a las fechas de inicio de los carnavales aledaños (Tepoztlán, Tlayacapan y Yautepec) indicando los días en que se llevaran a cabo cada uno. Y por supuesto la lona es decorada con la imagen de un chinelo.

Los carnavales como una festividad europea que llega a México, producto de la colonización de España en México, y por tanto vinculada al cristianismo (independientemente de si se le vincula a una festividad romana y “profana”), tenía el propósito de generar un momento fuera del orden social establecido, de ahí que se relaciona a “lo prohibido” y el “exceso”. Este momento donde se irrumpía el orden, era previo al periodo que se exigía un orden social y un rigor alimenticio para conmemorar la muerte de Jesucristo. Sin embargo, los carnavales en varias regiones de México, y en concreto en Morelos, llevan otro calendario. López Benitez (2016) señala que se acoplan a un calendario agrícola. Es por ello que tenemos carnavales que se festejan durante todo el año, y algunos inclusive después de Semana Santa, como es el caso de Oaxtepec, que se celebra el primer fin de semana de mayo. Las colonias que conforman Oaxtepec también tienen sus propias fechas; Santa Rosa en noviembre y Corral Grande en abril, por mencionar algunas. Cada carnaval también va tendiendo sus propios motivos de creación, en algunos casos ahora son impulsados por las autoridades gubernamentales.

El ayudante, su comité y las viudas

¿Cómo y porqué se originan los carnavales con el “brinco de chinelo” en Morelos?

López Benitez, quien publicó una investigación histórica y muy valiosa respecto al tema, señala que es una festividad que si bien se realizaba dentro de las élites novohispanas, el pueblo la retoma y la reconfigura en el siglo XIX (ya en el México independiente, en específico en 1867), como una válvula de escape a las constantes agresiones sociales y despojos de sus tierras, por parte de los hacendados y la clase política, clerical y gobernante de la región, que actualmente comprende a Morelos (en el siglo XIX y principios del XX se le comprendía dentro de la región: “suriana”, y abracaba parte de otros estados colindantes como: Puebla, Edo.Mex, Guerrero, Oaxaca y Michoacán).

El primer carnaval del que se tiene registro es en 1867, organizado por trabajadores temporales de regiones indígenas libres (no eran esclavos en haciendas), por lo que contaban con tiempo para realizarlo. Es por ello que se efectúa en tiempo de descanso del ciclo agrícola, tanto de sus propias tierras, como en aquellas que trabajaban y era también “descanso” en los campos de caña de las haciendas azucareras. El registró más antiguo se encuentra en Tlayacapan, con dos documentos fechados en 1872. En uno de ellos, el presidente municipal de Yautepec se queja de que en Tlayacapan: “…en esa población se está disponiendo de una cuadrilla para el próxicarnabal [sic], ridiculizando a varios personajes de respetabilidad y con vituperio a la religión católica…” (para mayor información véase López Benítez, 2016: 47). Y desde un inicio es importante mencionar que uno de los elementos más importantes fue el compartir la comida y la bebida (alcohólica o no) de forma colectiva.

El otro documento de 1872, donde se le recrimina al presidente municipal de Tlayacapan por no frenar “la burla”, se habla de los 3 días de carnaval, que van del 16 al 18 de febrero. Desde ese entonces ya se menciona que la gente iba disfrazada y con máscaras. Hacia 1880, como en varias regiones del centro de México, se hacían carnavales con la figura del “huehuenche” que era muy burlesca. Pero comienza a aparecer el “tzinelohua” (antecedente del Chinelo) que en náhuatl quiere decir “movimiento de cadera” (López Benítez, 2016:58). Por eso una de las interpretaciones del traje de chinelo, es que la túnica o manta blanca que se usa, es para burlarse del sacerdote del s. XIX. Y el sombrero es una burla a la vestimenta de las élites españolas.

Don Dionisio Saldaña

La música es otro factor clave que le da una peculiaridad al carnaval. Se tienen varios registros compartidos entre Tepoztlán y Tlayacapan. En 1876 se dice que Jesús Meza con sus silbidos, “provocó que la gente bailara” y en 1880 la banda de viento “Los Alarcones” de Tlayacapan interpretó lo sones. También se le adjudica a Justo Moctezuma habitante de Tepoztlán, que igualmente en 1880, interpreta los sones y él mismo dirigía una banda de viento.

¿Y cómo se festeja actualmente un carnaval?

Los carnavales con el paso del tiempo han tenido su propio trayecto. Si bien tuvieron un inicio en las élites económico-políticas novohispanas, el “pueblo” o la gente sometida por los sectores dominantes, (hacendados, clérigos y políticos) recreo el carnaval a su manera. Le dio un sentido para sí; formó parte de su identidad y de las redes sociales de apoyo y reciprocidad. Se conformó a partir de la bebida (aguardiente de caña) y la comida ritual (compartida), acompañada de la música de viento y el baile. Los disfraces y las frases que se decían, eran para ridiculizar y burlarse de los grupos en poder. Pero actualmente podríamos decir que los carnavales que hoy día se entienden como “los grandes” o “principales”, han sido tomados o “apropiados” en gran medida por las autoridades políticas, quienes persiguen sus propios beneficios, o también se ha utilizado como símbolo de poder dentro de las mismas localidades. Es por ello que resulta significativo, como señala López (2016), observar aquellos carnavales que no han adquirido esos “reflectores” gubernamentales-turísticos, como es el caso de Oaxtepec.

El señor Dionisio Saldaña Hernández, nacido en Oaxtepec en 1940, y el actual ayudante municipal de Oaxtepec, Antonio González de 40 años de edad, nos explicarán desde su visión la historia del carnaval. Asimismo, tenemos las voces de los niños y las viudas.

Nieto de don Delfino López en el carnaval/ Tania Ramírez

Son oficialmente 3 días de carnaval, pero a veces se ha ido cambiando según los apoyos gubernamentales y ha habido años en los que se realiza el “carnavalito” o el “brinco de los niños” en el que sólo van bailando o “brincando” las niñas y los niños con sus familiares: mamás, tías o abuelas generalmente; y algunos portan el traje. Se decide popularmente que es sólo “para los niños y la mamás”. Otras actividades que se han añadido son las viudas. Pero lo que siempre ha estado presente es el día del “baile”, que usualmente es el último día del carnaval.

Es importante mencionar que durante los días de carnaval se inicia el recorrido de calles por la mañana, y donde les cooperan u ofrecen comida o bebida, pasa la banda a dichas casas y la gente se quedan un rato descansando. En la tarde, alrededor de las 5 o 6pm, usualmente 2 bandas llegan a las tarimas y se van turnando el tocar. Acaban de tocar como a las 10pm. Alrededor se colocan puestos de bebida, de comida, de juegos mecánicos, juguetes, artesanías y dulces “mexicanos”.

En Oaxtepec, nos comenta Don Dionisio, mejor coincide como “El gato”, quien vive muy cerca del centro, que comienza el día jueves alrededor de las 4 de la tarde. Las viudas se reúnen en su casa. Las viudas son hombres que se visten de mujeres y salen a caminar por las calles junto con la banda de viento. Llevan cargando un ataúd de madera con un muñeco de trapo, que es conocido como Juan Carnaval. Las viudas le van llorando “a su esposo difunto” y van bebiendo “el agua loca”, que es preparada desde la década del 60 por Don Dionisio. Al llegar al centro de las tarimas queman “al difunto” y “el malhumor”.

Recorrido de las viudas en la calle


Nos reveló inclusive don Dionisio, cómo preparó este año “el agua loca”, porque dice que hay muchas variantes. Él compró todo y le ayudaron a prepararla. Lleva 20 litros del “zacualpan” (aguardiente de caña), 10 kilos de limón en jugo, refrescos de toronja y una arpilla de botellas de tequila y vodka, para en total llenar un tonel o tambo. Se echa primero el hielo con el limón para que “queme”, luego se le echa el zacualpan, para que se queme y le echa luego 2 cajas de squirt, y la cascarita del limón rayado. Le vierte dos botellas de vodka y luego varias de tequila “pa que agrremos fuerza”. Dionisio se siente preocupado porque no sabe si alguien más continuará haciendo el agua loca y organizando las viudas. Asimismo, va ganando paso las prácticas de consumo individual asociadas al capitalismo. Ahora cada quien compra su michelada.

Don Dionisio que fue trabajador del centro vacacional IMSS (Oaxtepec), ex ayudante y se define como cantautor y compositor, comenta que el carnaval es importante porque convive con la comunidad; con todos. Comenta que el carnaval es “ya de mucho antes, tiene como más de 100 años aquí en Oaxtepec”. “Si nomás por ejemplo nosotros tenemos 53 años-de las viudas-, anteriormente no más se disfrazaban de chinelos, con los trajes de Cocoyoc”, que nos explica que es igual al de Tlaya; túnica blanca con rayas azules en la parte baja de la túnica y en las mangas.

- ¿Primero fue en Cocoyoc y luego en Oaxtepec?

-Si primero ahí empezó y ya de ahí todos le copiaron; todos se organizaron. Se juntaban las palomillas, se organizaban y pedían (cooperación). El último día de Carnaval pedían la comparsa del siguiente año. Era el día del baile. En ese entonces cuando éramos jóvenes, nos juntábamos 10 o 12 y le pedíamos la comparsa a los que iban a salir. Le nombraban entrega de banderas. Y ya en el sonido, presentaban el comité que salía de la comparsa y el que entraba.

- ¿Cómo podría definir el carnaval, cuántos días lo conforman?

-En cualquier población son 3 días. En otras pues luego le ponen otro día, ahora por ejemplo hay para los niños. Pero la tradición son siempre 3 días. Aquí por ejemplo no son comparsas. En otros pueblos: Yautepec, Tepoztlán, Totolapan, Tlaycapan si son comparsas. Aquí la comparsa la hace la ayudantía municipal. Los de la tradición que éramos nos peleamos la comparsa que era para el siguiente año, pero se acabó. Ya el siguiente año de la comparsa nos peleamos y el ayudante municipal es ahora el que se encarga de pedir la cooperación para el pago de la banda o el conjunto. Aquí en Oaxte hay dos grupos, el que está en la calle nacional. Uno se llama “Renovación familia Amaro” y la “familia Villavicencio” que hace como 8 años hicieron su grupo en la calle San Juan.

Quema de Juan Carnaval y del mal humor

Este año fue peculiar porque se solía hacer el carnaval enfrente del antiguo hospital, pero ahora se hizo en la explanada del centro, que está en frente de la iglesia. Es de resaltar que está decisión gustó especialmente a las mujeres y madres de familia porque señalan que: “se sienten más seguras y ya pueden brincar mejor” y “como que está más controlado así”.

Comenta don Dionisio que cuando se hacía enfrente del exhospital se ponían dos templetes (o tarimas) para que las bandas de viento se suban a tocar en la tarde, ya que hayan venido de recorrer las calles. Y el baile es en el campo deportivo.

Señala que hace 53 años está organizando las viudas, a raíz de que su amigo Antonio Salazar, “el toto” de Yautepec, que trabajaba también en el IMSS (centro vacacional) de contador en cajas, “vino a instalarlos esta tradición, porque allá es ya una tradición muy antigua”. Expresa que “la viuda es cuando en el carnaval, los chamacos se disfrazan de viudas, de mujeres embarazadas”. Dice don Dionisio que “antes los chamacos se disfrazaban en la casa de Santos Barón, ahí nos vestíamos todos los chamacos jóvenes, pues”. Aunque don Dionisio se preocupa porque la continuidad de las viudas, él mismo nos comenta que “ya en todos los ayuntamientos ahora, les dan premios a los que concursan”. Y efectivamente en Oaxtepec se les premia a los 3 primeros lugares. Es necesario mencionar que este concurso suscitó controversia, ya que no se les ha permitido concursar a quienes se les considera que lo hacen “de manera profesional” o “que tienen práctica”. Se le permite caminar por las calles, pero no competir por los premios de los tres primeros lugares, generando diversas reacciones; unos argumentan que es discriminatorio y otros señalan que “no es para profesionales, sólo para hombres que se visten de mujeres”.

Este año las viudas contaron con la participación del señor Delfino López García de 64 años de edad que se dedica al ramo de la construcción y quien fue caracterizado de mujer por su nieta. Ella lo maquilló en casa de Dionisio y lo acompañaba también su nieto. El señor nos comenta que trae a su nieto para que también le agarre gusto y se enseñe y ya de grandecito sea viuda. Su nieto tiene alrededor de 8 años y le gustaría que continuara con la tradición de las viudas. El señor dice que participa desde 1977 sólo en Oaxtepec, y también llegó a participar su papá. Le preguntamos al niño si se quisiera vestir y un poco apenado nos dijo que no porque ahorita es chico.

El actual ayudante también nos explica cómo fue organizar el carnaval contando con tan sólo un mes para su realización. Antonio González refiere: “Tuvimos muy poco tiempo para organizarlo por que entramos en abril, y normalmente esto se organiza entre 4 y 5 meses antes. Empezamos a ver lo que es las bandas, las paradas de las familias, las comidas que nos da la gente, a ver el apoyo de la gente, pero también a buscar recurso para que esta festividad se lleve a cabo, porque esta festividad es para el pueblo, nada más para el pueblo que tiende a divertirse en este su carnaval. Los gastos ascienden a más de 100 mil pesos, por eso buscamos el recurso con el ayuntamiento, que es una parte fundamental para que esto se lleve a cabo y otra parte fundamental es la comunidad; el pueblo, porque ellos son los que también cooperan, algunos dan de a 200 pesos. Pero también se recauda de los puestos que se ponen. Son gastos grandes y el pueblo tiene que estar preparado para afrontar esta festividad. Esta es una tradición que por años ha existido y no podíamos dejar de hacer esta tradición tan bonita de nuestro estado de Morelos”. “Esto lo hacemos por amor a mi pueblo”.

En los carnavales, independientemente de que en algunas localidades dedican un día para el brinco de los niños, en los otros días es común ver niños y a veces niñas, que brincan. Los que tiene como entre 4 a 6 años suelen ir de la mano o muy próximos a algún familiar (la mamá o la abuelita) y los que tienen como entre 8 a 12 años van un poco más separados de su familia y ellos mismo se van acomodando el traje.

¿Y cómo ven el carnaval los niños?

Dos niños de 10 años de edad de Oaxtepec, quienes estaban brincando el día viernes por la noche con su traje de chinelo (estilo Tlayacapan, de blanco con franjas azules) pero hicieron una pausa para acomodarse los pañuelos que van detrás de la máscara y el sombrero, les preguntamos por qué asistían y estas fueron sus palabras.

“Yo brinco porque me gusta brincar; siento bonito y me gusta mucho la tradición. Yo brinco como desde hace dos años. Mi traje me lo prestaron”.

“Me gusta brincar. Siento felicidad; me gusta la tradición. El traje era de mi hermano y hace dos años que también brinco”.

Referencias bibliográficas:

López Benitez, Armando (2016). “El carnaval en Morelos. De la resistencia a la invención de la tradición (1867-1969).” Libertad bajo Palabra y el Museo del Chinelo, Morelos.

Especialmente se resalta el “brinco” del chinelo para atraer a los turistas. Asimismo, para muchos habitantes del estado es un elemento de identidad que marca la especificidad del territorio al que se siente un apego o pertenencia. Cuando hemos acudido a los carnavales, especialmente al de Oaxtepec, algunos amigos nos comentan que “se ve cuando alguien es de aquí porque si sabe brincar” o bien “los chilangos brincan bien chistoso, ni saben”. Un señor nos comentó “cómo no nos va a gustar el brinco, si somos de Morelos”.

Es muy significativo, por ejemplo, que en la terminal de Oaxtepec (donde llegan autobuses provenientes de la ciudad de México, Cuernavaca y Puebla) se coloca una gran lona cercana a las fechas de inicio de los carnavales aledaños (Tepoztlán, Tlayacapan y Yautepec) indicando los días en que se llevaran a cabo cada uno. Y por supuesto la lona es decorada con la imagen de un chinelo.

Los carnavales como una festividad europea que llega a México, producto de la colonización de España en México, y por tanto vinculada al cristianismo (independientemente de si se le vincula a una festividad romana y “profana”), tenía el propósito de generar un momento fuera del orden social establecido, de ahí que se relaciona a “lo prohibido” y el “exceso”. Este momento donde se irrumpía el orden, era previo al periodo que se exigía un orden social y un rigor alimenticio para conmemorar la muerte de Jesucristo. Sin embargo, los carnavales en varias regiones de México, y en concreto en Morelos, llevan otro calendario. López Benitez (2016) señala que se acoplan a un calendario agrícola. Es por ello que tenemos carnavales que se festejan durante todo el año, y algunos inclusive después de Semana Santa, como es el caso de Oaxtepec, que se celebra el primer fin de semana de mayo. Las colonias que conforman Oaxtepec también tienen sus propias fechas; Santa Rosa en noviembre y Corral Grande en abril, por mencionar algunas. Cada carnaval también va tendiendo sus propios motivos de creación, en algunos casos ahora son impulsados por las autoridades gubernamentales.

El ayudante, su comité y las viudas

¿Cómo y porqué se originan los carnavales con el “brinco de chinelo” en Morelos?

López Benitez, quien publicó una investigación histórica y muy valiosa respecto al tema, señala que es una festividad que si bien se realizaba dentro de las élites novohispanas, el pueblo la retoma y la reconfigura en el siglo XIX (ya en el México independiente, en específico en 1867), como una válvula de escape a las constantes agresiones sociales y despojos de sus tierras, por parte de los hacendados y la clase política, clerical y gobernante de la región, que actualmente comprende a Morelos (en el siglo XIX y principios del XX se le comprendía dentro de la región: “suriana”, y abracaba parte de otros estados colindantes como: Puebla, Edo.Mex, Guerrero, Oaxaca y Michoacán).

El primer carnaval del que se tiene registro es en 1867, organizado por trabajadores temporales de regiones indígenas libres (no eran esclavos en haciendas), por lo que contaban con tiempo para realizarlo. Es por ello que se efectúa en tiempo de descanso del ciclo agrícola, tanto de sus propias tierras, como en aquellas que trabajaban y era también “descanso” en los campos de caña de las haciendas azucareras. El registró más antiguo se encuentra en Tlayacapan, con dos documentos fechados en 1872. En uno de ellos, el presidente municipal de Yautepec se queja de que en Tlayacapan: “…en esa población se está disponiendo de una cuadrilla para el próxicarnabal [sic], ridiculizando a varios personajes de respetabilidad y con vituperio a la religión católica…” (para mayor información véase López Benítez, 2016: 47). Y desde un inicio es importante mencionar que uno de los elementos más importantes fue el compartir la comida y la bebida (alcohólica o no) de forma colectiva.

El otro documento de 1872, donde se le recrimina al presidente municipal de Tlayacapan por no frenar “la burla”, se habla de los 3 días de carnaval, que van del 16 al 18 de febrero. Desde ese entonces ya se menciona que la gente iba disfrazada y con máscaras. Hacia 1880, como en varias regiones del centro de México, se hacían carnavales con la figura del “huehuenche” que era muy burlesca. Pero comienza a aparecer el “tzinelohua” (antecedente del Chinelo) que en náhuatl quiere decir “movimiento de cadera” (López Benítez, 2016:58). Por eso una de las interpretaciones del traje de chinelo, es que la túnica o manta blanca que se usa, es para burlarse del sacerdote del s. XIX. Y el sombrero es una burla a la vestimenta de las élites españolas.

Don Dionisio Saldaña

La música es otro factor clave que le da una peculiaridad al carnaval. Se tienen varios registros compartidos entre Tepoztlán y Tlayacapan. En 1876 se dice que Jesús Meza con sus silbidos, “provocó que la gente bailara” y en 1880 la banda de viento “Los Alarcones” de Tlayacapan interpretó lo sones. También se le adjudica a Justo Moctezuma habitante de Tepoztlán, que igualmente en 1880, interpreta los sones y él mismo dirigía una banda de viento.

¿Y cómo se festeja actualmente un carnaval?

Los carnavales con el paso del tiempo han tenido su propio trayecto. Si bien tuvieron un inicio en las élites económico-políticas novohispanas, el “pueblo” o la gente sometida por los sectores dominantes, (hacendados, clérigos y políticos) recreo el carnaval a su manera. Le dio un sentido para sí; formó parte de su identidad y de las redes sociales de apoyo y reciprocidad. Se conformó a partir de la bebida (aguardiente de caña) y la comida ritual (compartida), acompañada de la música de viento y el baile. Los disfraces y las frases que se decían, eran para ridiculizar y burlarse de los grupos en poder. Pero actualmente podríamos decir que los carnavales que hoy día se entienden como “los grandes” o “principales”, han sido tomados o “apropiados” en gran medida por las autoridades políticas, quienes persiguen sus propios beneficios, o también se ha utilizado como símbolo de poder dentro de las mismas localidades. Es por ello que resulta significativo, como señala López (2016), observar aquellos carnavales que no han adquirido esos “reflectores” gubernamentales-turísticos, como es el caso de Oaxtepec.

El señor Dionisio Saldaña Hernández, nacido en Oaxtepec en 1940, y el actual ayudante municipal de Oaxtepec, Antonio González de 40 años de edad, nos explicarán desde su visión la historia del carnaval. Asimismo, tenemos las voces de los niños y las viudas.

Nieto de don Delfino López en el carnaval/ Tania Ramírez

Son oficialmente 3 días de carnaval, pero a veces se ha ido cambiando según los apoyos gubernamentales y ha habido años en los que se realiza el “carnavalito” o el “brinco de los niños” en el que sólo van bailando o “brincando” las niñas y los niños con sus familiares: mamás, tías o abuelas generalmente; y algunos portan el traje. Se decide popularmente que es sólo “para los niños y la mamás”. Otras actividades que se han añadido son las viudas. Pero lo que siempre ha estado presente es el día del “baile”, que usualmente es el último día del carnaval.

Es importante mencionar que durante los días de carnaval se inicia el recorrido de calles por la mañana, y donde les cooperan u ofrecen comida o bebida, pasa la banda a dichas casas y la gente se quedan un rato descansando. En la tarde, alrededor de las 5 o 6pm, usualmente 2 bandas llegan a las tarimas y se van turnando el tocar. Acaban de tocar como a las 10pm. Alrededor se colocan puestos de bebida, de comida, de juegos mecánicos, juguetes, artesanías y dulces “mexicanos”.

En Oaxtepec, nos comenta Don Dionisio, mejor coincide como “El gato”, quien vive muy cerca del centro, que comienza el día jueves alrededor de las 4 de la tarde. Las viudas se reúnen en su casa. Las viudas son hombres que se visten de mujeres y salen a caminar por las calles junto con la banda de viento. Llevan cargando un ataúd de madera con un muñeco de trapo, que es conocido como Juan Carnaval. Las viudas le van llorando “a su esposo difunto” y van bebiendo “el agua loca”, que es preparada desde la década del 60 por Don Dionisio. Al llegar al centro de las tarimas queman “al difunto” y “el malhumor”.

Recorrido de las viudas en la calle


Nos reveló inclusive don Dionisio, cómo preparó este año “el agua loca”, porque dice que hay muchas variantes. Él compró todo y le ayudaron a prepararla. Lleva 20 litros del “zacualpan” (aguardiente de caña), 10 kilos de limón en jugo, refrescos de toronja y una arpilla de botellas de tequila y vodka, para en total llenar un tonel o tambo. Se echa primero el hielo con el limón para que “queme”, luego se le echa el zacualpan, para que se queme y le echa luego 2 cajas de squirt, y la cascarita del limón rayado. Le vierte dos botellas de vodka y luego varias de tequila “pa que agrremos fuerza”. Dionisio se siente preocupado porque no sabe si alguien más continuará haciendo el agua loca y organizando las viudas. Asimismo, va ganando paso las prácticas de consumo individual asociadas al capitalismo. Ahora cada quien compra su michelada.

Don Dionisio que fue trabajador del centro vacacional IMSS (Oaxtepec), ex ayudante y se define como cantautor y compositor, comenta que el carnaval es importante porque convive con la comunidad; con todos. Comenta que el carnaval es “ya de mucho antes, tiene como más de 100 años aquí en Oaxtepec”. “Si nomás por ejemplo nosotros tenemos 53 años-de las viudas-, anteriormente no más se disfrazaban de chinelos, con los trajes de Cocoyoc”, que nos explica que es igual al de Tlaya; túnica blanca con rayas azules en la parte baja de la túnica y en las mangas.

- ¿Primero fue en Cocoyoc y luego en Oaxtepec?

-Si primero ahí empezó y ya de ahí todos le copiaron; todos se organizaron. Se juntaban las palomillas, se organizaban y pedían (cooperación). El último día de Carnaval pedían la comparsa del siguiente año. Era el día del baile. En ese entonces cuando éramos jóvenes, nos juntábamos 10 o 12 y le pedíamos la comparsa a los que iban a salir. Le nombraban entrega de banderas. Y ya en el sonido, presentaban el comité que salía de la comparsa y el que entraba.

- ¿Cómo podría definir el carnaval, cuántos días lo conforman?

-En cualquier población son 3 días. En otras pues luego le ponen otro día, ahora por ejemplo hay para los niños. Pero la tradición son siempre 3 días. Aquí por ejemplo no son comparsas. En otros pueblos: Yautepec, Tepoztlán, Totolapan, Tlaycapan si son comparsas. Aquí la comparsa la hace la ayudantía municipal. Los de la tradición que éramos nos peleamos la comparsa que era para el siguiente año, pero se acabó. Ya el siguiente año de la comparsa nos peleamos y el ayudante municipal es ahora el que se encarga de pedir la cooperación para el pago de la banda o el conjunto. Aquí en Oaxte hay dos grupos, el que está en la calle nacional. Uno se llama “Renovación familia Amaro” y la “familia Villavicencio” que hace como 8 años hicieron su grupo en la calle San Juan.

Quema de Juan Carnaval y del mal humor

Este año fue peculiar porque se solía hacer el carnaval enfrente del antiguo hospital, pero ahora se hizo en la explanada del centro, que está en frente de la iglesia. Es de resaltar que está decisión gustó especialmente a las mujeres y madres de familia porque señalan que: “se sienten más seguras y ya pueden brincar mejor” y “como que está más controlado así”.

Comenta don Dionisio que cuando se hacía enfrente del exhospital se ponían dos templetes (o tarimas) para que las bandas de viento se suban a tocar en la tarde, ya que hayan venido de recorrer las calles. Y el baile es en el campo deportivo.

Señala que hace 53 años está organizando las viudas, a raíz de que su amigo Antonio Salazar, “el toto” de Yautepec, que trabajaba también en el IMSS (centro vacacional) de contador en cajas, “vino a instalarlos esta tradición, porque allá es ya una tradición muy antigua”. Expresa que “la viuda es cuando en el carnaval, los chamacos se disfrazan de viudas, de mujeres embarazadas”. Dice don Dionisio que “antes los chamacos se disfrazaban en la casa de Santos Barón, ahí nos vestíamos todos los chamacos jóvenes, pues”. Aunque don Dionisio se preocupa porque la continuidad de las viudas, él mismo nos comenta que “ya en todos los ayuntamientos ahora, les dan premios a los que concursan”. Y efectivamente en Oaxtepec se les premia a los 3 primeros lugares. Es necesario mencionar que este concurso suscitó controversia, ya que no se les ha permitido concursar a quienes se les considera que lo hacen “de manera profesional” o “que tienen práctica”. Se le permite caminar por las calles, pero no competir por los premios de los tres primeros lugares, generando diversas reacciones; unos argumentan que es discriminatorio y otros señalan que “no es para profesionales, sólo para hombres que se visten de mujeres”.

Este año las viudas contaron con la participación del señor Delfino López García de 64 años de edad que se dedica al ramo de la construcción y quien fue caracterizado de mujer por su nieta. Ella lo maquilló en casa de Dionisio y lo acompañaba también su nieto. El señor nos comenta que trae a su nieto para que también le agarre gusto y se enseñe y ya de grandecito sea viuda. Su nieto tiene alrededor de 8 años y le gustaría que continuara con la tradición de las viudas. El señor dice que participa desde 1977 sólo en Oaxtepec, y también llegó a participar su papá. Le preguntamos al niño si se quisiera vestir y un poco apenado nos dijo que no porque ahorita es chico.

El actual ayudante también nos explica cómo fue organizar el carnaval contando con tan sólo un mes para su realización. Antonio González refiere: “Tuvimos muy poco tiempo para organizarlo por que entramos en abril, y normalmente esto se organiza entre 4 y 5 meses antes. Empezamos a ver lo que es las bandas, las paradas de las familias, las comidas que nos da la gente, a ver el apoyo de la gente, pero también a buscar recurso para que esta festividad se lleve a cabo, porque esta festividad es para el pueblo, nada más para el pueblo que tiende a divertirse en este su carnaval. Los gastos ascienden a más de 100 mil pesos, por eso buscamos el recurso con el ayuntamiento, que es una parte fundamental para que esto se lleve a cabo y otra parte fundamental es la comunidad; el pueblo, porque ellos son los que también cooperan, algunos dan de a 200 pesos. Pero también se recauda de los puestos que se ponen. Son gastos grandes y el pueblo tiene que estar preparado para afrontar esta festividad. Esta es una tradición que por años ha existido y no podíamos dejar de hacer esta tradición tan bonita de nuestro estado de Morelos”. “Esto lo hacemos por amor a mi pueblo”.

En los carnavales, independientemente de que en algunas localidades dedican un día para el brinco de los niños, en los otros días es común ver niños y a veces niñas, que brincan. Los que tiene como entre 4 a 6 años suelen ir de la mano o muy próximos a algún familiar (la mamá o la abuelita) y los que tienen como entre 8 a 12 años van un poco más separados de su familia y ellos mismo se van acomodando el traje.

¿Y cómo ven el carnaval los niños?

Dos niños de 10 años de edad de Oaxtepec, quienes estaban brincando el día viernes por la noche con su traje de chinelo (estilo Tlayacapan, de blanco con franjas azules) pero hicieron una pausa para acomodarse los pañuelos que van detrás de la máscara y el sombrero, les preguntamos por qué asistían y estas fueron sus palabras.

“Yo brinco porque me gusta brincar; siento bonito y me gusta mucho la tradición. Yo brinco como desde hace dos años. Mi traje me lo prestaron”.

“Me gusta brincar. Siento felicidad; me gusta la tradición. El traje era de mi hermano y hace dos años que también brinco”.

Referencias bibliográficas:

López Benitez, Armando (2016). “El carnaval en Morelos. De la resistencia a la invención de la tradición (1867-1969).” Libertad bajo Palabra y el Museo del Chinelo, Morelos.

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No cabe duda que la creatividad mexicana no tiene límites