Cien años pienso en ti... Cien años de Pedro Infante, el ídolo del pueblo

El Sol de Cuautla

  · sábado 18 de noviembre de 2017

¡Pepe el Toro es inocente!

La frase es exultante y desgarradora. El “Ledo”grita asomando la maceta desde un ventanuco de la bartolina delviejo “Palacio negro de Lecumberri” en la que junto con otrosdos presos encerró a Pepe el Toro para golpearlo, y lo haceinmisericorde, pero al final de la batalla salió golpeado ytuerto: Tenía que decir la verdad; decírsela a todos: ¡Pepe elToro es inocente!

No podía serde otra manera; como corresponde a un buen hombre de trabajo,humilde y cantarín… (‘Turururuuuuu… yo tengo tentación deun beso…’); y con su playera a lo Pepe el Toro: El público seestremece en sus butacas del cine Colonia o el Politeama mientrascome “chicles-chocolates-muéganos-pepitaaas…”. Es que–lágrimas en los ojos-- al final se supo-: ¡Pepe el Toro erainocente!

Es “Nosotros los pobres”, la película de 1948dirigida por Ismael Rodríguez y en la que actuó Pedro Infantecomo figura estelar: El gran Pedro. Pedrito. El emblemáticomexicano bueno, alegre, dicharachero, mujeriego y tomador, quecantaba lo mismo rancheras como boleros o valses y al que, por lomismo, le querían mucho… “¡Ahí viene Pedro Infante! ¡Quecante, que cante!”. Por entonces estaba en la cresta de su éxitoy del cariño popular.

¿Cómo lo consiguió? Unos dicen que porque teníaun gran carisma. Que tenía dotes innatas para la actuación y queera un cantante que hacía sentir las canciones como si cada uno denosotros la interpretara porque sabía decir lo que uno siente ycómo lo siente: se decía entonces. Se dice ahora. ¿Quién notiene sus “Mañanitas” en la casa para el día inolvidable?

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¡Para llorar agusto! Pedro Infante llega a Spotify con su Torito-playlist

CIEN AÑOS PIENSO EN TI…

Pedro Infante Cruz nació hace cien años enMazatlán, Sinaloa: “Y si vivo cien años, cien años pienso enti”, cantaba y lo cumplió, porque a cien años hoy se lerecuerda como si en ningún momento hubiera dejado de estar connosotros como parte de nuestras vidas mexicanas; siempre estáaquí; ya con sus canciones o en sus películas de las que todoslos mexicanos de bien somos extra y espectadores, ya llorosos orisueños: nunca indiferentes.

Quién lo hubiera pensado de aquel muchacho tímido yapocado que tenía terror a los micrófonos y que desde niñoestudió música e instrumentos con su padre, don Delfino InfanteGarcía, quien era maestro de música en Sinaloa y a quien, siendoinfante, su padre y su mamá, doña María del Refugio Cruz lollevaron junto con sus hermanos para a vivir a Guamúchil, dedónde él decía que era su verdadera tierra.

pedro-infante_hemerotecamvr10.jpg Le gustaba la música,pero tenía que sobrevivir y aprendió carpintería. En su primerajuventud fue carpintero y al mismo tiempo seguía su vocación porla música, como parte de una pequeña banda musical ya enGuasave.

En 1939 decidió irse a hacer la lucha a la ciudad deMéxico. Pidió la bendición familiar para ir a intentar“algo” como les dijo. Y llegó. Y lo hizo.

Pero quienes primero lo escucharon decían que era“desafinado y apocado” y que “sufría frente a losmicrófonos”. Pero él, sobre todo, necesitaba dinero:(“Necesito dinero, pero mucho dinero”), porque se acababa decasar con su primera esposa, María Luisa León, con quien pasólas de Caín en la capital del país.

pedro-infante_hemerotecamvr3.jpg Pero tenía las basesmusicales y las ganas y necesidad de triunfar. Así que cantaba endonde se dejaban y en donde se podía. Era la capital del país,refugio de todos y de todo. Aquí estaba ya y no era cosa deregresar fracasado a Sinaloa.

La madurez personal y artística tenían que llegarpronto; y mientras cantaba por ahí, hizo su primera participacióncomo extra en el cine: Era 1939 la película: “En un burro, tresbaturros”. Nada. Pero era el principio. Luego hizo otra cositapor ahí y arrancó firme en 1943 con lo que fue su inicio formalen el cine: “La feria de las flores”, que estelarizaba AntonioBadú.

Así se celebra aPedro Infante en su centenario

Y de ahí en adelante fue consolidándose como uncantante al mismo tiempo emotivo y simpático. Eran los tiempos delalemanismo en México y surgía ya una clase media con gustitos porlo externo más que por lo interno. Más hot cakes que tortas. Lorelata de forma luminosa José Emilio Pacheco en “Las batallas enel desierto”. A esa clase media con aspiraciones de opulencia noles gustaba Pedro Infante.

pedro-infante_hemerotecamvr2.jpg Lo veían corriente. Loveían popular. Muy de consumo interno y sin chiste. “PedroInfante les gusta a las criadas”, solían decir. Pero él sedesquitaba: no sólo a través de sus canciones, como también,junto con Ismael Rodríguez, a través de sus películas de tonourbano.

Ahí está la famosísima trilogíaamor-amistad-reproche-demagogia: “Nosotros los pobres”,“Ustedes los ricos”, “Pepe el Toro”… Películas en lasque hay la confronta demagógica entre unos pobres que son pobres yfelices, con unos ricos que lo tienen todo “pero no lafelicidad”.

pedro-infante_hemerotecamvr19.jpg Ser pobre, decía eldiscurso ahí, es ser felices, tener amigos solidarios hasta eldelito (“Mantequilla que rompe los sellos de la clausura” o elCamellito víctima de Ledo) y estar juntos siempre, aunque fuera enuna vecindad en donde conviven el carpintero, la lavandera, ‘laque duerme de día’, el mariguano, la ciega, la huérfana, la“hermana perdida” y en donde todos juntos entonan su“Amorcito corazón”.

En tanto que los ricos se muerden con sus intrigas,sus traiciones, sus incapacidades, sus perversiones, susinfidelidades y la ambición interminable por tener… tener…tener: “¡Rotos fufurufos”, les espeta uno de los de Pepe elToro.

pedro-infante_hemerotecamvr21.jpg Todo eso y más era PedroInfante, el mismo de las comedias rancheras o urbanas; el mismo queterminaba triunfante en las lides de la vida, a pesar de lospesares; por las alegrías acumuladas o porque sabía traducir supersonalidad en afecto, en cariño, en simpatía, en llanto reflejode realidades íntimas y colectivas y en la necesidad de verlo cadasemana, porque sus películas eran vistas y revistas y más quevistas siempre.

Los 5 amores delídolo Pedro Infante

CARIÑO QUE DIOS ME HA DADO…

Trabajó con los grandes del cine mexicano. Conellas: Blanca Estela Pavón, nuestra “Chorreada”, con MaríaFélix, Lilia Prado, Sara Montiel, Marga López, Silvia Pinal, RosaQuintana, Irasema Dilián, Libertad Lamarque… y más: Ellos:Jorge Negrete, Luis Aguilar, Fernando Soler, Andrés Soler,Joaquín Cordero, Abel Salazar… y tantos.

Era un buen actor. Sabía transmitir y llenar lapantalla con él mismo. Aun así, dicen que era algo envidiosín eneso de ocupar la pantalla, no permitía que le hicieran sombra yquería planos personales y tal: está bien, se cuidaba y cuidabasu carrera. Canciones que grababan otros cantantes mexicanos y legustaban, las grababa y se hacían éxitos. Dejaba atrás a losotros.

pedro-infante_hemerotecamvr24.jpg Ver sus películas seconvirtió en adicción. Escuchar sus canciones era un bálsamovital. Pedro Infante estaba en todo, en cada minuto y milímetro denuestras vidas mexicanas. Acaso quienes vivieron su tiempo de vidalo recuerden como el hombre sencillo y generoso; quienes lo vimos atoro pasado abrevamos en lo que nos heredó a través de nuestrospadres y a través de su obra.

No hay quien deje de tener en el recuerdo una escena,un momento, un gag o un tremendo llanto inenarrable de PedroInfante… “Cariño que Dios me ha dado para quererlo…”.

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Los personajes dePedro Infante

¡PEDRO INFANTE NO HA MUERTO!

“¡Pedro Infante no ha muerto!” “¡PedroInfante no ha muerto!” Gritaba un voceador en la esquina de SanJuan de Letrán y Madero. Vendía un periódico que con avidezcompraban muchos. Pero en letra pequeñísima decía abajo laverdad que es verdad: “Vive en el corazón de todos losmexicanos”. No había engaño.

El 15 de abril de 1957, cuando apenas tenía 39años, ocurrió la tragedia. Salió como copiloto en un pequeñoavión en el que venía con el capitán Víctor Manuel Vidal y elmecánico Marciano Bautista. Poco después del despegue el aviónse precipitó sobre una casa en Mérida, Yucatán.

pedro-infante_hemerotecamvr9.jpg La noticia conmocionó atodos y como pocas veces los mexicanos lloraron por alguien que lesera propio, que les entendía y con quien se entendían; el mismoque se había consolidado como cantante y como actor; el mismo quehabía ganado el Oso de Plata en Berlín (post mortem) por Tizoc;el mismo que ganó el Globo de Oro.

El mismo que mandaba cartas a Eufemia, el mismo quegritaba a los cuatro vientos que “También de dolor se canta”;el que se quejaba porque nos acompañaba en nuestro dolor con“Pasaste a mi lado, con gran indiferencia, tus ojos ni siquieravoltearon hacia mí”.

Pedro Infante significa mucho para todos nosotrosmexicanos tan dados al melodrama, a la tristeza y al blanco divánde tul.

pedro-infante_hemerotecamvr4.jpg Hoy ya todos parejos, lospobres, los de en medio y los ricos: “los rotos fufurufos”también cantan sus canciones y ven sus películas sin pudoralguno, acaso porque cuando Pedro Infante vivía todavía no eranrotos ni eran fufurufos.

“…Compañeros en el bien, y el mal, ni los añosnos podrán pesar…”… ”Que murmuren, no me importa quemurmuren…”… “¡Pepe el Toro es inocente!...”... "¡Buenosdías pescaditos…!”… “¡Si ya saben cómo soy, para qué metraen!”… “¡Te cortaste las trenzas Chachita!”… “Peroquiero más a mis ojos, porque mis ojos te vieron…”

jhsantiago@prodigy.net.mx

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