/ jueves 2 de julio de 2020

En el Home Office, ¿empresas deben pagar más a sus trabajadores?

Reforma a la Ley del Trabajo y una posible prestación extra, plantea el abogado laboralista Gustavo Rendón

De acuerdo con la encuesta de Up Sí Vale “Covid-19, principal disruptor del teletrabajo”, realizada a cerca de cinco mil trabajadores a nivel nacional, el teletrabajo, venido a llamar “home-office” durante la contingencia sanitaria, ha aumentado en un 30 por ciento los gastos por concepto de servicios (agua, luz, teléfono e internet) para los trabajadores, un tema que puede abrir una interrogante nueva: ¿deben los trabajadores percibir ingresos extras por parte de las empresas?

Hay quienes creen que sí.

“Yo pensaba que ahorraría en pasajes y comidas, pero no. La luz me llegó carísima este mes”, sostiene uno de tantos trabajadores que, durante la contingencia sanitaria del Covid-19, tuvo que trasladar su espacio de trabajo de una oficina a su propio hogar.

Si bien el teletrabajo puede representar un ahorro significativo para las empresas, la legislación actual en el país complica un escenario en el que éstas asuman parte del consumo extra de energía eléctrica en los hogares de su personal, así como otros gastos adicionales, según explica el abogado laboralista Gustavo Rendón, catedrático de la Universidad Privada del Estado de Morelos (UPEM).

“La ley sí es omisa y no establece en cuanto a los costos y servicios de internet que correrían a cargo del trabajador, así que es cuestión de realizar un planteamiento en cuanto a saber qué posibilidad existe de que el patrón pueda asumir parte de ese consumo extra de energía eléctrica que se necesita en el trabajo, así como el consumo de datos de internet”, explica.

Si bien en 2019 la Ley Federal del Trabajo (LFT) fue reformada para regular el teletrabajo, en aquel momento no se consideraron aspectos que sólo el confinamiento causado por la pandemia del Covid-19 ha venido a evidenciar, como los gastos extras del home-office, sino que se centraba en regular y promover este esquema laboral, relativamente nuevo, como un instrumento de generación de empleo y autoempleo a través de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones.

“El Covid-19 nos está dando una lección y tenemos que aprender de ella; no estamos exentos de que estos fenómenos puedan volver a suceder”, considera Rendón.

Un tema complicado

Por el momento, una reforma a la LFT es, cuando menos, complicada: la complican, principalmente, la interrupción de actividades judiciales originada precisamente por la contingencia sanitaria.

“Al no existir ahorita juicios en materia constitucional y laboral, porque los tribunales del trabajo y de la federación se encuentran sin labores, no se ha dado entrada a esos planteamientos, así que estamos en ‘stand by’, en una especie de letargo legal porque no hay tribunales”.

Difícil, pero no imposible

Para el catedrático de la UPEM, lo ideal, una vez que termine la contingencia, es que los gastos extras de los trabajadores como parte del home-office sean contemplados en una nueva prestación, tal como hoy se pagan viáticos y hospedaje a quienes sus empleos les exigen desplazarse de un sitio a otro. A futuro, las empresas podrían asumir parte del pago de servicio de energía eléctrica e internet cuando sea necesario que sus empleados trabajen desde casa.

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De acuerdo con la encuesta de Up Sí Vale “Covid-19, principal disruptor del teletrabajo”, realizada a cerca de cinco mil trabajadores a nivel nacional, el teletrabajo, venido a llamar “home-office” durante la contingencia sanitaria, ha aumentado en un 30 por ciento los gastos por concepto de servicios (agua, luz, teléfono e internet) para los trabajadores, un tema que puede abrir una interrogante nueva: ¿deben los trabajadores percibir ingresos extras por parte de las empresas?

Hay quienes creen que sí.

“Yo pensaba que ahorraría en pasajes y comidas, pero no. La luz me llegó carísima este mes”, sostiene uno de tantos trabajadores que, durante la contingencia sanitaria del Covid-19, tuvo que trasladar su espacio de trabajo de una oficina a su propio hogar.

Si bien el teletrabajo puede representar un ahorro significativo para las empresas, la legislación actual en el país complica un escenario en el que éstas asuman parte del consumo extra de energía eléctrica en los hogares de su personal, así como otros gastos adicionales, según explica el abogado laboralista Gustavo Rendón, catedrático de la Universidad Privada del Estado de Morelos (UPEM).

“La ley sí es omisa y no establece en cuanto a los costos y servicios de internet que correrían a cargo del trabajador, así que es cuestión de realizar un planteamiento en cuanto a saber qué posibilidad existe de que el patrón pueda asumir parte de ese consumo extra de energía eléctrica que se necesita en el trabajo, así como el consumo de datos de internet”, explica.

Si bien en 2019 la Ley Federal del Trabajo (LFT) fue reformada para regular el teletrabajo, en aquel momento no se consideraron aspectos que sólo el confinamiento causado por la pandemia del Covid-19 ha venido a evidenciar, como los gastos extras del home-office, sino que se centraba en regular y promover este esquema laboral, relativamente nuevo, como un instrumento de generación de empleo y autoempleo a través de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones.

“El Covid-19 nos está dando una lección y tenemos que aprender de ella; no estamos exentos de que estos fenómenos puedan volver a suceder”, considera Rendón.

Un tema complicado

Por el momento, una reforma a la LFT es, cuando menos, complicada: la complican, principalmente, la interrupción de actividades judiciales originada precisamente por la contingencia sanitaria.

“Al no existir ahorita juicios en materia constitucional y laboral, porque los tribunales del trabajo y de la federación se encuentran sin labores, no se ha dado entrada a esos planteamientos, así que estamos en ‘stand by’, en una especie de letargo legal porque no hay tribunales”.

Difícil, pero no imposible

Para el catedrático de la UPEM, lo ideal, una vez que termine la contingencia, es que los gastos extras de los trabajadores como parte del home-office sean contemplados en una nueva prestación, tal como hoy se pagan viáticos y hospedaje a quienes sus empleos les exigen desplazarse de un sitio a otro. A futuro, las empresas podrían asumir parte del pago de servicio de energía eléctrica e internet cuando sea necesario que sus empleados trabajen desde casa.

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