/ domingo 31 de mayo de 2020

Reapertura incomunicada

Si algo debe reconocerse a estas alturas de la pandemia es que la abundante información que se ha recibido sobre el virus, la cuarentena y la reapertura, ha sido lo bastante desordenada e incompleta como para producir contradicciones profundas que confunden a los usuarios de la información, lo que ha llevado a acciones que generan mayores inconformidades y dudas en la población. Si bien los esfuerzos de algunas autoridades y medios de comunicación para mantener un flujo de información constante, efectivo y consistente han sido enormes y tendrían que generar buenos resultados, las pifias de múltiples voceros de la pandemia y cuarentena, y de vías informales para adquirir información siguen generando una atmósfera profundamente enrarecida que podría tener resultados aún más catastróficos.

Un ejemplo de esto es la restricción de operaciones en algunas áreas de supermercados, que ha sido interpretada de forma diversa por las diferentes cadenas comerciales. En Walmart, por ejemplo, la restricción incluye juguetería y jardinería, pero no electrodomésticos ni electrónicos; en Chedraui se ha restringido hasta la venta de tintes para el cabello; en Soriana sigue abierta el área de jardinería, se venden tintes para el cabello, pero no se venden electrónicos ni electrodomésticos. En todos los supermercados mencionados, la venta de ropa está cerrada. Soriana adorna su cierre con una leyenda “Estimada clientela: se les informa que estos productos no se consideran esenciales para el Gobierno del Estado de Morelos. Si requiere algún producto solicitarlo a un colaborador”.

O las instrucciones de la autoridad sanitaria son diversas según con quien hable, lo que afectaría los protocolos sanitarios elementales (alguien que requiera productos restringidos estaría tentado a acudir a varios supermercados exponenciando su posibilidad de contagio); o son poco específicas lo que provocaría que algunos negocios consideren cerrar algunas áreas y otros lo hagan con áreas diferentes. El error es una evidencia, hay muchas, de que la comunicación gubernamental respecto de la pandemia no considera una serie de variables elementales, como el hecho de que la gente tiene múltiples formas de hacerse de la información y recurrirá siempre a la más cómoda, cercana o confiable; que la gente ha dejado de confiar hace mucho tiempo en el diseño de políticas públicas del gobierno; que el uso de la pandemia como bandera política por unos y otros grupos ha generado el descrédito no tanto de los datos contundentes sobre los contagios, sino de las determinaciones del gobierno en torno a la cuarentena y la reapertura; que la gente es mayormente ignorante del funcionamiento de los negocios (sus procesos, e impactos sanitarios posibles), y ello conlleva que algo tan simple como el escalonamiento en la reapertura de negocios deba ser explicado a profundidad.

El problema no parece estar en el diseño de las normas de la cuarentena y la reapertura, sino en la comunicación deficiente que se ha hecho de la mismas por parte del gobierno estatal. En en el peor de los casos podría llevar a un conflicto grave.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

Si algo debe reconocerse a estas alturas de la pandemia es que la abundante información que se ha recibido sobre el virus, la cuarentena y la reapertura, ha sido lo bastante desordenada e incompleta como para producir contradicciones profundas que confunden a los usuarios de la información, lo que ha llevado a acciones que generan mayores inconformidades y dudas en la población. Si bien los esfuerzos de algunas autoridades y medios de comunicación para mantener un flujo de información constante, efectivo y consistente han sido enormes y tendrían que generar buenos resultados, las pifias de múltiples voceros de la pandemia y cuarentena, y de vías informales para adquirir información siguen generando una atmósfera profundamente enrarecida que podría tener resultados aún más catastróficos.

Un ejemplo de esto es la restricción de operaciones en algunas áreas de supermercados, que ha sido interpretada de forma diversa por las diferentes cadenas comerciales. En Walmart, por ejemplo, la restricción incluye juguetería y jardinería, pero no electrodomésticos ni electrónicos; en Chedraui se ha restringido hasta la venta de tintes para el cabello; en Soriana sigue abierta el área de jardinería, se venden tintes para el cabello, pero no se venden electrónicos ni electrodomésticos. En todos los supermercados mencionados, la venta de ropa está cerrada. Soriana adorna su cierre con una leyenda “Estimada clientela: se les informa que estos productos no se consideran esenciales para el Gobierno del Estado de Morelos. Si requiere algún producto solicitarlo a un colaborador”.

O las instrucciones de la autoridad sanitaria son diversas según con quien hable, lo que afectaría los protocolos sanitarios elementales (alguien que requiera productos restringidos estaría tentado a acudir a varios supermercados exponenciando su posibilidad de contagio); o son poco específicas lo que provocaría que algunos negocios consideren cerrar algunas áreas y otros lo hagan con áreas diferentes. El error es una evidencia, hay muchas, de que la comunicación gubernamental respecto de la pandemia no considera una serie de variables elementales, como el hecho de que la gente tiene múltiples formas de hacerse de la información y recurrirá siempre a la más cómoda, cercana o confiable; que la gente ha dejado de confiar hace mucho tiempo en el diseño de políticas públicas del gobierno; que el uso de la pandemia como bandera política por unos y otros grupos ha generado el descrédito no tanto de los datos contundentes sobre los contagios, sino de las determinaciones del gobierno en torno a la cuarentena y la reapertura; que la gente es mayormente ignorante del funcionamiento de los negocios (sus procesos, e impactos sanitarios posibles), y ello conlleva que algo tan simple como el escalonamiento en la reapertura de negocios deba ser explicado a profundidad.

El problema no parece estar en el diseño de las normas de la cuarentena y la reapertura, sino en la comunicación deficiente que se ha hecho de la mismas por parte del gobierno estatal. En en el peor de los casos podría llevar a un conflicto grave.


@martinellito

dmartinez@elsoldecuernavaca.com.mx

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