/ domingo 24 de enero de 2021

Pendientes en Morelos

Morelos se encuentra en un punto crítico en más de un aspecto. Los problemas que enfrentamos en el estado se extienden desde la esfera económica, a la social y la política. Hay muchas cosas por hacer para que la tierra de Zapata salga adelante. Desde el gobierno del estado, es imperativo que se atienda la ola de inseguridad —de la cual ya se ha hablado en diversas ocasiones— y la crisis sanitaria que va en ascenso, consecuencia de la pandemia por covid-19.

Los altos índices de inseguridad que se viven en la actualidad no son un asunto nuevo en el estado, este es un fenómeno que existía previo a la llegada de la pandemia y, ahora, consecuencia de los impactos que ha tenido la pandemia sobre la economía estatal y el tejido social, los nulos esfuerzos por parte de las autoridades para prevenirlos y mitigarlos, así como la ausencia de garantías para las personas trabajadoras y empresarias durante estos momentos tan complicados; este fenómeno se ha agudizado a niveles muy alarmantes.

Atender la inseguridad es urgente porque la ola de violencia está desatada. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el año pasado Morelos estuvo en los primero 10 lugares a nivel nacional en cuanto al índice de feminicidios, secuestro, robo a negocio, robo a vehículo, homicidio doloso, entre otros delitos.

Ahora bien, para trasladar algunos de estos delitos a casos específicos, tan solo la semana pasada se registro la desaparición o secuestro de un empresario de “Gas Unión de Morelos” junto con su trabajador en Yautepec, presuntamente, por parte de elementos de la policía. Asimismo, en la capital del estado, ocurrió una balacera al interior de una cafetería a plena luz del día y, lamentablemente, una persona fue asesinada.

El escenario es preocupante y, lamentablemente, no es la única problemática que es imperativo que se atienda. Con esa misma urgencia, las autoridades deben hacer frente a las implicaciones del ascenso en contagios por covid-19. La ocupación hospitalaria está alcanzando niveles alarmantes, acercándose cada día más a la saturación completa. Esto implica que el Gobierno del Estado debe acelerar la reconversión hospitalaria, para que quienes lamentablemente presenten complicaciones por esta enfermedad, puedan recibir atención médica oportuna.

Es decir, en Morelos hay muchas cosas por hacer y, pareciera, poca voluntad de ponerse a trabajar. Con cada día en que las problemáticas se desatienden e ignoran, estas se agudizan y se vuelven más complicadas de resolver. En este caso, el tiempo quizá no sea oro, pero el actuar oportuno de las autoridades sí tiene la capacidad de salvar vidas, lo que debería ser razón suficiente para apresurar el paso.

El tiempo de actuar comenzó hace mucho tiempo, el Gobierno del Estado no puede quedarse ensimismado ni paralizado frente a las grandes problemáticas que enfrenta Morelos, mucho menos dentro del contexto tan complejo que vivimos hoy en día.

Quienes resultan directamente afectados por la inercia del gobierno estatal son las y los morelenses, las personas que vivimos aquí, quienes queremos a nuestra tierra y quienes nos preocupamos por que nuestra gente pueda prosperar. Hay muchas cosas por hacer, solo faltan ganas de hacerlo. Por el bien de todas y todos quienes habitan las tierras de mi General Zapata, esperemos que esas ganas se encuentren pronto.


Senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

Morelos se encuentra en un punto crítico en más de un aspecto. Los problemas que enfrentamos en el estado se extienden desde la esfera económica, a la social y la política. Hay muchas cosas por hacer para que la tierra de Zapata salga adelante. Desde el gobierno del estado, es imperativo que se atienda la ola de inseguridad —de la cual ya se ha hablado en diversas ocasiones— y la crisis sanitaria que va en ascenso, consecuencia de la pandemia por covid-19.

Los altos índices de inseguridad que se viven en la actualidad no son un asunto nuevo en el estado, este es un fenómeno que existía previo a la llegada de la pandemia y, ahora, consecuencia de los impactos que ha tenido la pandemia sobre la economía estatal y el tejido social, los nulos esfuerzos por parte de las autoridades para prevenirlos y mitigarlos, así como la ausencia de garantías para las personas trabajadoras y empresarias durante estos momentos tan complicados; este fenómeno se ha agudizado a niveles muy alarmantes.

Atender la inseguridad es urgente porque la ola de violencia está desatada. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el año pasado Morelos estuvo en los primero 10 lugares a nivel nacional en cuanto al índice de feminicidios, secuestro, robo a negocio, robo a vehículo, homicidio doloso, entre otros delitos.

Ahora bien, para trasladar algunos de estos delitos a casos específicos, tan solo la semana pasada se registro la desaparición o secuestro de un empresario de “Gas Unión de Morelos” junto con su trabajador en Yautepec, presuntamente, por parte de elementos de la policía. Asimismo, en la capital del estado, ocurrió una balacera al interior de una cafetería a plena luz del día y, lamentablemente, una persona fue asesinada.

El escenario es preocupante y, lamentablemente, no es la única problemática que es imperativo que se atienda. Con esa misma urgencia, las autoridades deben hacer frente a las implicaciones del ascenso en contagios por covid-19. La ocupación hospitalaria está alcanzando niveles alarmantes, acercándose cada día más a la saturación completa. Esto implica que el Gobierno del Estado debe acelerar la reconversión hospitalaria, para que quienes lamentablemente presenten complicaciones por esta enfermedad, puedan recibir atención médica oportuna.

Es decir, en Morelos hay muchas cosas por hacer y, pareciera, poca voluntad de ponerse a trabajar. Con cada día en que las problemáticas se desatienden e ignoran, estas se agudizan y se vuelven más complicadas de resolver. En este caso, el tiempo quizá no sea oro, pero el actuar oportuno de las autoridades sí tiene la capacidad de salvar vidas, lo que debería ser razón suficiente para apresurar el paso.

El tiempo de actuar comenzó hace mucho tiempo, el Gobierno del Estado no puede quedarse ensimismado ni paralizado frente a las grandes problemáticas que enfrenta Morelos, mucho menos dentro del contexto tan complejo que vivimos hoy en día.

Quienes resultan directamente afectados por la inercia del gobierno estatal son las y los morelenses, las personas que vivimos aquí, quienes queremos a nuestra tierra y quienes nos preocupamos por que nuestra gente pueda prosperar. Hay muchas cosas por hacer, solo faltan ganas de hacerlo. Por el bien de todas y todos quienes habitan las tierras de mi General Zapata, esperemos que esas ganas se encuentren pronto.


Senadora por Morelos

Redes sociales: @LuciaMezaGzm

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