/ miércoles 30 de diciembre de 2020

La Preferida, una carnicería impulsada por la familia

En casi 40 años vendiendo carnes rojas, Antolín Castro ha logrado sortear cualquier reto sido con la ayuda de su esposa e hijos

Antolín Castro empezó a trabajar en el negocio de la carne desde muy joven, a los trece años de edad. Al principio, aquel joven creyó que el corte y la venta de carne serían actividades temporales, que no se dedicaría a eso por siempre, que más adelante llegaría a ser veterinario. Pero las cosas no fueron así: a los dieciocho, cada vez más involucrado en el negocio, Antolín se había hecho propietario de su propia carnicería y aquel fue sólo el inicio de una historia que se ha escrito a lo largo de treinta y seis años.

Es la historia de “La Preferida”, el local 123 del Mercado Hermenegildo Galeana, el mercado nuevo de Cuautla, concurrida todos los días por los clientes que, a fuerza de atención y confianza, ha ido ganándose no sólo Antolín, sino también Leticia, su esposa, y sus hijos.

“Todas las empresas son difíciles, pero lo más importante es la familia, que es lo que te mueve, lo que te da la fuerza para seguir adelante. Y La Preferida nació así: al casarme, a la edad de dieciocho años, dije ‘tengo que hacer algo’, buscaba eso y ha sido arduo, difícil, pero siempre sosteniendo la mano de mi familia, que son un gran apoyo para mí”, relata Antolín, que hoy supera los cincuenta de edad.

De las siete de la mañana a las tres de la tarde, el tiempo que pasa en su local, Antolín es un hombre comprometido por completo con sus clientes. Hace cortes, pesa kilos, medios kilos y cuartos, pero, principalmente, hace amigos.

“La carnicería puede ser un negocio, pero lo más importante es que es una terapia, mano: el convivir con cierto tipo de gente, con todos los estratos sociales. Uno aprende a conocer las situaciones por las que pasa la gente, y quien sale más bendecido es uno mismo, de tal manera que ya no tienes tiempo de estresarte o aburrirte, porque no te da tiempo”, sostiene.

Claro que ser atento con sus clientes no lo es todo. En casi cuatro décadas, Antolín se ha vuelto un experto a la hora de seleccionar la carne de cerdo y res que llevará hasta su local, y que, una vez ahí, decenas de personas, cada día, llevarán hasta sus hogares, probarán y saborearán.

“Lo más indispensable en cuanto a la carne siempre vamos a encontrar que es la calidad, la atención y el precio. Así que nuestra visión ha sido que la gente coma una carne de calidad y luchamos porque los costos no se eleven. Ahorita, que estamos en Navidad, hemos hasta absorbido aumentos con tal de que la gente siga llevando los mismos precios, no estamos pegándoles en su economía, pues la situación es difícil y eso lo entendemos nosotros”.

"Uno aprende a conocer las situaciones por las que pasa la gente, y quien sale más bendecido es uno mismo".

Herencia de padre a hijos

Si alguien tiene dudas acerca de la decisión que tomó Antolín al elegir dedicarse al negocio de la carne, todas ellas pueden despejarse con una sola anécdota: la del momento en que un profesor de su hijo le contó algo que había pasado en la preparatoria: José Antonio tenía entonces diecisiete años y había revelado que su ídolo era uno solo y era su padre. Aquel momento quedó grabado para siempre en la memoria de Antolín, que hoy lo rememora con gran satisfacción.

“Eso no es nada fácil, porque lograr que de pequeñitos te vean como su ídolo puede ser sencillo, pues no hay otro más. Pero cuando pasa el tiempo te van viendo los errores, y él en la prepa me hizo aquel día súper. Hoy agradezco que me los hayan dado como hijos, que estén en el camino de la carne. Creo que es por eso: porque se les ha antojado cómo se convive con la gente en este tipo de negocios”, dice Antolín. Y se refiere no sólo a José Antonio, sino también a Juan Daniel, que está por abrir su propio negocio, pero en Guerrero.

A un pasillo de aquel en el que se encuentra “La Preferida”, en el local 165, Antonio atiende hoy a sus propios clientes. Aunque “La Única” tiene vida propia y es independiente, el joven de 34 años no ve a su padre como competencia. De hecho, siguen apoyándose.

“Para mí, para que mi padre ha sido mi súper amigo. Siempre me ha apoyado en todo, desde chavo, hicimos una amistad bien bonita, más que padre hijo hemos sido los mejores amigos siempre. No lo veo como competencia, porque aunque cada quien está en su negocio, si yo no tengo algo voy y le pido, y si él no tiene viene y me pide”, cuenta Antonio.

Con el tiempo Antolín Castro se ha vuelto un experto en la selección de carne que lleva a su local.

El reto de la pandemia

La contigencia sanitaria del Covid-19 ha supuesto un reto para todas aquellas personas dedicadas al comercio. Para Castro, cuyo negocio se encuentra en aquellos ubicados en la categoría de primera necesidad, el reto ha sido seguir garantizando la calidad de la carne que ofrece pero también cumplir con los lineamientos establecidos por las autoridades de salud, buscando reducir la posibilidad de contagio en el establecimiento al mínimo. Además de la disponibilidad de gel antibacterial y el uso obligatorio de cubreboca, durante este periodo complicado el negocio ha habilitado el servicio de entrega a domicilio para evitar un riesgo de salud a los clientes, en la medida de lo posible.

“Sigue vigente, y lo tenemos para quien lo necesita. Para quienes nos pidan un kilo, se lo podemos pasar a dejar un día antes, en la tardecita tenemos una persona o un servidor mismo sale a entregarles. Está vigente, porque el problema no ha terminado”, ofrece.

Si bien reconoce que la venta de carne no ha disminuido gravemente, la pandemia sí ha causado cambios en la venta de este producto: si antes la gente acudía a comprar carne en grandes cantidades, hoy las compras se limitan a llevar sólo la ración de una familia, pues la gente ha optado por comer sólo con los suyos y no hacerlo en masa, como ocurría con las grandes fiestas hace sólo un año atrás. Para Antolín, éste ha sido un resultado positivo, en medio de todas las cosas malas que ha dejado el virus.

“Porque las familias están sentándose a compartir en casa con una pequeña porción. La gente está haciendo la comida propia y personal, con cuatro o cinco personas, a lo mejor seis, que son los que conviven en estos momentos”, rescata.

La Preferida se encuentra en el local 123 del Mercado Hermenegildo Galeana, el mercado nuevo de Cuautla.

Antolín Castro empezó a trabajar en el negocio de la carne desde muy joven, a los trece años de edad. Al principio, aquel joven creyó que el corte y la venta de carne serían actividades temporales, que no se dedicaría a eso por siempre, que más adelante llegaría a ser veterinario. Pero las cosas no fueron así: a los dieciocho, cada vez más involucrado en el negocio, Antolín se había hecho propietario de su propia carnicería y aquel fue sólo el inicio de una historia que se ha escrito a lo largo de treinta y seis años.

Es la historia de “La Preferida”, el local 123 del Mercado Hermenegildo Galeana, el mercado nuevo de Cuautla, concurrida todos los días por los clientes que, a fuerza de atención y confianza, ha ido ganándose no sólo Antolín, sino también Leticia, su esposa, y sus hijos.

“Todas las empresas son difíciles, pero lo más importante es la familia, que es lo que te mueve, lo que te da la fuerza para seguir adelante. Y La Preferida nació así: al casarme, a la edad de dieciocho años, dije ‘tengo que hacer algo’, buscaba eso y ha sido arduo, difícil, pero siempre sosteniendo la mano de mi familia, que son un gran apoyo para mí”, relata Antolín, que hoy supera los cincuenta de edad.

De las siete de la mañana a las tres de la tarde, el tiempo que pasa en su local, Antolín es un hombre comprometido por completo con sus clientes. Hace cortes, pesa kilos, medios kilos y cuartos, pero, principalmente, hace amigos.

“La carnicería puede ser un negocio, pero lo más importante es que es una terapia, mano: el convivir con cierto tipo de gente, con todos los estratos sociales. Uno aprende a conocer las situaciones por las que pasa la gente, y quien sale más bendecido es uno mismo, de tal manera que ya no tienes tiempo de estresarte o aburrirte, porque no te da tiempo”, sostiene.

Claro que ser atento con sus clientes no lo es todo. En casi cuatro décadas, Antolín se ha vuelto un experto a la hora de seleccionar la carne de cerdo y res que llevará hasta su local, y que, una vez ahí, decenas de personas, cada día, llevarán hasta sus hogares, probarán y saborearán.

“Lo más indispensable en cuanto a la carne siempre vamos a encontrar que es la calidad, la atención y el precio. Así que nuestra visión ha sido que la gente coma una carne de calidad y luchamos porque los costos no se eleven. Ahorita, que estamos en Navidad, hemos hasta absorbido aumentos con tal de que la gente siga llevando los mismos precios, no estamos pegándoles en su economía, pues la situación es difícil y eso lo entendemos nosotros”.

"Uno aprende a conocer las situaciones por las que pasa la gente, y quien sale más bendecido es uno mismo".

Herencia de padre a hijos

Si alguien tiene dudas acerca de la decisión que tomó Antolín al elegir dedicarse al negocio de la carne, todas ellas pueden despejarse con una sola anécdota: la del momento en que un profesor de su hijo le contó algo que había pasado en la preparatoria: José Antonio tenía entonces diecisiete años y había revelado que su ídolo era uno solo y era su padre. Aquel momento quedó grabado para siempre en la memoria de Antolín, que hoy lo rememora con gran satisfacción.

“Eso no es nada fácil, porque lograr que de pequeñitos te vean como su ídolo puede ser sencillo, pues no hay otro más. Pero cuando pasa el tiempo te van viendo los errores, y él en la prepa me hizo aquel día súper. Hoy agradezco que me los hayan dado como hijos, que estén en el camino de la carne. Creo que es por eso: porque se les ha antojado cómo se convive con la gente en este tipo de negocios”, dice Antolín. Y se refiere no sólo a José Antonio, sino también a Juan Daniel, que está por abrir su propio negocio, pero en Guerrero.

A un pasillo de aquel en el que se encuentra “La Preferida”, en el local 165, Antonio atiende hoy a sus propios clientes. Aunque “La Única” tiene vida propia y es independiente, el joven de 34 años no ve a su padre como competencia. De hecho, siguen apoyándose.

“Para mí, para que mi padre ha sido mi súper amigo. Siempre me ha apoyado en todo, desde chavo, hicimos una amistad bien bonita, más que padre hijo hemos sido los mejores amigos siempre. No lo veo como competencia, porque aunque cada quien está en su negocio, si yo no tengo algo voy y le pido, y si él no tiene viene y me pide”, cuenta Antonio.

Con el tiempo Antolín Castro se ha vuelto un experto en la selección de carne que lleva a su local.

El reto de la pandemia

La contigencia sanitaria del Covid-19 ha supuesto un reto para todas aquellas personas dedicadas al comercio. Para Castro, cuyo negocio se encuentra en aquellos ubicados en la categoría de primera necesidad, el reto ha sido seguir garantizando la calidad de la carne que ofrece pero también cumplir con los lineamientos establecidos por las autoridades de salud, buscando reducir la posibilidad de contagio en el establecimiento al mínimo. Además de la disponibilidad de gel antibacterial y el uso obligatorio de cubreboca, durante este periodo complicado el negocio ha habilitado el servicio de entrega a domicilio para evitar un riesgo de salud a los clientes, en la medida de lo posible.

“Sigue vigente, y lo tenemos para quien lo necesita. Para quienes nos pidan un kilo, se lo podemos pasar a dejar un día antes, en la tardecita tenemos una persona o un servidor mismo sale a entregarles. Está vigente, porque el problema no ha terminado”, ofrece.

Si bien reconoce que la venta de carne no ha disminuido gravemente, la pandemia sí ha causado cambios en la venta de este producto: si antes la gente acudía a comprar carne en grandes cantidades, hoy las compras se limitan a llevar sólo la ración de una familia, pues la gente ha optado por comer sólo con los suyos y no hacerlo en masa, como ocurría con las grandes fiestas hace sólo un año atrás. Para Antolín, éste ha sido un resultado positivo, en medio de todas las cosas malas que ha dejado el virus.

“Porque las familias están sentándose a compartir en casa con una pequeña porción. La gente está haciendo la comida propia y personal, con cuatro o cinco personas, a lo mejor seis, que son los que conviven en estos momentos”, rescata.

La Preferida se encuentra en el local 123 del Mercado Hermenegildo Galeana, el mercado nuevo de Cuautla.

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