/ lunes 21 de diciembre de 2020

Restaurar los contrapesos

El hartazgo del elector por un partido político que no tiene verdadero peso ni representa a la sociedad, puede provocar hastío sobre él, a grado tal que la gente considere que no vale la pena que siga figurando en las boletas electorales.

Caso contrario ocurrirá en las elecciones bipartidistas y cerradas, en las que el respaldo de un partido pequeño puede marcar la diferencia al final como para obtener un escaño ya sea directo o por la vía plurinominal, o una posición ejecutiva, desde un ayuntamiento, una gubernatura o el caso mismo de la Presidencia.

De ahí la importancia de analizar los casos de los partidos pequeños e incluso en vísperas de desaparecer cuando hablamos de las alianzas estratégicas, así se trate de una elección en un distrito pequeño y lejano a los grandes centros de poder y toma de decisiones.

De ello hay bastantes referencias en la literatura: Todo sistema político en el que se eligen cargos en más de un nivel institucional es multinivel. En este tipo de escenario multinivel, los partidos pequeños significan muchas veces la diferencia entre el triunfo y la derrota en una posición ejecutiva local o en un Congreso incluso en el federal, lo cual ha de impactar en la adopción de las políticas gubernamentales o públicas del partido en la élite del poder, más aún si esas estrategias impactan a todo el país, como la adopción de nuevos impuestos, o el aumento de tarifas a los bienes y servicios que presta el Estado, e incluso para el combate a la corrupción o el endeudamiento sistemático de una nación, por ejemplo.

Y es que los contextos multinivel han sido asociados básicamente a países con estructura federal. Las alianzas estratégicas, bajo este esquema, a nuestro juicio, atienden intereses superiores que lo mismo impactan a la nación, que deciden las mayorías legislativas o el control regional, estatal y municipal.

En los sistemas políticos multinivel, los partidos pueden presentar candidatos a todos los cargos en todos los distritos en todos los niveles de competencia y coordinar sus estrategias a lo largo de todo el territorio y en los diferentes distritos o, por el contrario, concentrar sus esfuerzos en un único cargo, en un tipo de cargo en todos los distritos, o en todos los cargos de un único distrito. Se plantea, ante este panorama, una nueva problemática: si prevalecen los intereses locales o los nacionales, o si en aras de un objetivo superior se sacrifican los objetivos y aspiraciones locales.

En una elección intermedia, por ejemplo, un partido puede sacrificar las elecciones locales en aras de promover su triunfo y la obtención de mayoría parlamentaria en los comicios legislativos nacionales, porque eso le garantiza tanto la aprobación de sus presupuestos, como las obras y proyectos planeados y comprometidos.

Se ha explorado la influencia de las leyes nacionales o la estructura federal de poder sobre la competencia local, preguntándose en qué medida las elecciones locales son realmente locales o, en su caso, reciben influencias significativas de los otros niveles, como puede ser la política nacional.

Este planteamiento sirve para poner en la mesa nuestra hipótesis: el rescate que harían los partidos medianos o grandes, opositores al régimen, o el gobierno mismo, de los pequeños que están en vísperas de perder su registro, aunque de momento la alianza estratégica no les represente posiciones legislativas y/o gubernativas, en aras de una mayor competitividad en futuras elecciones de mayor peso.

Este tipo de alianza estratégica que de momento no representa ningún beneficio ni la garantía de obtenerlo a largo plazo, forma parte de las contradicciones que enfrentan tanto los partidos como el propio sistema electoral.

La alianza estratégica para la coalición gobernante en México, plantea la probabilidad de que Morena asuma como objetivo superior replicar su victoria en cámara de diputados, a fin de dar continuidad a la agenda del presidente y su plan político operado desde 2018 a través de su estructura polar y de su narrativa como centralidad.

Las oposiciones tienen el reto no sólo de lograr una alianza estratégica en la perspectiva local que, avanza en diversas entidades; sobre todo, deben poner el foco en propuestas de alianza con candidatos presentables que, marquen un contraste al lopezobradorismo y, devolverle a la vida pública y la democracia, uno de sus equilibrios más preciados: la cámara de diputados.

Facebook: Daniel Adame Osorio.

Instagram: @danieladameosorio.

Twitter: @Danieldao1

El hartazgo del elector por un partido político que no tiene verdadero peso ni representa a la sociedad, puede provocar hastío sobre él, a grado tal que la gente considere que no vale la pena que siga figurando en las boletas electorales.

Caso contrario ocurrirá en las elecciones bipartidistas y cerradas, en las que el respaldo de un partido pequeño puede marcar la diferencia al final como para obtener un escaño ya sea directo o por la vía plurinominal, o una posición ejecutiva, desde un ayuntamiento, una gubernatura o el caso mismo de la Presidencia.

De ahí la importancia de analizar los casos de los partidos pequeños e incluso en vísperas de desaparecer cuando hablamos de las alianzas estratégicas, así se trate de una elección en un distrito pequeño y lejano a los grandes centros de poder y toma de decisiones.

De ello hay bastantes referencias en la literatura: Todo sistema político en el que se eligen cargos en más de un nivel institucional es multinivel. En este tipo de escenario multinivel, los partidos pequeños significan muchas veces la diferencia entre el triunfo y la derrota en una posición ejecutiva local o en un Congreso incluso en el federal, lo cual ha de impactar en la adopción de las políticas gubernamentales o públicas del partido en la élite del poder, más aún si esas estrategias impactan a todo el país, como la adopción de nuevos impuestos, o el aumento de tarifas a los bienes y servicios que presta el Estado, e incluso para el combate a la corrupción o el endeudamiento sistemático de una nación, por ejemplo.

Y es que los contextos multinivel han sido asociados básicamente a países con estructura federal. Las alianzas estratégicas, bajo este esquema, a nuestro juicio, atienden intereses superiores que lo mismo impactan a la nación, que deciden las mayorías legislativas o el control regional, estatal y municipal.

En los sistemas políticos multinivel, los partidos pueden presentar candidatos a todos los cargos en todos los distritos en todos los niveles de competencia y coordinar sus estrategias a lo largo de todo el territorio y en los diferentes distritos o, por el contrario, concentrar sus esfuerzos en un único cargo, en un tipo de cargo en todos los distritos, o en todos los cargos de un único distrito. Se plantea, ante este panorama, una nueva problemática: si prevalecen los intereses locales o los nacionales, o si en aras de un objetivo superior se sacrifican los objetivos y aspiraciones locales.

En una elección intermedia, por ejemplo, un partido puede sacrificar las elecciones locales en aras de promover su triunfo y la obtención de mayoría parlamentaria en los comicios legislativos nacionales, porque eso le garantiza tanto la aprobación de sus presupuestos, como las obras y proyectos planeados y comprometidos.

Se ha explorado la influencia de las leyes nacionales o la estructura federal de poder sobre la competencia local, preguntándose en qué medida las elecciones locales son realmente locales o, en su caso, reciben influencias significativas de los otros niveles, como puede ser la política nacional.

Este planteamiento sirve para poner en la mesa nuestra hipótesis: el rescate que harían los partidos medianos o grandes, opositores al régimen, o el gobierno mismo, de los pequeños que están en vísperas de perder su registro, aunque de momento la alianza estratégica no les represente posiciones legislativas y/o gubernativas, en aras de una mayor competitividad en futuras elecciones de mayor peso.

Este tipo de alianza estratégica que de momento no representa ningún beneficio ni la garantía de obtenerlo a largo plazo, forma parte de las contradicciones que enfrentan tanto los partidos como el propio sistema electoral.

La alianza estratégica para la coalición gobernante en México, plantea la probabilidad de que Morena asuma como objetivo superior replicar su victoria en cámara de diputados, a fin de dar continuidad a la agenda del presidente y su plan político operado desde 2018 a través de su estructura polar y de su narrativa como centralidad.

Las oposiciones tienen el reto no sólo de lograr una alianza estratégica en la perspectiva local que, avanza en diversas entidades; sobre todo, deben poner el foco en propuestas de alianza con candidatos presentables que, marquen un contraste al lopezobradorismo y, devolverle a la vida pública y la democracia, uno de sus equilibrios más preciados: la cámara de diputados.

Facebook: Daniel Adame Osorio.

Instagram: @danieladameosorio.

Twitter: @Danieldao1

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