/ viernes 20 de octubre de 2023

IEBEM vs. SNTE

En el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) siempre habrá conflictos. La institución es patrona de alrededor de 30 mil trabajadores críticos que defienden sus derechos laborales y suelen ser uno de los gremios más exigentes. En sus mejores tiempos, los directores del IEBEM tenían que resolver entre siete y diez conflictos diarios. Entre maestros, padres de familia, alumnos, autoridades administrativas, funcionarios municipales, la vida se les iba solucionando pleitos menores y mayores. “Si no lo atendemos ahora esto va a crecer y para qué nos esperamos”, era la filosofía de algunos de los titulares del IEBEM, como Francisco Argüelles, Julio Reyna, y hasta Óscar Puig.

Por supuesto que en un escenario tan conflictuado como el de la educación básica en Morelos, llena de rezagos, desigualdades y de la mayor importancia social, la cantidad de problemas que se presentan no da para aburrirse nunca. Pero tampoco son tantos como para comprometer la paz deseable en el sistema educativo estatal.

Desde su fundación, el IEBEM sólo ha visto su paz interna totalmente rota en el 2008, cuando el Movimiento Magisterial de Bases se pronunció contra reformas laborales que obligaban a la evaluación de los maestros para garantizar la educación de calidad. Gran parte de la paz que vive la complejísima institución partía de una buena relación con la sección 19 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que en el 2008 colaboró a desatorar el conflicto magisterial morelense y lograr que miles de trabajadores volvieran a las aulas en relativa paz.

La buena relación con el SNTE ha sido una de las claves para resolver muchos de los conflictos internos en el sector educativo morelense. Si bien en un principio la amistad se fundaba en intercambios de favores, conforme fue pasando el tiempo y las normas laborales se dibujaron mejor en el escenario de la educación morelense, esa amistad dependía ya solamente del mutuo respeto y de la comprensión de que el SNTE, como cualquier organización gremial del mundo, tiene actividades políticas que son irrenunciables.

Eliacín Salgado, actual director del IEBEM parece no entender eso, a pesar de que por muchos años estuvo comisionado a la sección 19 del SNTE. La movilización de maestros para afiliarlos a un ente llamado Movimiento Magisterial Morenista, que él mismo preside y que ve como el apoyo para fortalecer las aspiraciones de Ulises Bravo, actual dirigente de facto en Morena, Víctor Mercado, aspirante a la candidatura a gobernador por Morena, y las suyas para ubicarse en la alcaldía de Cuernavaca, ha molestado al SNTE que tiene un brazo político en el Partido Nueva Alianza y que considera por lo menos desleal el que desde el poder se trate de disminuir la fuerza política del magisterio.

La molestia en el SNTE es enorme, al grado que llegó a comprometer la posibilidad de que Nueva Alianza se sumara a la coalición oficialista que encabeza Morena en Morelos. Pero hablaron los que tenían que hablar y hubo un compromiso de dejar la operación política en el magisterio en manos del SNTE. El compromiso no se cumplió, después de la promesa Eliacín inauguró oficinas de su movimiento y para el acto político de respaldo a Claudia Sheinbaum movilizó a trabajadores del IEBEM medio a la fuerza para intentar mostrar mayor poder que Nueva Alianza.

El dirigente del SNTE, Joel Sánchez Vélez, bien podría utilizar estas afrentas para romper de plano con la autoridad, pero eso causaría daños graves al magisterio. En cambio, el dirigente sindical ha hecho lo que el IEBEM debería estar haciendo. Mientras docentes de los altos de Morelos tomaban las oficinas de Eliacín Salgado para exigir el pago de bonos de riesgo volcánico, y el director del IEBEM organiza grillas, la dirigencia de la sección 19 se presentó al Congreso local para buscar que en el presupuesto 2024 se incluyan recursos por 120 millones de pesos para garantizar primas de antigüedad y por 6 millones de pesos para el bono de riesgo volcánico y no les fue mal.

El sindicato hace las veces de autoridad educativa sólo cuando la autoridad se ausenta de plano, como ahora.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx


En el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM) siempre habrá conflictos. La institución es patrona de alrededor de 30 mil trabajadores críticos que defienden sus derechos laborales y suelen ser uno de los gremios más exigentes. En sus mejores tiempos, los directores del IEBEM tenían que resolver entre siete y diez conflictos diarios. Entre maestros, padres de familia, alumnos, autoridades administrativas, funcionarios municipales, la vida se les iba solucionando pleitos menores y mayores. “Si no lo atendemos ahora esto va a crecer y para qué nos esperamos”, era la filosofía de algunos de los titulares del IEBEM, como Francisco Argüelles, Julio Reyna, y hasta Óscar Puig.

Por supuesto que en un escenario tan conflictuado como el de la educación básica en Morelos, llena de rezagos, desigualdades y de la mayor importancia social, la cantidad de problemas que se presentan no da para aburrirse nunca. Pero tampoco son tantos como para comprometer la paz deseable en el sistema educativo estatal.

Desde su fundación, el IEBEM sólo ha visto su paz interna totalmente rota en el 2008, cuando el Movimiento Magisterial de Bases se pronunció contra reformas laborales que obligaban a la evaluación de los maestros para garantizar la educación de calidad. Gran parte de la paz que vive la complejísima institución partía de una buena relación con la sección 19 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que en el 2008 colaboró a desatorar el conflicto magisterial morelense y lograr que miles de trabajadores volvieran a las aulas en relativa paz.

La buena relación con el SNTE ha sido una de las claves para resolver muchos de los conflictos internos en el sector educativo morelense. Si bien en un principio la amistad se fundaba en intercambios de favores, conforme fue pasando el tiempo y las normas laborales se dibujaron mejor en el escenario de la educación morelense, esa amistad dependía ya solamente del mutuo respeto y de la comprensión de que el SNTE, como cualquier organización gremial del mundo, tiene actividades políticas que son irrenunciables.

Eliacín Salgado, actual director del IEBEM parece no entender eso, a pesar de que por muchos años estuvo comisionado a la sección 19 del SNTE. La movilización de maestros para afiliarlos a un ente llamado Movimiento Magisterial Morenista, que él mismo preside y que ve como el apoyo para fortalecer las aspiraciones de Ulises Bravo, actual dirigente de facto en Morena, Víctor Mercado, aspirante a la candidatura a gobernador por Morena, y las suyas para ubicarse en la alcaldía de Cuernavaca, ha molestado al SNTE que tiene un brazo político en el Partido Nueva Alianza y que considera por lo menos desleal el que desde el poder se trate de disminuir la fuerza política del magisterio.

La molestia en el SNTE es enorme, al grado que llegó a comprometer la posibilidad de que Nueva Alianza se sumara a la coalición oficialista que encabeza Morena en Morelos. Pero hablaron los que tenían que hablar y hubo un compromiso de dejar la operación política en el magisterio en manos del SNTE. El compromiso no se cumplió, después de la promesa Eliacín inauguró oficinas de su movimiento y para el acto político de respaldo a Claudia Sheinbaum movilizó a trabajadores del IEBEM medio a la fuerza para intentar mostrar mayor poder que Nueva Alianza.

El dirigente del SNTE, Joel Sánchez Vélez, bien podría utilizar estas afrentas para romper de plano con la autoridad, pero eso causaría daños graves al magisterio. En cambio, el dirigente sindical ha hecho lo que el IEBEM debería estar haciendo. Mientras docentes de los altos de Morelos tomaban las oficinas de Eliacín Salgado para exigir el pago de bonos de riesgo volcánico, y el director del IEBEM organiza grillas, la dirigencia de la sección 19 se presentó al Congreso local para buscar que en el presupuesto 2024 se incluyan recursos por 120 millones de pesos para garantizar primas de antigüedad y por 6 millones de pesos para el bono de riesgo volcánico y no les fue mal.

El sindicato hace las veces de autoridad educativa sólo cuando la autoridad se ausenta de plano, como ahora.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx