/ sábado 12 de octubre de 2019

Una Güera tradición

Castrando Ando

Ya tenía un buen rato que no regresaba a Fonda La Güera y la verdad es que -como siempre- sigue delicioso. Andaba buscando revivir después de una noche larga y en lo que pensé fue en un guisado así bien sabroso, con el sazón de esa fonda que inició en el Mercado Adolfo López Mateos, pero en un lugar cómodo y por supuesto, donde sirvieran una serpentina bien elástica (si no se la saben, les falta barrio. O lo que es lo mismo, si no se la sa, pa que se las pla).

No se si exista pero como te consienten, me pedí un combinado de chile con longaniza en verde y queso asado en salsa roja. Como te traen una cazuela de barro, es preciso aplicar la de albañil: todo en el mismo plato.

Obvio que las cosas llevan un orden y secuencia específicas. Por eso debes comenzar por cortar pequeños trozos de queso y medio romper los pedazos de longaniza para que suelte todavía más su sabor.

Luego hay que agregarle unas buenas cucharadas de cebolla, yo sugeriría en la misma proporción que le pones al pozole.

Luego unas buenas cucharadas de frijoles negros de la olla. Para un buen equilibrio, los frijoles deben ocupar una cuarta parte del plato por lo menos.

Finalmente viene y ahí si lo dejo a su elección, el movimiento circular y de abajo a arriba al mismo tiempo, para lograr una mezcla uniforme y multisabor.

Encárgate desde el inicio unas memelas bien doraditas al comal y ahora si, a entrarle con tocho.

Saco tortilla, corto a la mitad. De esa mitad una nueva mitad. Doblés en diagonal para armar cucurucho. Llenar cucurucho y zas… Doblés en diagonal para armar cucurucho. Llenar cucurucho y zas… y así sucesivamente, con pausas para un buen trago de cebada.

La salsa está siempre en su punto para enchilarte lo suficiente y con el sazón de esos que enamoran.

Aunque no soy fan de la pancita, Fonda la Güera tiene fama de muy muy sabrosa, pero si prefieres puedes pedir un bañado de cecina: una sábana de la de Yeca cubierta de salsa a tu elección, con un toque de frijoles negros encima y rematada con crema bien cremosa y deliciosa.

La verdad es que la costilla, el plato placero y hasta los huevos revueltos están de lujo. Además de otra infinidad de platillos de los que mejor vale la pena consultar su carta.

Fonda la Güera está en Calle Tepozteco en la colonia Reforma y abren todos los días, pero puedes darte una vuelta por su Face para ver todos los detalles.


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Ya tenía un buen rato que no regresaba a Fonda La Güera y la verdad es que -como siempre- sigue delicioso. Andaba buscando revivir después de una noche larga y en lo que pensé fue en un guisado así bien sabroso, con el sazón de esa fonda que inició en el Mercado Adolfo López Mateos, pero en un lugar cómodo y por supuesto, donde sirvieran una serpentina bien elástica (si no se la saben, les falta barrio. O lo que es lo mismo, si no se la sa, pa que se las pla).

No se si exista pero como te consienten, me pedí un combinado de chile con longaniza en verde y queso asado en salsa roja. Como te traen una cazuela de barro, es preciso aplicar la de albañil: todo en el mismo plato.

Obvio que las cosas llevan un orden y secuencia específicas. Por eso debes comenzar por cortar pequeños trozos de queso y medio romper los pedazos de longaniza para que suelte todavía más su sabor.

Luego hay que agregarle unas buenas cucharadas de cebolla, yo sugeriría en la misma proporción que le pones al pozole.

Luego unas buenas cucharadas de frijoles negros de la olla. Para un buen equilibrio, los frijoles deben ocupar una cuarta parte del plato por lo menos.

Finalmente viene y ahí si lo dejo a su elección, el movimiento circular y de abajo a arriba al mismo tiempo, para lograr una mezcla uniforme y multisabor.

Encárgate desde el inicio unas memelas bien doraditas al comal y ahora si, a entrarle con tocho.

Saco tortilla, corto a la mitad. De esa mitad una nueva mitad. Doblés en diagonal para armar cucurucho. Llenar cucurucho y zas… Doblés en diagonal para armar cucurucho. Llenar cucurucho y zas… y así sucesivamente, con pausas para un buen trago de cebada.

La salsa está siempre en su punto para enchilarte lo suficiente y con el sazón de esos que enamoran.

Aunque no soy fan de la pancita, Fonda la Güera tiene fama de muy muy sabrosa, pero si prefieres puedes pedir un bañado de cecina: una sábana de la de Yeca cubierta de salsa a tu elección, con un toque de frijoles negros encima y rematada con crema bien cremosa y deliciosa.

La verdad es que la costilla, el plato placero y hasta los huevos revueltos están de lujo. Además de otra infinidad de platillos de los que mejor vale la pena consultar su carta.

Fonda la Güera está en Calle Tepozteco en la colonia Reforma y abren todos los días, pero puedes darte una vuelta por su Face para ver todos los detalles.


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