Carlos Félix

  / martes 12 de junio de 2018

Los muchos Post Debates del Debate Oficial

El Primer Debate Oficial (así calificado por la autoridad electoral local) del pasado domingo 10 de junio, causó, inmediatamente después de anunciarse, gran expectación. El principal ingrediente, era sin duda, si acudiría Cuauhtémoc Blanco. Luego, el tipo de formato de la nueva moda de debatir, apoyados en preguntas de expertos, de los ciudadanos representativos de diferentes sectores, una “bolsa” de tiempo que los candidatos y la candidata debían administrar según su estrategia en forma de réplica y contra réplicas y claro, los recursos de mercadotecnia política de los que echarían mano.


La sede del ejercicio fue también un punto de decisión, pues la recomendación es que este se desarrollara preferentemente en una institución educativa. Así, fue, y habrá que agradecer a la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata (UTEZ) al Rector, Alejando Caballero y su equipo, su hospitalidad, apoyo irrestricto y facilidades otorgadas para que se pudiera llevar a cabo.


El Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) que encabeza Ana Isabel León Trueba, fue el encargado de diseñar el formato, seleccionar (vía consejeros electorales, representantes de los partidos y de los candidatos y la candidata) a los moderadores (gracias a Leticia Neria y Salvador Valora), operar el cronómetro y marcar las reglas a la hora de estar frente a las cámaras del Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRYT) quien transmitió en sus frecuencias y proporcionó señal a otras empresas de comunicación (radio, televisión, medios escritos y digitales) y en general, tomar las decisiones operativas del evento.


Un debate que buscó mostrar las capacidades de los aspirantes a la gubernatura, para comunicar, convencer y superar en cuanto a propuestas, proyectos y programas, a sus adversarios. Algunos quedaron a deber; otros adolecieron de inmadurez, nerviosismo y hasta afán protagónico. Los menos, dejaron ver sus dotes de oratoria, su preparación para contrastar ideas y al mismo tiempo, ser capaces de atacar con cifras, gráficas y fotografías a los oponentes.


¿Quién ganó? ¿Quién convenció y ganará puntos, o al revés, resbaló y le costará posiciones? Ustedes decidan. Si alguno se la pasó en el teléfono (lo que se había acordado no era permitido), si otro fue señalado de tomar medicamento a medio debate (cuando era una pastilla refrescante del aliento) o si en redes se habló de un “apuntador”, “chícharo” o audífono del que supuestamente echaría mano otro candidato (falso, por cierto, pues se comprobó que fue un foto montaje) los que vieron o escucharon el debate tendrán la mejor opinión.


¿Qué faltaron propuestas y sobraron ataques frontales? Probablemente. Pero un debate televisado no es una clase magistral, un mitin o comparecencia. Los candidatos tienen muy poco tiempo para posicionarse, mostrar temple y conocimientos, atacar y defenderse en un lapso de dos horas. Por eso van a lo emocional, lo efectista: recurrir al mal humor social, a la falta de experiencia y señalar la corrupción, como principales banderas o argumentos. Surgieron también alusiones familiares, a sus tropiezos, relaciones peligrosas y claro, el arraigo en Morelos.


Los temas de seguridad y justicia y desarrollo económico fueron los abordados y el próximo debate se complementarán con desarrollo social, sustentabilidad y otros. En el inter, en redes, en las calles y con sus huestes, todos se dijeron ganadores y se notó la gran polarización de posturas, rayando en el fanatismo y la violencia política, sin faltar la Fake News. ¿Les gustó el debate? ¿Cumplió su misión de mostrar lo mejor y lo peor de la y los candidatos? Sería lo deseable. La forma de desarrollarlo es siempre perfectible.


Los candidatos apagaban constantemente los micrófonos por temor a que se escuchara lo que decían (sobre todo los de Morena y PRI que tuvieron escarceos más allá del debate) y eso provocó que a la hora de exponer sus ideas, el sonido tardara en recuperarse. ¿Qué hacía calor? Cierto. Mucha gente, muchas luces y mucho nerviosismo fueron factor. Transmitir un evento en vivo conlleva muchos retos y dificultades: logística, instalación, iluminación, sonorización, señal satelital, radiofónica, enlaces de internet y los imponderables que nunca faltan. Y no es justificación de nadie.


Pero el gran público tuvo como nunca, acceso a este modelo de comunicación electoral y eso siempre será saludable. Datos duros: alcance orgánico del debate en Facebook Live, 286 mil usuarios; 31 mil 834 reacciones y/o comentarios desglosados en 7 mil me gusta, 5,600 me encanta, 4, 800 me enoja, 2,386 me divierte, 472 me asombra y 530 me entristece. Fueron en total 14, 123 comentarios y se compartió 2,062 veces. Se generaron al portal del IMRyT 7 mil visitas al perfil, 902 nuevos seguidores y 625 nuevos “me gusta”.


La transmisión fue vista por un porcentaje de 55% hombres y 43% mujeres de entre 25 a 34 años de edad. En Twitter (Periscope) se registraron 33.6 mil impresiones orgánicas y el Hashtag “DebateMorelos, estuvo en primer lugar del trending topic nacional, por encima del ejercicio similar llevado a cabo en el estado de Jalisco. Y eso sin contar ni medir el impacto en quienes lo vieron por televisión o escucharon por radio.


El IMRyT como lo ha venido haciendo, transmitió un post debate para complementar la información. Nosotros podemos decir misión cumplida, aunque haya quienes hayan pretendido descalificar lo que con muy pocos recursos económicos se produjo dignamente, más allá de ardores o muy claras tendencias que carecen, por viscerales, por encargo y miopía, de objetividad.


El post debate del debate continuará mientras llega el próximo, en cosa de unos días. Ahí nos veremos y ahí nos escucharemos, sabedores que, como expresara Cristina de Suecia, “Algunos necios desaprueban aquello que son incapaces de hacer”.


Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


Comentarios: cfelix7@hotmail.com

Twitter: @CarlosFelix1

El Primer Debate Oficial (así calificado por la autoridad electoral local) del pasado domingo 10 de junio, causó, inmediatamente después de anunciarse, gran expectación. El principal ingrediente, era sin duda, si acudiría Cuauhtémoc Blanco. Luego, el tipo de formato de la nueva moda de debatir, apoyados en preguntas de expertos, de los ciudadanos representativos de diferentes sectores, una “bolsa” de tiempo que los candidatos y la candidata debían administrar según su estrategia en forma de réplica y contra réplicas y claro, los recursos de mercadotecnia política de los que echarían mano.


La sede del ejercicio fue también un punto de decisión, pues la recomendación es que este se desarrollara preferentemente en una institución educativa. Así, fue, y habrá que agradecer a la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata (UTEZ) al Rector, Alejando Caballero y su equipo, su hospitalidad, apoyo irrestricto y facilidades otorgadas para que se pudiera llevar a cabo.


El Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) que encabeza Ana Isabel León Trueba, fue el encargado de diseñar el formato, seleccionar (vía consejeros electorales, representantes de los partidos y de los candidatos y la candidata) a los moderadores (gracias a Leticia Neria y Salvador Valora), operar el cronómetro y marcar las reglas a la hora de estar frente a las cámaras del Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRYT) quien transmitió en sus frecuencias y proporcionó señal a otras empresas de comunicación (radio, televisión, medios escritos y digitales) y en general, tomar las decisiones operativas del evento.


Un debate que buscó mostrar las capacidades de los aspirantes a la gubernatura, para comunicar, convencer y superar en cuanto a propuestas, proyectos y programas, a sus adversarios. Algunos quedaron a deber; otros adolecieron de inmadurez, nerviosismo y hasta afán protagónico. Los menos, dejaron ver sus dotes de oratoria, su preparación para contrastar ideas y al mismo tiempo, ser capaces de atacar con cifras, gráficas y fotografías a los oponentes.


¿Quién ganó? ¿Quién convenció y ganará puntos, o al revés, resbaló y le costará posiciones? Ustedes decidan. Si alguno se la pasó en el teléfono (lo que se había acordado no era permitido), si otro fue señalado de tomar medicamento a medio debate (cuando era una pastilla refrescante del aliento) o si en redes se habló de un “apuntador”, “chícharo” o audífono del que supuestamente echaría mano otro candidato (falso, por cierto, pues se comprobó que fue un foto montaje) los que vieron o escucharon el debate tendrán la mejor opinión.


¿Qué faltaron propuestas y sobraron ataques frontales? Probablemente. Pero un debate televisado no es una clase magistral, un mitin o comparecencia. Los candidatos tienen muy poco tiempo para posicionarse, mostrar temple y conocimientos, atacar y defenderse en un lapso de dos horas. Por eso van a lo emocional, lo efectista: recurrir al mal humor social, a la falta de experiencia y señalar la corrupción, como principales banderas o argumentos. Surgieron también alusiones familiares, a sus tropiezos, relaciones peligrosas y claro, el arraigo en Morelos.


Los temas de seguridad y justicia y desarrollo económico fueron los abordados y el próximo debate se complementarán con desarrollo social, sustentabilidad y otros. En el inter, en redes, en las calles y con sus huestes, todos se dijeron ganadores y se notó la gran polarización de posturas, rayando en el fanatismo y la violencia política, sin faltar la Fake News. ¿Les gustó el debate? ¿Cumplió su misión de mostrar lo mejor y lo peor de la y los candidatos? Sería lo deseable. La forma de desarrollarlo es siempre perfectible.


Los candidatos apagaban constantemente los micrófonos por temor a que se escuchara lo que decían (sobre todo los de Morena y PRI que tuvieron escarceos más allá del debate) y eso provocó que a la hora de exponer sus ideas, el sonido tardara en recuperarse. ¿Qué hacía calor? Cierto. Mucha gente, muchas luces y mucho nerviosismo fueron factor. Transmitir un evento en vivo conlleva muchos retos y dificultades: logística, instalación, iluminación, sonorización, señal satelital, radiofónica, enlaces de internet y los imponderables que nunca faltan. Y no es justificación de nadie.


Pero el gran público tuvo como nunca, acceso a este modelo de comunicación electoral y eso siempre será saludable. Datos duros: alcance orgánico del debate en Facebook Live, 286 mil usuarios; 31 mil 834 reacciones y/o comentarios desglosados en 7 mil me gusta, 5,600 me encanta, 4, 800 me enoja, 2,386 me divierte, 472 me asombra y 530 me entristece. Fueron en total 14, 123 comentarios y se compartió 2,062 veces. Se generaron al portal del IMRyT 7 mil visitas al perfil, 902 nuevos seguidores y 625 nuevos “me gusta”.


La transmisión fue vista por un porcentaje de 55% hombres y 43% mujeres de entre 25 a 34 años de edad. En Twitter (Periscope) se registraron 33.6 mil impresiones orgánicas y el Hashtag “DebateMorelos, estuvo en primer lugar del trending topic nacional, por encima del ejercicio similar llevado a cabo en el estado de Jalisco. Y eso sin contar ni medir el impacto en quienes lo vieron por televisión o escucharon por radio.


El IMRyT como lo ha venido haciendo, transmitió un post debate para complementar la información. Nosotros podemos decir misión cumplida, aunque haya quienes hayan pretendido descalificar lo que con muy pocos recursos económicos se produjo dignamente, más allá de ardores o muy claras tendencias que carecen, por viscerales, por encargo y miopía, de objetividad.


El post debate del debate continuará mientras llega el próximo, en cosa de unos días. Ahí nos veremos y ahí nos escucharemos, sabedores que, como expresara Cristina de Suecia, “Algunos necios desaprueban aquello que son incapaces de hacer”.


Hasta la próxima entrega, donde podrán seguir leyendo lo que hay en mi mente.


Comentarios: cfelix7@hotmail.com

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