Daniel Martínez

  / jueves 9 de agosto de 2018

“Liberen a Elba”… y que la liberan II

Decíamos ayer que la liberación de Elba Esther Gordillo Morales, la lideresa magisterial que presidió el SNTE por alrededor de dos décadas traerá a la organización laboral un período de caos enorme en tanto gran parte de sus agremiados la perciben hoy como la mártir de las reformas. Qué tan grande fue el impacto de la liberación que ayer mismo la sección 19 del SNTE emitió un desplegado en que evita mencionar el nombre de Elba Esther pero amaga no permitir “que ningún actor político o social, dentro y fuera del magisterio, pretenda dividirnos; quienes promueven la división del gremio, la conformación de asociaciones u otro sindicato, traicionan las causas del sindicalismo” ¿Y cómo le van a hacer si las organizaciones ya están formadas, si los sindicatos alternos son realidades ya en algunos estados, y si la fragmentación del gremio parece estar más en quienes se han sumado a la actual dirigencia, que son una notoria minoría?

Y claro que es natural que en Morelos haya espanto, pues fue en esta entidad donde el actual dirigente nacional del SNTE, Juan Díaz de la Torre, junto con algunos de quienes hoy le acompañan en su comité, operó por instrucciones de Gordillo Morales, el desmantelamiento del movimiento magisterial de bases en el 2008, que iba contra la Alianza por la Calidad de la Educación, el antecedente más claro de la reforma educativa. Y luego también en Morelos se aplicó la misma estrategia para acallar las inconformidades por la reforma educativa que había entre los docentes ya sin el patrocinio de Elba Esther Gordillo, a quien se encerró en aquél entonces para encumbrar al operador financiero, Díaz de la Torre por sobre los operadores políticos naturales de la poderosa dirigente magisterial.

Dirán algunos que el pleito es entre Elba Esther Gordillo y Juan Díaz de la Torre, pero lo cierto es que no se reduce a eso, por lo menos en Morelos, la dirigencia sindical ha emprendido una cacería contra todos aquellos que decidieron participar políticamente al margen del SNTE, y a quienes a la postre les ha ido de maravilla con esa determinación. Operadores políticos como Ricardo Aldape Cázares y Víctor Benítez Quintero, ambos ex dirigentes seccionales, y algunos otros maestros que aspiraron a la dirigencia con buenos méritos pero fueron desplazados (y casi exiliados por un afán autoritario y excluyente de un sindicato que sin Elba Esther fue incapaz de manejar sus pactos internos y a sus disidencias) entre quienes están Felipe Castro Valdovinos, Leando Vique Salazar, Felipe Domínguez Alarcón, Paul Pliego, se ven ahora sumamente fortalecidos por la cercanía con el gordillismo, por su apuesta con Morena, o López Obrador, y por la coyuntura de debilitamiento enorme que para la dirigencia formal del SNTE representa la excarcelación de su presidenta nacional que bien podría solicitar su reincorporación al cargo del que fue separada mientras estaba recluida.

Por cierto, uno de los operadores más cercanos a Elba Esther, Moisés Jiménez Sánchez, no sólo coordinó estructura y redes políticas sociales de Morena, además, ha estado seguido en los últimos meses en Morelos, donde fue representante del Comité Ejecutivo Nacional, para impulsar, entre otros proyectos, la recuperación del SNTE que, de acuerdo con el proyecto gordillista, opera por dos vías: primero la jurídica, que irá por la reinstalación de Elba Esther en la dirigencia magisterial, y segundo, la política, que buscará recuperar desde abajo las secciones una a una.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Decíamos ayer que la liberación de Elba Esther Gordillo Morales, la lideresa magisterial que presidió el SNTE por alrededor de dos décadas traerá a la organización laboral un período de caos enorme en tanto gran parte de sus agremiados la perciben hoy como la mártir de las reformas. Qué tan grande fue el impacto de la liberación que ayer mismo la sección 19 del SNTE emitió un desplegado en que evita mencionar el nombre de Elba Esther pero amaga no permitir “que ningún actor político o social, dentro y fuera del magisterio, pretenda dividirnos; quienes promueven la división del gremio, la conformación de asociaciones u otro sindicato, traicionan las causas del sindicalismo” ¿Y cómo le van a hacer si las organizaciones ya están formadas, si los sindicatos alternos son realidades ya en algunos estados, y si la fragmentación del gremio parece estar más en quienes se han sumado a la actual dirigencia, que son una notoria minoría?

Y claro que es natural que en Morelos haya espanto, pues fue en esta entidad donde el actual dirigente nacional del SNTE, Juan Díaz de la Torre, junto con algunos de quienes hoy le acompañan en su comité, operó por instrucciones de Gordillo Morales, el desmantelamiento del movimiento magisterial de bases en el 2008, que iba contra la Alianza por la Calidad de la Educación, el antecedente más claro de la reforma educativa. Y luego también en Morelos se aplicó la misma estrategia para acallar las inconformidades por la reforma educativa que había entre los docentes ya sin el patrocinio de Elba Esther Gordillo, a quien se encerró en aquél entonces para encumbrar al operador financiero, Díaz de la Torre por sobre los operadores políticos naturales de la poderosa dirigente magisterial.

Dirán algunos que el pleito es entre Elba Esther Gordillo y Juan Díaz de la Torre, pero lo cierto es que no se reduce a eso, por lo menos en Morelos, la dirigencia sindical ha emprendido una cacería contra todos aquellos que decidieron participar políticamente al margen del SNTE, y a quienes a la postre les ha ido de maravilla con esa determinación. Operadores políticos como Ricardo Aldape Cázares y Víctor Benítez Quintero, ambos ex dirigentes seccionales, y algunos otros maestros que aspiraron a la dirigencia con buenos méritos pero fueron desplazados (y casi exiliados por un afán autoritario y excluyente de un sindicato que sin Elba Esther fue incapaz de manejar sus pactos internos y a sus disidencias) entre quienes están Felipe Castro Valdovinos, Leando Vique Salazar, Felipe Domínguez Alarcón, Paul Pliego, se ven ahora sumamente fortalecidos por la cercanía con el gordillismo, por su apuesta con Morena, o López Obrador, y por la coyuntura de debilitamiento enorme que para la dirigencia formal del SNTE representa la excarcelación de su presidenta nacional que bien podría solicitar su reincorporación al cargo del que fue separada mientras estaba recluida.

Por cierto, uno de los operadores más cercanos a Elba Esther, Moisés Jiménez Sánchez, no sólo coordinó estructura y redes políticas sociales de Morena, además, ha estado seguido en los últimos meses en Morelos, donde fue representante del Comité Ejecutivo Nacional, para impulsar, entre otros proyectos, la recuperación del SNTE que, de acuerdo con el proyecto gordillista, opera por dos vías: primero la jurídica, que irá por la reinstalación de Elba Esther en la dirigencia magisterial, y segundo, la política, que buscará recuperar desde abajo las secciones una a una.


Twitter: @martinellito

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