México, Navidad pese a la violencia

En la Nochebuena, la familia Flores Hernández saldrá al patio de su casa, se tomará de las manos formando un círculo y gritará al cielo: "Te queremos, te esperamos, te extrañamos"

Paula Escalada/ EFE

  · viernes 21 de diciembre de 2018

Fotografía/ Cuartoscuro

Hace años que Clara Luz Flores, presidenta del municipio de Escobedo (Nuevo León), celebra la Navidad encerrada en una casa.

A partir de mi nombramiento cambió mi forma de vivir. Se acabó la libertad. Ya no salgo tanto porque supone ponerme en riesgo a mí y a mis escoltas


Muchos creen que México está en guerra. La violencia deja ya casi 50 mil muertos en cinco años y ha cambiado la vida de muchas personas que sufren sus consecuencias y han tenido que adaptar fiestas como la Navidad a sus particulares situaciones.

El próximo 24 de diciembre a media noche, la familia Flores Hernández saldrá al patio de su casa. Se tomarán de las manos formando un círculo y gritarán al cielo: "Te queremos, te estamos esperando, te extrañamos". Le gritarán a Melchor Flores, "El Vaquero Galáctico", desaparecido desde marzo de 2009 cuando fue detenido por la policía de Monterrey. Lo llamaban así por el traje de vaquero plateado con el que se ganaba la vida como estatua viviente por las calles de la ciudad.

Lo habían detenido varias veces por trabajar sin permiso, pero siempre lo soltaban, cuenta su padre, también llamado Melchor. Una noche en casa de unos amigos entraron unos policías y se llevaron a tres de ellos. Desde entonces, nadie sabe nada de su paradero.

Melchor padre tiene memorizados todos los detalles que rodean a la misteriosa desaparición. "Debes guardar todo para cuando lo necesites", cuenta este hombre que todavía habla de su hijo en presente, pues confía en que esté vivo.

Hace unos meses, viendo un programa de televisión, Melchor escuchó a un señor con barba blanca y sombrero clamar por el fin de la violencia bajo el lema "Estamos hasta la madre". Se llamaba Javier Sicilia, era poeta y hacía unas semanas que unos delincuentes habían acabado con la vida de su hijo.

Se sintió tan identificado con sus palabras que decidió sumarse a su lucha. Agarró un cartón, imprimió una foto de su hijo y escribió la frase: "Ya estamos hasta la madre".

Desde entonces, la pancarta ha viajado pegada a las rutas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) que recorren el país para pedir por la paz

Imagen con fecha del 7 de septiembre de 2011, del poeta mexicano Javier Sicilia en una rueda de prensa en Ciudad de México /EFE



De la mano de Sicilia y su caravana, consiguió ser recibido por el fiscal de Monterrey, quien le prometió resultados en el caso. Detuvieron a algunas personas, pero su hijo sigue sin aparecer.

Se esfumó su cuerpo, pero su espíritu sigue presente en su casa familiar del Estado de México, especialmente en Navidad, fecha en la que él siempre volvía, y donde aún le reservan un lugar en la mesa.

Según el MPJD que lidera Sicilia, la guerra que emprendió el presidente Felipe Calderón cuando llegó al poder en diciembre de 2006 ha dejado cerca de 50 mil muertos y miles de desaparecidos. Muchos de ellos inmigrantes centroamericanos que en su paso por México a EE.UU. son secuestrados.

En la Casa del Migrante "Hermanos en el Camino" de Ixtepec (Oaxaca), cientos de migrantes pudieron celebrar en 2010 la Nochebuena. Otros años el padre Alejandro Solalinde, director del centro, ha pasado esas noches en comisarías, levantando denuncias contra policías que abusan de los indocumentados.

Los agentes "tienen un sueldo bajo y son muy vulnerables para corromperse. En Navidad más que nunca quieren llevar dinero a casa y por eso pasamos días enteros denunciando", explicó.

Con el invierno, el número de inmigrantes se reduce por el frío, pero Solalinde prepara todo para que quien llegue a esta casa con capacidad para 2 mil personas se sienta acogido. Durante los nueve días previos a la Navidad se organizan posadas, una fiesta tradicional mexicana típica de esta fecha.

En la cena del día 24 hay música y regalos. El más especial, 3 minutos de teléfono para que hablen a sus familias.



“QUEREMOS JUSTICIA”

Bonfilio Rubio Villegas también quería viajar a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Hoy está muerto y su vida fue tasada en 160 mil pesos (11.290 dólares), el dinero que unos militares querían pagar para que su familia permaneciera callada.


Murió en junio de 2009, a los 29 años, en un retén castrense. Pararon el autobús en el que viajaba, registraron a los pasajeros y los dejaron ir, pero cuando el vehículo arrancó dispararon y una bala impactó en la nuca de Bonfilio. "Queremos justicia. No quiero recibir el dinero. Mi hermano no es un animal ni un objeto que se venda", dijo a Efe su hermano José.

Los militares se excusaron, pero sus versiones contradictorias hicieron que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos investigara y comprobara que eran los responsables de su muerte.

Su caso, en manos de la justicia militar, forma parte del informe que Human Rights Watch presentó hace unas semanas y que reúne evidencias sobre la supuesta participación de miembros de las fuerzas de seguridad en más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales desde diciembre de 2006.

Los familiares de Bonfilio han sido amenazados supuestamente por autoridades militares y civiles, pero no han cedido.

En días como Navidad "notamos que nos hace falta ese ser querido. Nos sentimos agraviados"



NO MÁS FIESTAS TRANQUILAS

El cuerpo desmembrado de María Elizabeth Macías, de 39 años, fue hallado en el centro de Nuevo Laredo (Tamaulipas). Su cabeza fue colocada en un macetero. Al lado, un teclado de ordenador. Era periodista y usaba las redes sociales para denunciar a criminales.

“Los ataques son cada vez más salvajes, más indiscriminados", dijo a Efe la periodista Sanjuana Martínez, que desde que informa sobre narcotráfico sueña con una pistola en su nuca. Las cifras sobre muertos y agredidos varían, pero el mensaje de las organizaciones defensoras de la prensa es el mismo: ejercer el periodismo en México es una actividad de alto riesgo.


No hay chalecos antibalas, ni cascos, porque esto no está declarado como guerra. Ni siquiera te los dan cuando vas en un convoy militar", aseguró la informadora que reside en el norte de México, "la zona en donde más riesgo hay de cubrir noticias" porque es el centro neurálgico del narcotráfico, el puente de la droga hacia EE. UU.

Sanjuana sabe que es una persona incómoda. Hace preguntas que muchos no se atreven hacer y recibe respuestas en forma de correos y llamadas intimidatorias. "Solo buscan amenazarte porque quien te quiere matar te mata", opina, aunque reconoce que al recibirlos le tiemblan las piernas.

Aun así, se considera afortunada por el hecho de que es una periodista que ha recibido numerosos premios internacionales, lo que a su juicio disuade a los criminales.

Antes de que la barbarie se recrudeciera, la familia de Sanjuana viajaba en Navidad a una zona rural del estado. Hoy, como muchas zonas fronterizas del norte del país, está casi deshabitada y las carreteras son controladas por los cárteles. Ahora se reúnen en casa de algún familiar y vuelven pronto a sus hogares por temor a tiroteos en las calles.


Imagen con fecha de 18 de agosto de 2011, de la alcaldesa del municipio de Escobedo, ubicado en el estado mexicano de Nuevo León, Clara Luz Flores, durante una entrevista / EFE


Hace dos años que Clara Luz Flores celebra así la Navidad, encerrada en una casa. Dejó de hacer la tradicional ruta de visitas por las viviendas de sus familiares en Nochebuena.

El día que llegó a la presidencia del municipio de Escobedo (Nuevo León) decidió echar a todos los policías por estar vinculados con grupos criminales. En su primer año de gobierno, 2009, logró reducir la delincuencia en un 60 por ciento y en 2010 otro 20 por ciento.

El precio: no tener más navidades tranquilas, no tener un día más tranquilo en su vida.


A partir de mi nombramiento cambió mi forma de vivir. Se acabó la libertad. Ya no salgo tanto porque supone ponerme en riesgo a mí y a mis escoltas


Sus precauciones están justificadas. En estos dos años, ella y su entorno han sufrido más de una decena de atentados.

El último se produjo frente a su casa cuando estaba embarazada de siete meses. Hicieron estallar la camioneta de sus escoltas.


Cuando explotó pensé que tenía que seguir trabajando porque quiero que mi hijo viva tranquilo


Esa voluntad de cambiar las cosas "desde dentro" fue la que la llevó a seguir los pasos de sus padres y entrar en la política. En su opinión, el principal problema de México es la corrupción y la infiltración de los delincuentes en las instituciones.

Por ello, decidió atacar de raíz al problema y comenzar con las limpias en la policía. Los agentes son sometidos a exámenes antidoping y polígrafo, además se estudia si ha cambiado su estilo de vida. A la menor duda se les expulsa. A cambio, son de los mejores pagados del país, con un salario de unos 18.000 pesos (1.340 dólares).

En su municipio de medio millón de habitantes ha logrado éxitos, y está convencida de que puede extender su política al resto de México, siempre y cuando las instituciones que se dedican a combatir la inseguridad estén unidas. En su opinión, Calderón no se ha equivocado al sacar al Ejército a la calle, pero sí en no haber creado una nueva policía confiable.


A su vida se han añadido nuevos hábitos.

Ahora me fijo en quién está a mi alrededor, si hay coches raros cerca. Tiene miedo, pero el premio a sus sacrificios llega: en un reciente desfile los ciudadanos aplaudieron por primera vez a su policía


Su bebé nació y hace semanas hay calma en Escobedo, "una calma un poco tensa" que en cualquier momento puede romperse. Sabe que en la noche de Navidad puede haber llamadas de teléfono que no sean felicitaciones navideñas, sino malas noticias o nuevas amenazas.

Diciembre 2011