/ martes 13 de octubre de 2020

El Covid es más destructivo que el tsunami en Tailandia

Los residentes de Phuket crean grupos de apoyo a los negocios para sobrevivir a la pandemia

Playas desiertas, tiendas sin abrir y cientos de hoteles con las puertas cerradas. Phuket, preciado destino turístico en Tailandia, lleva seis meses sin recibir turistas extranjeros y sus habitantes intentan organizarse para sobrevivir al desastre económico de la pandemia.

Frente a la crisis, solidaridad e ingenio. Porque nada hace pensar que los turistas regresen por ahora y la preocupación crece ante la inminencia de los meses que se consideran temporada alta en Phuket.

"Esto es mucho peor que el tsunami de 2014", confiesa Kongsak Khoopongsakorn, dueño de Vijitt Resort, un complejo de residencias de lujo que propone precios 85 por ciento más bajos.

"Toda la isla se ha visto afectada y el impacto del coronavirus será mucho mayor a largo plazo", añade.

El contraste con otras temporadas es asombroso: Phuket, el lugar más apreciado del mar de Andamán y segundo destino de Tailandia, luego de Bangkok, recibió más de nueve millones de visitantes el año pasado.

Actualmente, una extraña especie de tortugas marinas vuelve a nadar en sus playas desiertas, casi la totalidad de los tres mil hoteles se encuentran cerrados y en Patong, centro de la vida nocturna, apenas cinco por ciento de los comercios permanece abierto.

"Es una ciudad fantasma", lamenta Preechawut Keesin, dueño de un hotel que alberga más de 600 habitaciones y cinco discotecas.

En el barrio de la prostitución, algunos bares prefieren no cerrar por el momento para ayudar a su personal.

"No sobreviviremos más allá de fin de año", comenta a la agencia AFP con preocupación Jantima Tongsrijern, quien es el responsable de Pum Pui bar en el distrito rojo del destino. Al interior del bar tres jóvenes mujeres bailan sin entusiasmo frente a las mesas vacías.

Los bares de Phuket llevan seis meses sin recibir clientes por la pandemia. Incluso el distrito rojo carece de usuarios, pero mantienen abiertas sus puertas

EL 80% DE LOS INGRESOS

El turismo genera 80 por ciento de los ingresos económicos de la isla y da empleo a más de 300 mil personas.

Pero los meses pasan y decenas de miles de personas sin empleo han decidido regresar a sus provincias de origen.

Aquellos que se quedan en la isla, intentan organizarse para sobrevivir: algunos han aceptado importantes reducciones en sus salarios, otros esperan en largas colas en busca de ayuda alimentaria. Y otros han cambiado de oficio.

Este es el caso de Orathai Sidel, que decidió cerrar su bar y vender postres. "Antes, en plena temporada alta, podía ganar 100 mil bahts (tres mil 218 dólares aproximadamente) por mes, mientras que actualmente gano 100 bahts (3.2 dólares) por día, pero hay que pagar la escuela de los niños", asegura Sidel.

Y el futuro se prevé aún más difícil.

Las autoridades querían hacer un experimento en Phuket y que recibiera a los primeros turistas extranjeros que llegaran a Tailandia a partir de abril, pero el plan sigue postergándose.

Quienes quieran vacacionar en Phuket tienen que pasar dos semanas en confinamiento en los hoteles de la región

CUARENTENA DRACONIANA

El reino, relativamente a salvo hasta ahora del coronavirus (con apenas tres mil 622 casos y 59 fallecidos) teme más a la epidemia que a la crisis económica y prefiere dar la imagen de un país seguro, aunque eso implique dejar a millones de trabajadores en la calle.

Los primeros turistas extranjeros que pisen la isla deberán respetar a una cuarentena de 14 días en ciertos hoteles de precios bastante elevados y someterse antes a una prueba de diagnóstico para poder disfrutar de las atracciones.

Estas condiciones disuadirán a la mayoría de visitantes, prevén los responsables del sector.

Antes de la crisis, los ciudadanos tailandeses representaban 30 por ciento de los visitantes de Phuket.

Ahora, las autoridades locales proponen paquetes para atraer el turismo interno. Dos noches de hotel y el viaje en avión por 30 dólares.

"Es un desastre, no ganamos nada así. Harán falta tres años para recuperar la normalidad", comentó el empresario hotelero Kongsak Khoopongsakorn.



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Playas desiertas, tiendas sin abrir y cientos de hoteles con las puertas cerradas. Phuket, preciado destino turístico en Tailandia, lleva seis meses sin recibir turistas extranjeros y sus habitantes intentan organizarse para sobrevivir al desastre económico de la pandemia.

Frente a la crisis, solidaridad e ingenio. Porque nada hace pensar que los turistas regresen por ahora y la preocupación crece ante la inminencia de los meses que se consideran temporada alta en Phuket.

"Esto es mucho peor que el tsunami de 2014", confiesa Kongsak Khoopongsakorn, dueño de Vijitt Resort, un complejo de residencias de lujo que propone precios 85 por ciento más bajos.

"Toda la isla se ha visto afectada y el impacto del coronavirus será mucho mayor a largo plazo", añade.

El contraste con otras temporadas es asombroso: Phuket, el lugar más apreciado del mar de Andamán y segundo destino de Tailandia, luego de Bangkok, recibió más de nueve millones de visitantes el año pasado.

Actualmente, una extraña especie de tortugas marinas vuelve a nadar en sus playas desiertas, casi la totalidad de los tres mil hoteles se encuentran cerrados y en Patong, centro de la vida nocturna, apenas cinco por ciento de los comercios permanece abierto.

"Es una ciudad fantasma", lamenta Preechawut Keesin, dueño de un hotel que alberga más de 600 habitaciones y cinco discotecas.

En el barrio de la prostitución, algunos bares prefieren no cerrar por el momento para ayudar a su personal.

"No sobreviviremos más allá de fin de año", comenta a la agencia AFP con preocupación Jantima Tongsrijern, quien es el responsable de Pum Pui bar en el distrito rojo del destino. Al interior del bar tres jóvenes mujeres bailan sin entusiasmo frente a las mesas vacías.

Los bares de Phuket llevan seis meses sin recibir clientes por la pandemia. Incluso el distrito rojo carece de usuarios, pero mantienen abiertas sus puertas

EL 80% DE LOS INGRESOS

El turismo genera 80 por ciento de los ingresos económicos de la isla y da empleo a más de 300 mil personas.

Pero los meses pasan y decenas de miles de personas sin empleo han decidido regresar a sus provincias de origen.

Aquellos que se quedan en la isla, intentan organizarse para sobrevivir: algunos han aceptado importantes reducciones en sus salarios, otros esperan en largas colas en busca de ayuda alimentaria. Y otros han cambiado de oficio.

Este es el caso de Orathai Sidel, que decidió cerrar su bar y vender postres. "Antes, en plena temporada alta, podía ganar 100 mil bahts (tres mil 218 dólares aproximadamente) por mes, mientras que actualmente gano 100 bahts (3.2 dólares) por día, pero hay que pagar la escuela de los niños", asegura Sidel.

Y el futuro se prevé aún más difícil.

Las autoridades querían hacer un experimento en Phuket y que recibiera a los primeros turistas extranjeros que llegaran a Tailandia a partir de abril, pero el plan sigue postergándose.

Quienes quieran vacacionar en Phuket tienen que pasar dos semanas en confinamiento en los hoteles de la región

CUARENTENA DRACONIANA

El reino, relativamente a salvo hasta ahora del coronavirus (con apenas tres mil 622 casos y 59 fallecidos) teme más a la epidemia que a la crisis económica y prefiere dar la imagen de un país seguro, aunque eso implique dejar a millones de trabajadores en la calle.

Los primeros turistas extranjeros que pisen la isla deberán respetar a una cuarentena de 14 días en ciertos hoteles de precios bastante elevados y someterse antes a una prueba de diagnóstico para poder disfrutar de las atracciones.

Estas condiciones disuadirán a la mayoría de visitantes, prevén los responsables del sector.

Antes de la crisis, los ciudadanos tailandeses representaban 30 por ciento de los visitantes de Phuket.

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