Michelle Onofre

  / martes 12 de marzo de 2019

Día Internacional de la Mujer: las flores rojas

Y llegó el esperado día, las hojas del calendario se fueron arrancando consecutivamente hasta marcar el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, el gobierno en sus 3 niveles y diversas organizaciones, llenaron de festejos y mensajes positivos al mal llamado “sexo débil” porque han de saber que para vivir y sobrevivir en un país violento como el nuestro, se necesita de mucha fuerza, aparte de una combinación de suerte y tesón.

Alguien debería decir a los que gobiernan este país, que el mejor regalo para las mujeres en este día o en el 10 de mayo o en cualquier otro, son resultados que nos digan que la violencia de genero formará parte del pasado, mientras así no sea, todos los festejos seguirán siendo como hasta hoy, grises y tristes, muy tristes.

La violencia contra la mujer se ejerce en todos lados y de muchas formas, va desde el amigo o familiar que habiendo crecido en este entorno, te pregunta con una mezcla de humor y reproche que piensas con respecto a la no existencia de un día internacional del hombre, (de hecho si lo hay) reclamando inconscientemente el lugar central que la sociedad machista le ha otorgado, pasa también por un gobierno que dice apoyar a las clases más vulnerables, pero se contradice y muestra una grave “misoginia institucional” cuando se pone en contra de programas de apoyo a madres trabajadoras como son las estancias infantiles o amaga con quitar presupuesto a refugios y centros de atención de mujeres violentadas.

El feminicidio define un acto de violencia extrema y letal contra las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, es como lo dicen los diccionarios, el concepto más amplio de violencia de género.

En México, tan solo en el presente año la inseguridad desbordada ha dejado cifras escalofriantes en el número de feminicidios, rebasando los 310 precisamente el día de los “festejos”, sin embargo no solo es el silencio institucional el que pesa, también el social ya que acostumbrados como estamos a la diaria violencia, discutimos los casos en redes sociales un día, tal vez dos o tres, pero al final el silencio vuelve y todo se olvida hasta que nuevamente muere alguien, formando así una rutina macabra.

Para “contrarrestar” lo anterior, en nuestro país existe algo que absurdamente se llama alerta de género, porque en realidad no parece alertar a quien debiera, no se implementan estrategias ni respuestas adecuadas, dejando al texto sin contexto y transformando todo en simple pretexto.

Ejemplos de inoperancia sobran en todo nuestro territorio, el Estado de México con alerta de género en 2015, paradójicamente registró un incremento en sus cifras de feminicidios en los años posteriores, lo mismo ha pasado en Veracruz y muchas entidades más, entre las que se encuentra Morelos, las niñas desgraciadamente no han quedado exentas, solo el año pasado 81 niñas o adolescentes fueron asesinadas en el país, alcanzando un récord que resulta una vergüenza para una sociedad que se dice civilizada.

Mientras las cosas sigan como son hoy, todos las flores que se regale a una mujer el 8 de marzo, se verán invariablemente de color rojo, manchadas por la sangre de las víctimas que no reciben justicia, en un país en donde más de la mitad de la población somos mujeres esperando la paz e igualdad que merecemos, mientras la modernidad en materia de derechos humanos parece llegar a otras latitudes, nosotros seguimos instalados en un pasado bárbaro.

Twitter: @michelleonofre

Y llegó el esperado día, las hojas del calendario se fueron arrancando consecutivamente hasta marcar el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, el gobierno en sus 3 niveles y diversas organizaciones, llenaron de festejos y mensajes positivos al mal llamado “sexo débil” porque han de saber que para vivir y sobrevivir en un país violento como el nuestro, se necesita de mucha fuerza, aparte de una combinación de suerte y tesón.

Alguien debería decir a los que gobiernan este país, que el mejor regalo para las mujeres en este día o en el 10 de mayo o en cualquier otro, son resultados que nos digan que la violencia de genero formará parte del pasado, mientras así no sea, todos los festejos seguirán siendo como hasta hoy, grises y tristes, muy tristes.

La violencia contra la mujer se ejerce en todos lados y de muchas formas, va desde el amigo o familiar que habiendo crecido en este entorno, te pregunta con una mezcla de humor y reproche que piensas con respecto a la no existencia de un día internacional del hombre, (de hecho si lo hay) reclamando inconscientemente el lugar central que la sociedad machista le ha otorgado, pasa también por un gobierno que dice apoyar a las clases más vulnerables, pero se contradice y muestra una grave “misoginia institucional” cuando se pone en contra de programas de apoyo a madres trabajadoras como son las estancias infantiles o amaga con quitar presupuesto a refugios y centros de atención de mujeres violentadas.

El feminicidio define un acto de violencia extrema y letal contra las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, es como lo dicen los diccionarios, el concepto más amplio de violencia de género.

En México, tan solo en el presente año la inseguridad desbordada ha dejado cifras escalofriantes en el número de feminicidios, rebasando los 310 precisamente el día de los “festejos”, sin embargo no solo es el silencio institucional el que pesa, también el social ya que acostumbrados como estamos a la diaria violencia, discutimos los casos en redes sociales un día, tal vez dos o tres, pero al final el silencio vuelve y todo se olvida hasta que nuevamente muere alguien, formando así una rutina macabra.

Para “contrarrestar” lo anterior, en nuestro país existe algo que absurdamente se llama alerta de género, porque en realidad no parece alertar a quien debiera, no se implementan estrategias ni respuestas adecuadas, dejando al texto sin contexto y transformando todo en simple pretexto.

Ejemplos de inoperancia sobran en todo nuestro territorio, el Estado de México con alerta de género en 2015, paradójicamente registró un incremento en sus cifras de feminicidios en los años posteriores, lo mismo ha pasado en Veracruz y muchas entidades más, entre las que se encuentra Morelos, las niñas desgraciadamente no han quedado exentas, solo el año pasado 81 niñas o adolescentes fueron asesinadas en el país, alcanzando un récord que resulta una vergüenza para una sociedad que se dice civilizada.

Mientras las cosas sigan como son hoy, todos las flores que se regale a una mujer el 8 de marzo, se verán invariablemente de color rojo, manchadas por la sangre de las víctimas que no reciben justicia, en un país en donde más de la mitad de la población somos mujeres esperando la paz e igualdad que merecemos, mientras la modernidad en materia de derechos humanos parece llegar a otras latitudes, nosotros seguimos instalados en un pasado bárbaro.

Twitter: @michelleonofre

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