Daniel Martínez

  / jueves 14 de junio de 2018

Los ausentes en las campañas…

Probablemente por la centralidad que ha tenido el tema de la seguridad pública, a lo mejor porque se considera que otros asuntos son poco asequibles para el entendimiento popular –en ese paternalismo comunicativo tan estúpido que envuelve a los diseñadores de campañas-, o tal vez porque simplemente los candidatos no entienden o no les interesan, ha habido temas muy importantes que han estado del todo ausentes en las campañas políticas del proceso local en Morelos.


No hemos escuchado mucho, por ejemplo, de las ciudades inteligentes, de la generación de energías alternativas, de la transformación urgente de los sistemas educativos, del desarrollo de empresas de base tecnológica, de la atracción de inversiones limpias y permanentes, del fomento al capital local, del aliento a la participación ciudadana activa en las decisiones del gobierno. O por lo menos, han sido escasamente tocados esos temas buscando privilegiar la idea de una disyuntiva “yo o el caos”, dicen los candidatos y pues nadie parece tenerle mucha confianza al caos últimamente, por lo que asumen los aspirantes que esa será una forma excelente de posicionarse a sí mismos, aunque no haya agenda, total, siempre es mejor un desdibujado futuro que el caos.


Lo cierto es que la falla parece estar no sólo en la comunicación, sino en el conjunto de ofertas anticuadas que los diseñadores de las políticas públicas que los candidatos han contratado para hacerles chambitas han colocado en la mesa de discusión.


Considerar, por ejemplo, que las ciudades inteligentes existen sólo en función y a partir de la conectividad a plataformas de internet, como si se tratara del alfa y omega de un proyecto absolutamente revolucionario de organización social es, por lo menos, una vergüenza. También es triste pensar que las energías alternativas deben concebirse en función de la factibilidad económica o no del uso de combustibles. Criminal es considerar que la transformación urgente del servicio educativo se da en función de la escuela y no de los estudiantes donde quiera que se encuentren. En términos de diseño de políticas públicas, parece que Morelos es profundamente mezquino, habrá dos o tres candidatos que tienen agendas de avanzada pero están muy mal comunicadas, el resto han provocado una concepción errónea, o en el mejor de los casos, sumamente limitada, de las agendas que deberán considerarse durante las próximas décadas y en las que Morelos, por sus características geopolíticas y sociales, tendría que ocupar la vanguardia.


La claudicación de los candidatos a hablar de temas tan relevantes y tan profundamente transformadores, es evidentemente riesgosa porque significa que los próximos tres o seis años, que serán determinantes en el avance en estos temas –que pueden devolver competitividad al estado frente a otras entidades en México y el resto del mundo- en Morelos no habrá una discusión con los tomadores de decisiones respecto de cada uno de los apartados de esta agenda mínima. Claro que gran parte de los planteamientos suponen una sociedad poderosa que pueda hacerse cargo por sí misma de este tipo de decisiones, pero también lo es que el primer paso para la mayor parte de las transformaciones urgentes pasa por una alianza entre la sociedad y los gobiernos para generar los cambios legales que supone el cambio social.


Cierto que el de la seguridad pública es un capítulo urgente en la vida del estado, pero también lo es que la atención de lo urgente no puede seguir siendo pretexto para negar lo fundamental.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Probablemente por la centralidad que ha tenido el tema de la seguridad pública, a lo mejor porque se considera que otros asuntos son poco asequibles para el entendimiento popular –en ese paternalismo comunicativo tan estúpido que envuelve a los diseñadores de campañas-, o tal vez porque simplemente los candidatos no entienden o no les interesan, ha habido temas muy importantes que han estado del todo ausentes en las campañas políticas del proceso local en Morelos.


No hemos escuchado mucho, por ejemplo, de las ciudades inteligentes, de la generación de energías alternativas, de la transformación urgente de los sistemas educativos, del desarrollo de empresas de base tecnológica, de la atracción de inversiones limpias y permanentes, del fomento al capital local, del aliento a la participación ciudadana activa en las decisiones del gobierno. O por lo menos, han sido escasamente tocados esos temas buscando privilegiar la idea de una disyuntiva “yo o el caos”, dicen los candidatos y pues nadie parece tenerle mucha confianza al caos últimamente, por lo que asumen los aspirantes que esa será una forma excelente de posicionarse a sí mismos, aunque no haya agenda, total, siempre es mejor un desdibujado futuro que el caos.


Lo cierto es que la falla parece estar no sólo en la comunicación, sino en el conjunto de ofertas anticuadas que los diseñadores de las políticas públicas que los candidatos han contratado para hacerles chambitas han colocado en la mesa de discusión.


Considerar, por ejemplo, que las ciudades inteligentes existen sólo en función y a partir de la conectividad a plataformas de internet, como si se tratara del alfa y omega de un proyecto absolutamente revolucionario de organización social es, por lo menos, una vergüenza. También es triste pensar que las energías alternativas deben concebirse en función de la factibilidad económica o no del uso de combustibles. Criminal es considerar que la transformación urgente del servicio educativo se da en función de la escuela y no de los estudiantes donde quiera que se encuentren. En términos de diseño de políticas públicas, parece que Morelos es profundamente mezquino, habrá dos o tres candidatos que tienen agendas de avanzada pero están muy mal comunicadas, el resto han provocado una concepción errónea, o en el mejor de los casos, sumamente limitada, de las agendas que deberán considerarse durante las próximas décadas y en las que Morelos, por sus características geopolíticas y sociales, tendría que ocupar la vanguardia.


La claudicación de los candidatos a hablar de temas tan relevantes y tan profundamente transformadores, es evidentemente riesgosa porque significa que los próximos tres o seis años, que serán determinantes en el avance en estos temas –que pueden devolver competitividad al estado frente a otras entidades en México y el resto del mundo- en Morelos no habrá una discusión con los tomadores de decisiones respecto de cada uno de los apartados de esta agenda mínima. Claro que gran parte de los planteamientos suponen una sociedad poderosa que pueda hacerse cargo por sí misma de este tipo de decisiones, pero también lo es que el primer paso para la mayor parte de las transformaciones urgentes pasa por una alianza entre la sociedad y los gobiernos para generar los cambios legales que supone el cambio social.


Cierto que el de la seguridad pública es un capítulo urgente en la vida del estado, pero también lo es que la atención de lo urgente no puede seguir siendo pretexto para negar lo fundamental.


Twitter: @martinellito

Correo electrónico: dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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