La Revolución en las obras malditas

Empresario español compra la pintura de Fabián Cháirez para un museo dedicado a piezas censuradas

Emmanuel Ruiz | El Sol de Cuautla

  · jueves 16 de enero de 2020

Cortesía | El Sol de Cuautla

El polémico cuadro La Revolución, del pintor chiapaneco Fabián Cháirez, fue comprado por el empresario y periodista catalán, directivo del grupo Mediapro, Josep María Tatxo Benet Ferrand, que este 2020 planea abrir el Museo de la Libertad en Barcelona, un espacio que exhibirá una serie de obras de arte que han sido censuradas en varias partes del mundo. Cháirez, por su parte, se mostró satisfecho con el destino que tendrá su pintura:

Creo que el museo va dentro de la línea de mi obra y sta pieza va a estar en muy buenas manos, dijo en entrevista a Organización Editorial Mexicana (OEM).

Lo que prefirió no revelar, por motivos de seguridad, fue el precio al que fue adquirida la pintura, aunque reconoció que, a final de cuentas, fue él quien decidió que formara parte de la colección de Benet, pese al interés que también mostraron coleccionistas de Estados Unidos, España e Italia.

Su colección tiene esta dirección que es hacer memoria sobre las piezas de arte que han sido censuradas, y creo que la pieza va a tomar más relevancia dentro de esa línea curatorial. La colección y el museo sirven muy bien para seguir recordando, y que estos sucesos no se olviden para no repetirlos en el futuro, expresó el pintor.

La colección de arte de Benet está integrada por nombres como Joan Tàpies, Ai Weiwei, David Cerny, Marta Minujín o Robert Mapplethorpe.

Un conjunto de piezas, de “valor artístico muy variable pero con una interesante historia detrás”, dijo el empresario quien lleva coleccionándolas desde inicios de 2018, cuando compró la instalación Presos políticos en la España contemporánea, de Santiago Sierra, retirada de la feria ARCO de Madrid.

El cuadro causó gran polémica y disgusto entre los campesinos / Cortesía | Cuartoscuro

El cuadro rompe el mito de la masculinidad mexicana y ha provocado repulsión entre los campesinos, que tienen a Zapata como ídolo. En muchas ocasiones, las piezas censuradas se convierten en obras malditas; su autor las abandona en el estudio y no se vuelven a exponer nunca más, dijo Benet a la agencia EFE.

En este sentido, subrayó que la censura artística no entiende de ideologías y que los grupos de presión son muy diversos, no sólo conservadores. La censura progresista no se llama 'censura', sino 'aquello políticamente correcto'”, añadió el periodista, quien ve la compra de obras polémicas como una oportunidad para “darles la visibilidad que merecen.

La pintura de Cháirez protagonizó la colección de la que formó parte en el Museo del Palacio de Bellas Artes, y cuyo centenario luctuoso de Zapata conmemoró el gobierno federal el pasado 2019. Todavía el 6 de enero de 2019, Jorge Zapata González, nieto de El caudillo del sur, insistió en exigir el retiro de la obra de la exposición.


Con información de EFE

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